Skip to content

BOLIVAR Y EL ALBA, RAZONES PARA UNA REFLEXION

23 febrero, 2007

BOLIVAR Y EL ALBA, RAZONES PARA UNA REFLEXION

.

la.jpg

.

“En calma no se puede hablar de aquel que no vivió jamás en ella: ¡de Bolívar se puede hablar con una montaña por tribuna o entre relámpagos y rayos, o con un manojo de pueblos libres en el puño y la tiranía descabezada a los pies…! ”(1)
José Martí

El proceso de trasnacionalización neoliberal a escala global ha conllevado al afianzamiento de las condiciones de integración subordinada de las naciones a los centros del capitalismo mundial. Esta integración subordinada se manifiesta en la economía, las formas políticas, la calidad de vida, las políticas sociales e ideológicas.
El actual sistema de dominación imperialista que en nuestra área se concreta en el ALCA no se limita a los desventajosos postulados del llamado “libre comercio” sino que constituye un verdadero plan de neocolonialismo de las Américas mediante la absorción de nuestras economías.

Al género humano lo animan las ansias de libertad, justicia social y fraternidad. La integración de los pueblos americanos se reafirma en el presente como el único camino para enfrentar -con la fuerza que da la unión- las pretensiones de los EE UU en su actual fase de desarrollo.

El pensamiento integracionista latinoamericano ha estado presente en el contenido de los programas revolucionarios que tienen lugar en nuestro continente. El ALBA constituye uno de los proyectos integracionistas de más significación actual en América Latina. Es una alternativa al ALCA y como proyecto busca la transformación de las sociedades latinoamericanas para hacerlas más cultas, participativas, solidarias y se concibe como un proceso que elimine las desigualdades sociales y fomente la calidad de vida y la participación efectiva de los pueblos en la confirmación de su propio destino.

El ALBA es una propuesta basada en los principios de beneficio mutuo y complementariedad que surgió como una de las importantes iniciativas integradoras anunciadas por Chávez. En el más puro espíritu del ALBA, Fidel y Chávez suscribieron el 14 de diciembre de 2004 en La Habana, un importante documento donde ambos países acordaban ejecutar inversiones de interés mutuo bajo formas de empresas mixtas, producciones cooperadas y otras modalidades de asociación, aplicar principios de reciprocidad en los acuerdos comerciales y financieros que se concreten entre las partes, eliminar los aranceles y barreras a las importaciones de uno u otro países, pero quizás el contenido más ilustrativo del acuerdo del ALBA está en el compromiso de que ambas partes trabajarán de conjunto, en coordinación con otros países latinoamericanos para eliminar el analfabetismo de terceros países, utilizando métodos de aplicación masiva de probada y rápida eficacia, así también ambos gobiernos impulsarán el desarrollo de planes culturales conjuntos que tengan en cuenta las características particulares de las diferentes regiones y la identidad cultural de los dos pueblos, colaborarán igualmente en programas de salud para terceros países.

Bolívar, que vio la patria sin fronteras, ve a la América en ella. Chávez y Fidel siguen hoy su camino, floreciendo y creando un pueblo más unido y una conciencia del poder posible. Ellos constituyen una amenaza, una amenaza contra el proyecto norteamericano de conquistar el mundo.

En la época que le tocó vivir a Bolívar, el pensamiento revolucionario latinoamericano tenía que resolver el problema de la unión y conducción de las fuerzas transformadoras frente a los poderosos obstáculos naturales y humanos: lejanía, separación de las regiones, contradicciones sociales, intereses de castas etcétera; se necesitaba un pensamiento nuevo de gran inteligencia, capacidad de decisión y una voluntad inquebrantable, cualidades todas que coincidían en la figura de Bolívar.

La concepción bolivariana de la unidad hispanoamericana es parte inherente del ideario internacionalista del héroe. Sus veinte años de dirigencia político-militar así lo atestiguan. Toda su acción y pensamiento estuvieron al servicio de la liberación nacional de las colonias españolas ya enclavadas en América.

