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| ¿Acaso la palabra no es también un acto? Hugo Rafael Chávez Frías entiende bien lo concernido en la pregunta anterior. Eso unido a su condición de patriota y demócrata determina que él se atreva a alzar su voz en momentos críticos de la lucha de países y pueblos contra el enemigo imperialista. El arriba aludido discurso en la 61ª Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), enfocado, en general, contra los planes de dominación imperialista, y, en particular, contra las políticas neo liberal y de globalización, es un ejemplo clásico del uso atinado de la palabra. Políticas una y otra engendros del Consenso de Washington, que cuando se implantaron se dijo serían beneficiosas(1); y que en la realidad lo que se proponían, entre otras cosas, era crear una mampara que ocultara lo que la superpotencia estadounidense viene haciendo mediante procedimientos cada vez menos pacíficos, combinados adecuadamente con los violentos, con el propósito de convertirse en el controlador número uno de los mercados de América Latina, Africa y parte de Asia y la ocupación de ciertas zonas fundamentales de esas vastas regiones (selvas, acuíferos, puntos para la instalación de bases militares.). Primer paso de lo planeado antes y seguidamente de aquel Consenso. Lo cual es parte de una estrategia furiosa, orientada hacia el logro del objetivo máximo final. Que no es otro que la dominación completa del planeta (de verdad que parece cosa de enajenados tan imbécil idea). En ese marco señalar cómo la avilantez y la obsecación de la oligarquía al mando de la potencia imperialista de marras ponen en peligro los grandes intereses nacionales y democráticos, además de la existencia misma de aquél (el planeta hábitat de todos), señalar estas cosas es decisivo para que la lucha contra tan inopinado peligro pueda avanzar. Son, pues, entonces, en los instantes de grave provocación anti planetaria cuando el gran venezolano y latinoamericano lleva su esfuerzo a un punto muy alto. Hoy por hoy, este hombre -sucesor del Libertador Simón Bolívar en la Presidencia de Venezuela- es quien se halla más a tono con la teorización que Lenin hiciera en su día sobre la palabra concebida como acto(2).De esas ocasiones hay tres que serán imperecederas. Cuando expresara cuánto le gustaría bañarse en una playa boliviana; cuando al responder a los ataques del actual presidente de Perú lo llamara ladrón de esquina, y recientemente en que haciendo empleo brillante de la tribuna de las Naciones Unidas calificara de diablo pedorrero a Bush segundo(3).
Es natural que las palabras que Chávez pronuncia con tanta resonancia no gusten a la oligarquía estadounidense, a sus socios europeos y a los paniaguados que hacen de colaboracionistas suyos en cada punto del globo terráqueo. Otra cosa es la vacilación que ante las mismas palabras muestran algunas personas. Progresistas, nada reaccionarias. Como que forman parte de la resistencia antiimperialista de la cual Chávez es uno de sus líderes más aguerridos. Confieso que yo como ellas alguna vez he titubeado ante la forma audaz como procede el gobernante venezolano en casos como los analizados. Por fortuna de mi parte insisto en orientarme con lo que los clásicos del marxismo se han complacido en indicar repetidamente. La práctica como único criterio de la verdad del conocimiento(4). Y la práctica muestra que en lo referido le cabe toda la razón al presidente Chávez.
Como ayudan algunos a comprender el papel de Chávez
El nombrado discurso pronunciado en la 61º Asamblea de las Naciones Unidas será siempre referencia honda para acercarse al estilo de trabajo del presidente venezolano. En tanto ese discurso es foco de atanción mundial, resulta obligante analizarlo en su profunda significancia. Lo hago a continuación apoyándome en las apuntaciones valiosas que tengo a mano; aportadas entre otros por Heinz Dieterich, Antonio Guillermo García Danglades y la redacción de la página virtual venezolana Aporrea.org.
