Cruz Roja Internacional: Héroes anónimos en el canje humanitario
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Caracas, 10 Ene. ABN.- A las 8:20 de la mañana del jueves 10 de enero, varios helicópteros MI-17 llegaron a la capital de departamento del Guaviare, Colombia. Cada aeronave estaba identificada con el emblema del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), organismo que ha jugado un papel clave en el reciente operativo de canje humanitario liderado por el presidente Hugo Chávez.
En un área ubicada entre San José del Guaviare, El Retorno y Miraflores, la entrega de las retenidas por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc), Clara Rojas y Consuelo González, fue posible gracias a la participación activa del CICR, que coordinó la operación entre los gobiernos colombiano y venezolano.
Todas las operaciones militares habían sido suspendidas horas antes por orden del gobierno colombiano para facilitar la movilización de las aeronaves venezolanas, que con las reconocidas insignias de la organización internacional, recogieron a la dirigente Rojas y a la ex congresista González.
A las 11:35 de la mañana del mismo jueves, desde el Palacio de Miraflores, el presidente Chávez confirmó que las retenidas habían sido entregadas por la Farc. Todo ocurrió en medio de la valiosa colaboración del Comité Internacional de la Cruz Roja, héroes anónimos en este y otros procesos similares.
Misiones humanitarias
El CICR, en su calidad de intermediario estrictamente neutral e independiente, participa desde hace tiempo en misiones humanitarias destinadas a facilitar la liberación de rehenes o detenidos en Colombia. Este papel es aceptado tanto por las autoridades colombianas como por los grupos armados, que a menudo han aprobado en el pasado, la realización de estas misiones.
En algunos casos, se les solicitó transportar a rehenes liberados en diferentes partes de Colombia con total transparencia y de acuerdo con el Gobierno y todas las partes armadas que participan en el conflicto.
Un ejemplo reciente es la recuperación por el CICR, en septiembre de 2007, de los restos mortales de los once diputados que murieron en cautiverio en junio y su entrega a los familiares, en Cali.
La presencia regular del CICR en lugares de detención le permite realizar su acción de asistencia y de protección, y actuar como intermediario entre el detenedor y el detenido a fin de que se mejore, si es necesario, el trato que éstos reciben y de garantizar el contacto entre las personas privadas de libertad y sus allegados.
Pero el hecho de que el CICR trabaje discretamente detrás de escena no debe confundirse con docilidad. El CICR hace gestiones muy vehementes ante las autoridades detenedoras en todo el mundo cuando las personas están detenidas en condiciones inferiores a las requeridas por la legislación pertinente.
Según indica el sitio web de la organización, si el CICR se abstiene de denunciar públicamente infracciones del derecho internacional humanitario, no es por temor o por negligencia, sino porque su experiencia de más de ciento cuarenta años le ha demostrado que su modalidad de trabajo basada en la persuasión, el diálogo y la diplomacia humanitaria es apropiada.
Más de un siglo de historia
El Comité Internacional de la Cruz Roja fue fundado hace cerca de 150 años. Su principio rector es que la guerra tiene límites relativos a la conducción de las hostilidades y al comportamiento de los combatientes. Las normas concebidas para establecer esos límites fueron suscritas por prácticamente todas las naciones del mundo y forman lo que se llama el derecho internacional humanitario, cuyo fundamento son los Convenios de Ginebra.
El CICR, organización imparcial, neutral e independiente, tiene la misión exclusivamente humanitaria de proteger la vida y la dignidad de las víctimas de la guerra y de la violencia interna, así como de prestarles asistencia. En las situaciones de conflicto, dirige y coordina las actividades internacionales de socorro del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. Procura, asimismo, prevenir el sufrimiento mediante la promoción y el fortalecimiento del derecho y de los principios humanitarios universales.
El CICR financia sus actividades con contribuciones que recibe de los Estados Partes en los Convenios de Ginebra (Gobiernos), las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, organizaciones supranacionales (como la Comisión Europea) y fuentes públicas y privadas. Todas las contribuciones son voluntarias.
En tiempos de guerra
Al suizo Henry Dunant (1828-1910) debemos la idea germinal de lo que hoy conocemos, de manera abreviada, como la Cruz Roja. Durante la Batalla de Solferino, este caritativo personaje presenció cómo 40 mil hombres yacían heridos, abandonados a su suerte y sin asistencia, con la muerte como destino irremediable. Fue así como, ayudado por gente de los pueblos cercanos, Dunant se dedicó a socorrerlos.
Tres años después publicó sus reflexiones en un libro llamado Recuerdo de Solferino, en el que dejó plasmada la concepción de lo que serían las futuras sociedades de la Cruz Roja, “cuya finalidad será cuidar de los heridos en tiempo de guerra por medio de voluntarios entusiastas y dedicados, perfectamente cualificados para su trabajo”, tal como lo reflejó Dunant.
Su idea la recogieron cuatro miembros de la Sociedad Ginebrina de Utilidad Pública que, junto con él, impulsaron el proyecto hasta la constitución formal en 1863 del Comité Internacional de la Cruz Roja.
Un año después, el Comité Internacional de la Cruz Roja logra, con el apoyo del Gobierno suizo, convocar una conferencia diplomática en la que doce Estados firman el primer Convenio de Ginebra, contentivo de cinco lineamientos fundamentales:
1 – Proteger a los militares heridos en campaña.
2 – El carácter neutral y protección del personal sanitario y de los hospitales militares.
3 – La adopción del emblema de la Cruz Roja sobre fondo blanco como símbolo protector.
4 – El establecimiento de un comité permanente que se denominó Comité Internacional de la Cruz Roja.
5 – La promoción internacional de Sociedades de Socorro.
Este jueves 10 de enero, cuando se confirmó la entrega de la retenidas Clara Rojas y Consuelo González por la Farc, nuevamente la Cruz Roja cumplió un papel discreto, fundamentalmente humanitario pero de bajo perfil, como es usual en la organización, en otro episodio donde la preservación de la vida y seguridad de personas en conflictos armados fue prioritaria.
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