Para Bolívar el nacionalismo no era un terruño determinado por fronteras artificiales sino la América esclavizada en su conjunto: “Para mí Patria es América” (2) dijo con satisfacción revolucionaria en más de una ocasión.

Dentro de los elementos fundamentales que destacan en el pensamiento revolucionario de Bolívar se encuentran:
· Independentismo consecuente, basado en la defensa de los derechos inalienables del hombre latinoamericano (bajo la influencia de las ideas de la Ilustración europea y del pensamiento democrático-burgués).
· Necesidad de la unidad latinoamericana mediante la formación de una Confederación de Estados Nacionales como condición y garantía de un desarrollo independiente.
· Organización de un ejército popular, multinacional e internacionalista como instrumento principal para su obra emancipadora.
· Defensa de la soberanía latinoamericana apoyada en el poderío del Reino Unido ante el hegemonismo norteamericano y las amenazas de la reconquista española.
· Necesidad de aplicar formas de gobierno, legislación y administración nacidos de la realidad latinoamericana.
· Fomento del trabajo libre de los campesinos y pequeños productores latinoamericanos con el objetivo de atraer a los sectores populares y fortalecer los sentimientos nacionales.

El 6 de septiembre de 1815 Bolívar redacta y envía la Carta de Jamaica, uno de los documentos políticos de la historia universal. En la misma expone los fundamentos de la identidad latinoamericana a diferencia de lo europeo, de lo español; la significación de la independencia de América Latina para el mundo europeo y los EE UU como fundamento para la solidaridad con los patriotas latinoamericanos, así como la forma de gobierno necesaria a los países de Latinoamérica y la necesidad de la unidad para alcanzar la independencia y el desarrollo.

“Yo deseo ver forma en América la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riqueza que por su libertad y gloria. Aunque aspiro a la perfección del gobierno de mi patria los estados americanos han menester de los ciudadanos de gobiernos paternales que curen las llagas del despotismo y la guerra. La metrópoli por ejemplo sería México que es la única que puede ser por su poder intrínseco.
Es una idea grandiosa formar de todo el mundo nuevo una nación sola, con un solo vínculo que ligue sus partes entre sí y con el todo. Ya que tiene un origen, una lengua, unas costumbre y una religión, debería, por consiguiente, tener un solo gobierno Que alto sería que el istmo de Panamá fuera para nosotros lo que el Corinto para los griegos. Ojalá que algún día tengamos la fortuna de instalar allí un augusto congreso de los representantes de la república, reinos e imperios a tratar de discutir sobre los altos intereses de la paz y de la guerra, con las naciones de la tres partes del mundo.”(3)

Hay quienes califican de impracticable la idea bolivariana de formar una confederación de Estados hispanoamericanos. En cierta medida tienen razón, pero a la hora del análisis no puede obviarse que la propia lucha por la emancipación del yugo colonial fue un anticipo de la unidad que Bolívar exigía en tiempos de libertad política.

Frente al mosaico de intereses encubiertos por el “nacionalismo”, Bolívar enfrenta su bandera de combate: la unidad. La misma sería permanentemente expresada por él y se dejó escuchar con vehemencia en el histórico Congreso de Angostura celebrado el 15 de febrero de 1819. En este Bolívar pronunció un discurso en el que proclama que “Para sacar de este caos nuestra naciente república, todas nuestras facultades morales no serán suficientes, sino fundimos la masa del pueblo en un todo: y el espíritu nacional en un todo. Unidad. Unidad. Unidad, debe ser nuestra divisa.” (4)

Bolívar alerta que la unidad solo daría frutos siempre y cuando se tuviera presente que
“nuestro Pueblo no es el Europeo, ni el Americano del Norte, que más bien es un compuesto de África y de América, que una emanación de la Europa; pues que hasta la España misma, deja de ser Europa por su sangre africana, por sus Instituciones y su carácter.” (5)