Cuatro son los aportes de Dieterich. Son de dos tipos. Por un lado, a) indica Dieterich que el discurso anti diabólico en la ONU (él así lo denomina): al tiempo que convierte a Bush segundo en un paria dentro de esa institución, culmina una política vanguardista; y b) observa que el gran éxito obtenido por estos dos hechos acelera la maquinación de la Casa Blanca de perpetrar un magnicidio contra Chávez. Y por otro, c) señala el contraste que hay entre la ofensiva hacia el exterior y las debilidades que se dan en el interior del país suramericano, y d) concluye, finalmente, que en el interior se logrará la victoria únicamente si se extiende el espíritu, el trabajo y la capacidad gerencial (o de dirección) no sólo en el frente de batalla visible, sino en el Talón de Aquiles de la revolución(5).
De su parte, Antonio Guillermo García Danglades se expresa así en su artículo(6):
Esta brillante aserción lleva implícita una genial ironía, al haber enfrentado al líder del imperio en sus propios términos.
El escritor venezolano explica la anterior agudeza de esta manera: “El presidente Bush asegura ser un ‘renacido al cristianismo.’ Dice que a Dios le debe su ’salvación’ de la promiscuidad, drogas y alcohol, y a Dios ha jurado pagarle desde la cima del poder político. Su fraudulenta victoria en las elecciones presidenciales de 2000 significó la ’señal’ de que Dios lo había escogido para cumplir una misión trascendental en la tierra: una ‘cruzada’ neoimperialista en el Medio Oriente contra el ‘eje del mal’, advirtiendo en todo momento que se trata de una batalla entre el bien y la maldad, entre los defensores de la libertad y los promotores del mal, entre los ‘freedom-fighters’ y los ‘evil-doers’, entre Dios y el Diablo.”
Por su parte, la página electrónica venezolana a www.aporrea.org, (060924) logró reunir en la noticia titulada “Gran Polémica en EEUU por el discurso de Chávez”, lo más impactante que, como reacción, aquella pieza oral provocara en ese país. A través del mosaico compilado por aquélla se puede deducir que la oligarquía imperialista estadounidense y sus perros falderos en todo el mundo no han podido descifrar el contrataque de Chávez a las insolentes provocaciones contra la revolución venezolana. Incluso algunos que son parte de la todopoderosa mediática yanqui han apoyado lo dicho en la ONU. Naturalmente, con matizaciones. Por ejemplo: “Muchas de las cosas que dijo son ciertas” manifestó Larry Birns. Este, director del Consejo de Asuntos Hemisféricos en Washington, sin embargo “criticó el tono de las palabras de Chávez.” Y nada menos que el diario The New York Times reconoció que “La intervención neoyorkina de Chávez superó con creces, cualquier expectativa.” El mismo diario sentó lo siguiente en su editorial: “Venezuela asume el liderazgo en la batalla de los discursos”. En Los Angeles, California, los medios de comunicación hispanos abrieron espacios para que la gente diera su opinión. “Es un valiente que habla por nosotros”, fue lo que expresaron muchos de los inmigrantes latinos que llamaron a emisoras y televisoras. Muchos fueron también que observaran que la respuesta en el seno de los de Bush fue bastante tibia; incluso timorata, dijeron algunos cariacontecidos.
El insulto como arma de la clase oprimida
El insulto que contiene el discurso no es el insulto corriente que se oye todos los días en los cuatro puntos cardinales del globo. Es un componente esencial del discurso, con el que, además, arranca. Y que contribuyó a concitar el entusiasmo de los jefes de Estado y demás presentes en el salón central de reuniones de la ONU y hacer reflexionar incluso a muchos dentro del pueblo norteamericano sobre lo dicho en la magnífica pieza oratoria. El logro de este par de cosas se explica porque los congregados allí eran en su inmensa mayoría cabezas de los países que componen el llamado “Tercer Mundo”, a los cuales el imperialismo oprime y explota. A los que en los días que corren se apresta a atacar aún más peligrosamente. De ahí la importancia de avanzar con una explicación que enfoque al insulto como arma de los débiles. Y lo distinga del que una minoría poderosa emplea como medio de sometimiento.
Los historiadores del insulto a través de los tiempos han visto a éste como un arte. Unos lo tienen como un elemento fundamentalmente al servicio de los débiles, por lo cual incitan a los pueblos a no permitir que decaiga; y que para que se mantenga siempre afilado estudien cualesquiera fisuras que aparezcan en su inerior y puedan ser causa de algún daño a su estructura. Hay hasta organizaciones que se forman en su entorno, que consideran que al insulto se le debe activar de esa guisa. Induciéndole con ello creatividad, para lo cual es menester remozarlo de modo incesante. Sus integrantes escriben ensayos y convocan seminarios para tal dinámica. Otros, en cambio, lo identifican como una simple injuria y por eso para ellos el insulto sólo puede inscribirse en el campo de la agresividad animal.
A esto, comparto el criterio de algunos estudiosos de la psicología. Por ejemplo Abel Samir, autor amigo de un libro a punto de publicarse, en que se toca aquel tema. Con ellos pienso que la agresividad es un instinto del ser vivo, transformado en sentimiento de la especie humana en particular y como tal un medio susceptible de usarse tanto de manera justa como injusta.
En la novela “Cien Años de Soledad”, Gabriel García Márquez recoge una leyenda comarcana, propia del Caribe colombiano, que tiene como protagonista al acordeonero Francisco El Hombre. Este enfrenta al diablo, armado de su instrumento musical y su voz y memoria prodigiosas. Cuando canta a Satanás el credo al revés, éste no tiene más remedio que abandonar la persecucuión de los campesinos y apurar el trago desapacible de la derrota. Quienes pasan por el camino donde el duelo tuviera lugar hace tiempos, escuchan el lloriquo de un poderoso venido a menos. Porque no hay peor insulto que afecte más al temible príncipe de las tienieblas que toparse con uno de sus subyugados que se ateve a enfrentarlo y además lo aventaja en la lucha. En Cundinamarca, subregión andino-colombiana, un personaje de la misma estirpe de Francisco, que usara no el acordeón sino la guitarra, venció también al diablo por medio de parecido expediente -recitando una oración también al revés. Y en el cuento “A la Diestra de Dios Padre”, del también colombiano Tomás Carrasquilla, hay un pasaje en que el personaje principal gana al diablo en el juego de cartas. Juego al que los habitantes de la zona montañosa donde Carrasquilla naciera son muy aficionados.
Una vez el político Enrique Parejo González contaba el duro trance por el que atravesó cuando fuera embajador en un país del este europeo; Hungría, si bien recuerdo. Contaba que una mañana de invierno un sicario, enviado seguramente por algún sector de la mafia colombiana dedicada al narcotráfico (Parejo había sido ministro de Justicia), se apareció de sorpresa cuando él salía de la casa donde vivía y comenzó a dispararle. Emocionado narraba que había contado con la suerte de resbalar en la nieve y caer, y gracias a eso dispuso de un tiempo precioso para insultar al asaltante desde la incómoda situación en que había quedado. Lo hizo de una manera intrépida, con uso de los vocablos más duros. “!Sicario de mierda!”, “!narcotraficante hijo de puta!”, “!asesino a sueldo!”, gritaba. Lo cual causó profunda impresión en su atacante, que quizás también resbalaba. Hasta amilanarlo totalmente, con la consiguiente huída. En medio de ese dramatismo fue como Parejo González salvó su vida. Insultos enardecidos, como se ve. De racamandaca como se dice en el Caribe colombiano.
Parejo González pertenece a la clase burguesa dominante de un país suramericano, al mismo tiempo colaboracionista del imperialismo norteamericano. Eso no obsta para que en este caso los insultos descritos conformen una acción justa, que por eso sirve a la causa de los débiles. Estos aprenden del heroísmo de ese acto. Aprenden cuánto vale derrotar eso que si se hubiera concretado habría sido un triunfo de la infamia y el deshonor.
Los poderosos integrantes de las clases feudal y burguesa gustan mucho de insultar a los pueblos. De los mandinga, procedentes de Nigeria y Gambia, también de Senegal y Sierra Leona, los conquistadores españoles e ingleses se vengaron llamando con su nombre al mencionado príncipe “amotinado de Dios”, conocido igualmente como Satanás, Belcebú o Luzbel. Repudiaban en los mandinga su rebeldía y su espíritu de lucha contra la esclavitud de la que en el continente americano fueron víctimas. “Por el siglo XVII, en España y sus Indias, al demonio popularmente se le decía Mandinga, nombre de cierta etnia (…) africana cuyos hijos abundaron en España. …En Chile, el pueblo es el Diablo, según lo dice el mismo roto diablo. Aquí hacen diabluras juntos y hasta se trampean. El rotólogo Antonio Acevedo Hernández, que bien conoce al roto, al chileno, dice que el Diablo es amigo cordial del pueblo (…) y que lo engaña venciendo astucias. (www.oresteplath.cl/mapa/alhue/parradeldiablo.htm). Darío Echandía, político que actuara como presidente en forma temporal, dijo en una ocasión que “Colombia es un país de cafres” (insultando de paso a esta nación africana). El también colombiano y expresidente Laureano Gómez Castro es dueño de esta frase: “El acto injusto fue el becerro, no de oro sino de vil latón ante el cual se inclinaron las mitradas frentes.” Su desprecio no sólo está dirigido contra los altos clérigos que bendijeron el golpe de estado que lo depuso cuando gobernaba en 1953, sino contra el material vil de uso preferentemente dentro de los estratos populares.
¿Y esta mujer yanomami a quién insulta?

Ella pertenece a una tribu que |
| vive en la selva. ¿De quién se defiende? De seguro fue agredida y responde con vehemencia. Quien la filmó tuvo el buen cuidado de anotar sus palabras. Son éstas: “Su fea piel está tan manchada que parece más una espinilla que una persona. Y tenemos claro por qué sus hijos son tan hediondos. ¡Vaya si lo sabemos! Sus feas madres les hicieron así. Sois todos descendientes de la pus y las espinillas. Todos venís del del pueblo de las espinillas.”(7) |
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(Documento rodado el 28 de febrero de 1971 en la aldea de de Mishimishimaböweiteri, al sur de Venezuela) (8). La madre con su crío recostado a su cuerpo cuenta con la palabra para defenderse. Cree en cada frase que pronuncia. A lo mejor se hallaba sola en su choza de palma y bahareque cuando llegaron quienes, en gavilla, vinieron a atacarla; menospreciando la fuerza de su voz. ¡Cómo nos alegra que hoy los aborígenes -los pueblos originarios de Venezuela-, no estén desvalidos como en la época de esta mujer y su pequeño hijo!(9)El insulto de Chávez
Si en el futuro de los tiempos se quisiere buscar un insulto arquetipo: en donde brillen los dos aspectos que identifican la literatura proletaria -abominación y denuncia del enemigo de clase y exaltación y defensa de los que sufren explotación y opresión(10)-, éste de Chávez sería uno de los más a esclarecidos a escoger. La alocución que lo contiene puede bien leerse, bien oirse. Para hacerse a ella en la segunda forma y de ese modo sacarle el mayor partido (tener en cuenta siempre que ésa es su forma original) hay muchas maneras de buscarla dentro de la red(11). (Esto suena a Perogrullo, pero es que no hay que olvidar que esta conquista científica es otro de los manes que constituyen y caracterizan el avance de la humanidad. Hecho formidable de nuestro tiempo, en correspondencia con los grandes descubrimientos habidos en el pasado y los por haber en el inmediato y próximo futuro. Esta reflexión tan simple, que pareciera traída de los cabellos, lo que pretende indicar es que no hay que olvidar que cada avance que se da es producto del esfuerzo permanente y continuado de la sociedad humana -la humanidad-, no importa el estadio de desarrollo en que se encuentre ni la clase social dominante existente en cada época dentro de su seno. Esto es: en cada momento de la historia la humanidad marcha al compás de esta consigna o ley: el progreso social ante todo.).El discurso de contenido y forma pungentes
Chávez orador planetario llenó el 20 de septiembre de 2006 con una gran beligerancia la tribuna de las Naciones Unidas. Esta institución, nacida inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial, venía tambaléandose desde sus comienzos. Como que por haber sido fundada para proteger los intereses en especial del imperialismo norteamericano, de los Estados más poderosos de Europa y alguno de Asia, ha funcionado siempre a espaldas del resto del mundo. Ya sólo sirve para “dar discursos”, dijo el presidente Chávez ese día. Y señalaba algunos valiosos, como los pronunciados por Evo Morales y Luis Ignacio Lula da Silva. Daba otro ejemplo, el del presidente de Sri Lanka. Omitió indicar, de seguro por un olvido momentáneo, el del presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad(12). Aunque a la verdad, el que terminaría por recobrar para ese escenario tal rol fue el emitido por el autor de la frase anterior. “New York Times” mismo reconoció ese valor a la memorable alocución, como se vio arriba. ¿Recuerdan? “Venezuela gana la batalla de los discursos.”
¿Y qué fue lo que vieron en la oratoria del líder antiimperialista venezolano los numerosos inmigrantes latinoamericanos residentes en Estados Unidos? Esos de los que que Aporrea.org noticiara sobre cómo atiborraron de mensajes los medios de comunicación de habla hispana allí existentes. ¿Qué fue lo que los atrajo hacia apoyar como lo hicieron al luchador revolucionario nacido en Sabanetas, Estado de Barinas, parte de la inmensa región llanera que Venezuela y Colombia comparten? No hay duda de que lo que les gustó a rabiar fue la pungencia mostrada en sus dos aspectos por el subtítulo que encabeza el párrafo anterior. ¡Orgullosos de su compatriota, adoran en él el ardor de la estructura de su discurso! Rebosante de denuncias -puntillosas, punzantes, pungentes. En una palabra: “pringamoseras”(13), como diría el casi nonagenario, el legendario periodista deportivo de Barranquilla Chelo de Castro.
El líder revolucionario comenzaría su alocución poniendo en alto, como un trofeo, el libro de Noam Chomsky que se conoce por el nombre de “Hegemonía y Supervivencia, La Estrategia Imperialista de los Estados Unidos”. Alabaría ante los asombrados distinguidos asistentes el material intelectual regado en sus hojas (segundos después lo recomendaría al pueblo estadounidense, con lo cual las ventas del libro se vieron enseguida aumentadas, de manera considerable.)(14). Y fustigaría el papelón del Consejo de Seguridad. Esto lo hizo al final de la presentación de cuatro ideas dirigidas a apoyar lo que fuera objetivo principalísimo de su presencia en la Asamblea General del 2006: la propuesta de refundación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Ni que decir tiene que esta proposición carecería de sentido si al mismo tiempo no se buscase la desaparición del tristemente célebre Consejo de Seguridad con su institución del veto; bajo el contro de la superpotencia más poderosa. Instrumento feroz, por lo discriminatorio y unilateralista, que ha hecho de peso muerto dentro de la ONU, hasta el punto de desvirtuar por completo su validez como institución planetaria. Y esto no en cuanto a que en su seno estén representados la totalidad de los países del mundo, sino por que su actuación política se guíe por principios de justicia. Esto busca una de las cuatro ideas señaladas por el presidente Chávez en su discurso y que reza así: “La aplicación de métodos eficaces de atención y resolución de los conflictos mundiales, métodos transparentes de debate, de decisiones.”
Consecuente con el razonamiento anterior, el sabaneteño presidente retrajo a la Asamblea la proposición planteada en 2005, y que se lee: “Nos parece fundamental la supresión inmediata -y eso es un clamor de todos- de ese mecanismo antidemocrático del veto, el veto en las decisiones del Consejo de Seguridad.” Para sustentar tan premiosa solicitud y para que se viera por qué la frase “y eso es un clamor de todos” no era una recurrencia demagógica, sino algo con corrrespondencia en la realidad, apuntilló aquello con esta verdad de a puño: “Vaya un ejemplo reciente: El veto inmoral del gobierno de los Estados Unidos permitió libremente a las fuerzas israelíes destrozar el Líbano, en el rostro, delante de todos nosotros, evitando una resolución en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.(15).”
Palabras como dardos afilados dirigidos a los ojos enceguecidos de los Filipos aventureros de nuestros días, inventores del veto imperialista. Que, como bien se sabe, es lo que aparta a las Naciones Unidas del funcionamiento que los habitantes del enfermo planeta Tierra quisieran y exijen para esa organización mundial. Estos que conforman una sociedad aun más enferma, con todo dispuesta a vencer el peligro que le viene de los aventureros recién nombrados. Exigencia aquélla, que toma también la forma de una impetración de salvación. De lo cual un paso importante será destruir el mil veces denunciado cáncer que roe las entrañas de la ONU.
El barinateño (de la región centro-occidental que en Colombia toma el nombre de Llanos Orientales), quien participara también como presidente de su país en la Asamblea General de la UNO del año de 2005 recordaba, con pelos y señales, la discusión que hubo en esa reunión en torno a la cuestión del Consejo de Seguridad. Donde Kofy Annan, su Secretario de ese momento, habló de la necesidad de reformar dicho Consejo(16). A lo cual los Filipos de hoy, de ojos más chuecos, más dañados, hicieron caso omiso. El histórico discurso del 20 de septiembre en tanto catalizador, en compañía de varios otros, dentro de la nueva situación existente en el mundo (en que la lucha de los pueblos se ha acrecentado, simultáneamente con la debilidad que afecta el poder de la principal potencia imperialista), catalizador de tal manera de la lucha en el interior de la ONU que ha hecho allí surgir un obstáculo para que la sobrearrogancia de los nombrados no tenga fácil lugar. O sea, ha surgido el ambiente mundial necesario para que triunfe la refundación de la Organización de las Naciones Unidas.
Sin lo ocurrido en 2005, en el cual año la participación de Venezuela y su presidente fue también determinante, no se explicaría lo ocurrido en la 61ª Asamblea General 365 días después. La diferencia cualitativa entre los descritos hechos estriba en que la Asamblea 60ª no contó con el pungente discurso de 2006. Pocas veces las Naciones Unidas han sido escenario de algo tan inusitado. Que frente a las mismísimas barbas del Tío Sam un presidente cuyo país es parte del patio trasero del poder imperialista que ese Tío representa, se atreviera a tanto como Hugo Cávez Frías hiciera. Y que, además, lo llevara a cabo con tanta propiedad, habilidad y altura intelectual y de miras. La influencia del discurso arriba analizado es enorme. Los zapatasos de protesta de Kruschov en los años 60 del pasado siglo, por ejemplo, constituyeron una audacia. Pero sólo eso; nada más. Su respaldo de doctrina fue nulo. En Chávez, en cambio, la acción fue enteramente intelectual. Un conjunto compuesto de varias unidades básicas, que al resolverse dialécticamente se tornaron en un instrumento del cual los pueblos del mundo han sacado y seguirán sacando mucho partido. El discurso de Chávez es al imperialismo norteamericano y su diablo de carne hueso, lo que la cruz del Nuevo Testamento entraña para el Maligno etéreo que, cada vez menos, baja a tierra para susto de los centenares de miles de creyentes que todavía quedan.
Es la realidad lo planteado por Chávez no será de fácil elusión. De hecho con su alocución en la trascendental 61ª Asamblea declaró la defunción de la Organización de las Naciones Unidas como institución mundial deficiente. Perjudicial incluso, como explicado arriba.