Para Bolívar es muy tangible la separación entre las dos Américas y por supuesto ambas no podían pertenecer a una misma Confederación por cuanto “ni remotamente ha entrado en mi idea asimilar la situación y naturaleza de dos Estados tan distintos como el Inglés Americano y el Americano Español”. (6)

En este discurso pronunciado ante el Congreso de Panamá, Bolívar enfatiza en la necesidad de gobernar y legislar con métodos y formas propios, así también ahonda en la necesidad de la unidad como garantía del éxito de la revolución y del futuro de América. Según él el sistema de gobierno más perfecto es aquel que produce más suma de felicidad posible, seguridad social y mayor suma de estabilidad política. Un gobierno cuyas bases deben ser la soberanía del pueblo, la división de los poderes, la libertad civil.

Luego de desarrollar la tesis de que las leyes de una nación nueva deben emanar de sus realidades concretas, físicas y sociales concluyó con esta sentencia: “¡He aquí el código que debíamos consultar, y no el de Washington!”.(7)

Así concebía Bolívar la independencia latinoamericana, no solo como la independencia política de España sino ideológica e institucionalmente separada de los EE UU, el nuevo peligro que se levantaba.

Sin dejarse abatir por los obstáculos el 22 de junio de 1826 se inauguraba el Congreso de Panamá, otra ocasión en que Simón convocaba a los gobiernos para tratar de conseguir la unidad de los países hispanoamericanos y lograr la liberación de Cuba y Puerto Rico. Al hacer la invitación para celebrar este congreso Bolívar buscó la solidaridad para afrontar la cuestión de la paz con España y al mismo tiempo procurar la unificación de las nuevas repúblicas para hacer frente a los designios imperiales de la monarquía europeas. En dicha invitación expresó: “Después de quince años de sacrificios consagrados a la libertad de América, por obtener el sistema de garantías que, en paz y en guerra, sea el escudo de nuestro nuevo destino es tiempo ya de que los intereses y las relaciones que unen entre sí a las repúblicas americanas, antes colonias españolas, tengan una base fundamental que eternice, si es posible, la duración de estos gobiernos…” (8)

La ideología y acción bolivariana vierten torrencialmente todo el complejo de sus ideas respecto a los Estados Unidos. Ideas que no distan mucho -o nada- de lo que se presenta para los latinoamericanos en los momentos actuales. Pueden constatarse las similitudes entre aquella época en la que Bolívar trata de entender su momento histórico y producir ideas originales, restituyéndolas con genialidad en las acciones político-prácticas, y compararlas con nuestra época.

En los tiempos de Bolívar el imperialismo yanqui apenas comenzaba a manifestarse en declaraciones, doctrinas y zarpazos de alcance limitado hacia territorios cercanos, pero su genio intuitivo le permitió descubrir al monstruo.

Bolívar no es solamente el padre de la justicia para Venezuela, lo es para el resto del continente. Constituye parte de nuestra memoria colectiva y hoy sus más fieles discípulos –Chávez y Fidel- accionan en aras de la unidad latinoamericana.

Cuba y Venezuela se enfrentan hoy contra lo que ha significado y es el expansionismo norteamericano sobre nuestras naciones. Son ambos países paradigmas de rebelión neoliberal continental. Su política exterior adopta posiciones radicales al rechazar a través del ALBA la agresividad norteamericana.
El ALBA es un referente de que en medio de este mundo unipolar puede consolidarse la hermandad, construyendo con ella una sociedad mejor. Con el ALBA se lleva un mensaje de justicia social, una vía alternativa para nuestros pueblos, de búsqueda de nuestra dignidad, de nuestra personalidad.

El ALBA constituye una alternativa inteligente para ofrecer educación, salud, con visión revolucionaria. Esta se ha alzado como algo nuevo frente a las apetencias de Washington, pues se trata de una integración sin EE UU, desde abajo, y no haciendo del comercio y las inversiones el objetivo, sino el medio para mejorar la vida de los ciudadanos.