¿Qué hacer para que el introito contenido en el discurso del presidente Chávez y en el resto de sus acciones en la misma dirección democrática y antiimperialista se desarrolle y alcance su objetivo? Chávez mismo respondió en parte este interrogante. El resto debe ser contestado por el “Movimiento de Países no Alineados” y las organizaciones políticas que existen por doquiera en el mundo: alineadas igualmente contra el peligro imperialista. Pero lo principal de esta tarea, de acuerdo con la experiencia universal habrá de ser asumida por el proletariado y los pueblos. Desgraciadamente en estos momentos de grave estancamiento político(17) sin los partidos revolucionarios que los dirijan. Esto no embargante, la tarea dicha al final se materializará con la refundación de una “Organización de Naciones Unidas” con unas metas realmente planetarias: por la paz, por los derechos de países y naciones, y reemplazará a la actual existente: controlada -como se ha dicho tantas veces- por el imperialismo con el apoyo de sus aliados y colaboracionistas en todo el mundo.
La receta del Diablo pierde fuerza y el futuro es prometedor
La mofa de Chávez a uno de los hombres más crueles y malvados salido de las entrañas de los opresores -desde que éstos aparecieran en la sociedad humana-, obra como una justa represalia frente a los insultos en general contra los oprimidos y los explotados. Los luchadores por la cuestión nacional, la democracia y la paz en el mundo aprecian grandemente lo que el 20 de septiembre de este año 2006 hiciera el jefe de la revolución bolivariana.
“La receta del diablo” fue el nombre con que identificó los planes de agresión en marcha, a cuya cabeza se encuentra el peligroso sujeto. Singular recurso para poner al descubierto lo que este Belcebú gringo busca descaradamente. En su discurso de ese día el antiimperialista latinoamericano se topó de repente con un medio sencillo para explicar aquella receta-menjurje. Igual de fetídica que la sustancia en estado de descomposición que solamente un ser asqueroso como el Diablo expele cuando se ventosea. El hecho fue que cuando Chávez se disponía a hablar en la sesión de la ONU, un día antes de que lo hiciera Bush, ¡quedaban allí virtualmente los restos de aquel hedor! Fue así como pudo contar a los pueblos, de cara frente a ellos y de viva voz, el desagradable fenómeno que allí percibía. Lo cual demuestra por enésima vez que descubrir y caracterizar los planes de los enemigos de los pueblos es tarea expedita (sencilla), más si se trata del imperialismo yanqui con su alocado avance hacia un objetivo oscuro como las tinieblas que lo cubren. No en vano Lenin enseña que “El imperialismo es el mejor maestro con que cuenta el proletariado sobre el imperialismo.”
Complemento en el discurso de desenmascarar la “receta del diablo”, fue denunciar además: Que Bush declare al terrorismo enemigo principal y simultáneamente proteja una forma de terrorismo mercenario, interno y externo, incurriendo en un inmoral doble rasero. Que a nombre de eso invada y ocupe países como Afganistán e Irán. Pax Americana o la falsedad de una paz universal. La tesis falaz del fin de la historia y, asimismo, la instauración del modelo capitalista neoliberal. El modelo general de explotación y cómo mantenerlo; encaminado a la dominación total planetaria. La dictadura mundial y la guerra, cuerpos tenebrosos que andan de la mano, más la amenaza contra Venezuela y otros países (contra el primero en particular: compuesta esa amenaza por golpes de estado, calumnias, desestabilización, etc.) .
Eso, junto con lo expuesto del discurso que busca la construcción de un plan de salvación del planeta y sus pobladores vivos colocados en primera fila, tienen como base el futuro prometedor que ve en las luchas de los pueblos en la hora actual. Razones de espacio obligan a suspender la escritura del artículo y escribir otro o una segunda parte. Alargando un poco, a modo de envión final vayan unas palabras entresacadas de la gran pieza oratoria analizada:
“Hay que definir el futuro del mundo. Hay un amanecer en el planeta y se ve por todas partes, por América Latina, por Asia, por Africa, por Europa, por Oceanía. (…) Nació un movimiento muy fuerte: el del Sur. Nosotros somos hombres y mujeres del Sur. (…) Quiero resaltar esa visión de optimismo….”
Notas:
1) Un senador de Bolivia contaba en una conferencia en Estocolmo que cuando se intronizó el modelo neo liberal en ese país, agudizado esto durante el gobierno de Gonzalo Sánchez de Losada, se prometieron muchos beneficios. Mas en la práctica lo que se se obtuvo fue más pobreza. Chávez afirmaba igual cosa en su citado discurso en la ONU: “El modelo neoliberal (…) lo que genera es miseria y pobreza.”
2) Lenin: “El revolucionarismo vulgar no comprende que la palabra es también un acto.”. (Dos Tácticas de la Socialdemocracia en la Revolución Democrática, Capítulo 8º).
3) Ver artículo “¿Qué clase de diablo?” de Augusto Hernández, Aporrea.org, 22-09/06. “En lo personal, y por aquello del olor a azufre, sospecho que se trata de un diablo peorro”, dice Hernández..
4) Acerca de esto ver de Mao Tsetung “Sobre la práctica” y “Decisiones del Comité Central del Partido Comunista sobre algunos problemas del trabajo rural”.
5) Artículo “Bush autorizará … el magnicidio contra Chávez” de Hans Dieterich, Rebelion.org, 23-09/06.
6) García Anglades plantea esto en “Al Diablo en sus propios términos”, Argenpress.info, 22-09/06.
7) “La sociedad expresa sus exigencias directamente en el materias lingüístico, pero no sin oposición; el lenguaje popular ataca mediante un humor desafiante y malintencionado al idioma oficial y semioficial. Muy pocas veces el lenguaje popular y coloquial ha sido tan creador. El hombre común (o sus portavoces anónimos) parece afirmar su humanidad frente a los poderes existentes mediante el lenguaje. El rechazo y la rebelión, sojuzgados en la esfera política, estallan a través del vocabulario que llama a las cosas por su nombre.” Herbert Marcuse, El hombre unidimensional, pag. 16.
8) José Antonio Millán, El insulto y el genio de la lengua. (www.jamillan.com/insultos.htm)
9) Busqué en Google.es con anotación de la frase: Venezuela protege a sus indígenas, y hallé una amplia información al respecto. Por ejemplo: “Una nueva realidad para los indígenas en Venezuela”.
10) Intervenciones en el Foro de Yenán sobre Arte y Literatura, Mao Tsetung, Obras Escogidas, Tomo III.
11) En esta dirección: www.continente.nu se puede escuchar el discurso de modo total. Sin recortes.
12) Mahmud Ahmadinajed, presidente de Irán, ha denunciado también el papel pro imperialista del Consejo de Seguridad de la ONU (Wikipedia, Google.es).
13) Imitando a Chelo, que en su columna en el Heraldo de Barranquilla alude con frecuencia a la urticante hoja de pringamosa (u ortiga), podría uno decir: “La respuesta de Chávez fue pringamosera”.
14) La mención del libro por Hugo Chávez elevó su demanda. Sus editores debieron imprimir de inmediato 50.000 ejemplares. El libro no se distribuye en Estados Unidos ni en librerías ni tiendas.
15) El veto de EEUU fue repetido pocos días después cuando la mayoría del Consejo de Seguridad intentó condenar bombardeos israelitas contra Palestina. Los muertos causados fueron también numerosos.
16) Chávez mencionó en su discurso que Lula propuso algo parecido en la sesión de la ONU de 2005.
17) a lucha mencionada de los pueblos en los cinco continentes es determinante para que la situación de estancamiento político vaya desapareciendo y sea reemplazada, poco a poco, por una ofensiva revolucionaria. |
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