En este sentido y posterior al análisis realizado consideramos oportuno señalar, que el pensamiento y el ejemplo de la acción de Bolívar mantienen una vigencia extraordinaria en el actual momento histórico que viven nuestros pueblos latinoamericanos. Bolívar pensaba en términos del continente americano, sin distinción de regiones, historia y actuaciones. Su visión de la unidad tiene el sello de hispanoamericano. En esta idea persistió desde 1815con la Carta de Jamaica, hasta 1826 con el Congreso Anfictiónico de Panamá. La integración es una necesidad e imperativo que debe concebirse de manera integral, con un alto contenido político que acelera y profundiza los vínculos económicos, culturales y sociales entre las sociedades que la componen.

Referencias bibliográficas
1 I. Lavretski, Simón Bolívar.-Moscú: Editorial Progreso, 1982.-190p.
2 Ibidem.
3 Ibidem.
4 Ibidfem.
5 Julio Ángel Carreras. Antología bolivariana.- La Habana: Editorial Ciencias Sociales, 1983.-351p.
6 Maggie Marín. Con Bolívar y Martí.-p. 45-46-En Bohemia.-Año. 96, No. 26.- La Habana, dic. 2004.
7 Ibidem
8 . Lavretski, Simón Bolívar.-Moscú: Editorial Progreso, 1982.-199p.

Bibliografía.
Álvarez, Oneida. ¿Constituye la integración intrarregional una alternativa al ALCA? .- p. 38-50. En Cuba Socialista.- No. 26- La Habana, 2002.

Díaz Triana, Renio. Bolívar en Martí. Visión martiana del héroe.- p.36-44.-En Cuba Socialista.-p.35.-La Habana, abr.-jun. 2005.

Diz Garcés, Edda. Los parteros del ALBA en Mar del Plata.-p.10.- En Trabajadores.-No. 45.-La Habana, 7 de noviembre 2005.

Fraginals de la Torre, Héctor. Por los senderos de la integración latinoamericana. El MERCOSUR y el ALBA.-p. 35.-La Habana, abr.-jun. 2005.

Hernández, Jorge. Hegemonía y política latinoamericana de Estados Unidos en la era del ALCA.-p.22-37. En Cuba Socialista.- No. 26.-La Habana, 2002.

Martínez, Osvaldo. Razones para oponerse al ALCA.-p. 3-8. En Cuba Socialista.- No. 26.-La Habana, 2002.

Núñez Jiménez, antonio. Nuestra América.-La habana: Editorial Pueblo y Educación, 1992.- 443 p.

Pish, Ramón. Las dimensiones energéticas y ambiental en las negociaciones del ALCA.- p. 51-64. . En Cuba Socialista.- No. 26.- La Habana, 2002.

Regueiro, Lourdes María. ALCA: los desencuentros en la agenda de negociación.- p. 9-21.-. En Cuba Socialista.- No. 26.-La Habana, 2002.

Rivery Tur, Joaquín. El ALCA, el ALBA y el futuro. P.5. En Granma.- No. 35.-La Habana, 10 de febrero 2005.

Solidaridad e integración no tienen frontero.-p.8.- En Trabajadores.- No. 34.-La Habana, 22 de agosto 2005.

Universidad Bolivariana de Venezuela. Revolución Bolivariana:¨la nueva etapa¨: el nuevo mapa estratégico.- (Caracas: UBV, 2005).-36p.

Venezuela. Ministerio de Comunicación e Información. Palabras antiimperialistas.-Caracas, 2006.-124 p.

Voces del mundo con la Revolución Bolivariana.-3. ed.-Caracas, 2006. 

Año de realización: septiembre de 2006.

Autores:
MsC Freidy Félix García Martínez.
Mayelin Magdely Ruiz Álvarez.

About these ads
No comments yet

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 156 seguidores

%d personas les gusta esto: