Por Eva Golinger

1 marzo 2008
“…Promovíamos tácticas para dividir, conquistar y debilitar, a través
de diversas maneras, una organización…” (extracto de una explicación
del programa de contrainteligencia de la FBI, 1960s)
Los cuerpos de seguridad e inteligencia de Estados Unidos de
Norteamérica son expertos en subversión e infiltración. Una de las
tácticas efectivas que han desarrollado durante más de medio siglo ha
sido la penetración e infiltración de movimientos izquierdistas en
Estados Unidos y América Latina, para “debilitar y neutralizar” sus
acciones. Así acabaron con el partido comunista más poderoso fuera de
la Unión Soviética durante los años treinta hasta los cincuenta, que
fue dentro de los propios Estados Unidos. Luego, ese programa de
contrainteligencia y subversión fue convertido en el llamado
“COINTELPRO” (programa de contrainteligencia) de la FBI que tenía como
objetivo “la infiltración, perturbación y neutralización” de los
movimientos izquierdistas claves en Estados Unidos durante los años
sesenta y setenta.
También denominados “programas de interrupción”, estas estratégias de
la FBI tenían como propósito “exponer, interrumpir, maldirigir,
desacreditar y neutralizar” las actividades de los movimientos
afro-americanos, anti-guerra, socialistas e izquierditas. Sus blancos
principales fueron las Panteras Negras, el movimiento indígena
americana (AIM), los “brown berets”, los Estudiantes para una Sociedad
Democrática (SDS), los Weatherman y el movmiento de Malcolm X, líder
anti-imperialista y anti-racismo.
Los agentes de COINTELPRO recibieron instrucciones para “tomar un
enfoque entusiasmado y creativo frente este nuevo plan de
contrainteligencia”, incluyendo el uso de los medios de comunicación
para ” desinformar, interrumpir o neutralizar” las acciones de las
organizaciones sociales y para “ridiculizar y desacreditarlos”. Pero
los agentes más efectivos fueron los infiltrados o los que llamaban
“agentes de provocación”, aquellos que infiltraban los movimientos
sociales y provocaban y promovían acciones e iniciativas violentas.
Estas acciones incluían el uso de explosivos, ataques contra cuerpos
policiales u otras entidades gubermentales, incendios, hurtos y otras
acciones criminales y violentas. Las acciones de violencia –
provocadas por los infiltrados – sirvían para criminalizar los
movimientos, encarcelar sus miembros, desacreditarlos ante la opinión
pública y causar conflictos internos y pérdida de confianza.
Documentos desclasificados que evidencian estas acciones y estratégias
empleadas por la FBI contra los movimientos sociales demuestran que
casí todas las acciones violentas cometidas por grupos como las
Panteras Negras, AIM, SDS y otros grupos estudiantiles y anti-guerra,
fueron promovidas, provocadas o ejecutadas por los infiltrados. Por
ejemplo, un memoranda de la FBI del año 1968 destaca las acciones de
este programa que buscaba “exponer, interrumpir y neutralizar las
actividades de las diferentes organizaciones de la Nueva Izquierda, su
liderazgo y sus partidiarios” a través de “instigación de violencia en
las universidades”, “la interrupción de grupos estudiantiles”, “la
eliminación de profesores radicales” y “el robo de documentos
importantes de los movimientos estudiantiles y sociales”. También
buscaban “bloquear el desarrollo de un movimiento anti-guerra masivo y
visible” a través de la “promoción de divisiones entre las fuerzas
anti-guerra” y la “provocación de confrontaciones violentas” en lugar
de manifestaciones pácificas y masivas.
Por ejemplo, en una ocasión, la FBI envió una carta anónima titulada
“Carta abierta a los trotskystas” que fue diseñada para crear molestia
y desánimo dentro del partido sobre su participación en el nuevo
movimiento anti-guerra. En particular, la FBI buscaba crear conflictos
dentro del partido de trabajadores socialistas (SWP) y la alianza de
jóvenes socialistas (YSA) sobre su participación en una conferencia
anti-guerra en noviembre del 1965. Esto causó dudas y perturbaciones
internas, además de una falta de confianza y un sentimiento de
competitición entre ellos mismos. Luego, la organización más popular y
respetada dentro del movimiento anti-guerra, Estudiantes para una
Sociedad Democrática (SDS), terminó separándose del movmiento nacional
y más nunca enfocó sus energias en un movmiento masivo y unido. La
culpa de estas divisiones fue dirigida hacia los trotskystas, quienes
fueron acusados de ser “destructores y divisores,” acabando entonces,
con la posibilidad de un movimiento masivo y nacional de la izquierda
estadounidense.
Otras tácticas que utiizaba la FBI para debilitar los movimientos
sociales incluían un programa de espionaje y monitoreo. Grababan
conversaciones teléfonicas, colocaban micrófonos en las casas de los
miembros de las organizaciones, robaban y leían su correo, entraban
clandestinamente en sus casas y oficinas; pero el propósito principal
de este trabajo de espionaje no era la recolección de inteligencia e
información, sino la imposición de una estado de paranoia. La FBI
quería que los líderes y figuras importantes de los movimientos
izquierdistas se sentían “perseguidos” por la inteligencia
estadounidense, para inducir paranoia y distraerlos de sus actividades
políticas. También fabricaban comunicaciones y correspondencia entre
miembros de organizaciones y grupos seguidos por la FBI, para promover
divisiones y conflictos internos. Empleaban el uso de la “propaganda
negra” (a pesar de ser ilegal dentro de los EEUU), que era la
fabricación y distribución de publicaciones en nombre de una
organización que era blanco de la FBI, con la intención de
misrepresentar su posicionamiento y sus objetivos para lograr
desacreditarlos y promover tensiones internas dentro del movimiento.
Un documento del congreso estadounidense titulado “El programa de
acciónes clandestinas de la FBI para destruir el partido de las
Panteras Negras”, detalla “el esfuerzo para promover violencia entre
las Panteras Negras y otras organizaciones bien armadas y
potencialmente violentas.” Uno de los métodos que empleaban fue la
producción y distribución de una sera de caricaturas supuestamente
diseñadas por las Panteras Negras que burlaban de otras organizaciones
de afro-americanos. Según el memoranda de la FBI, esta táctica fue
empleada con la intención de “explotar todas las vías existentes para
crear más conflictos y divisiones dentro de las Panteras Negras.”
La desinformación o “propaganda gris” era otra ténica utilizada por la
FBI para debilitar los movimientos sociales. La FBI entregaba
desinformación sistemáticamente a los medios de comunicación sobre
grupos e individuos con la intención de desacreditarlos y promover
tensiones internas. Esto también fue utilizada como una manera
eficiente de acondicionar la opinión pública para justificar las
acciones excesivas de la FBI y la policia contra estos grupos. Un
memoranda de la FBI que promovía una información fabricada sobre un
supuesto conflicto entre las Panteras Negras y el Comité Coordinador
de Estudiantes No-violentos (SNCC) comenzaba, “Se recomiende que la
nota adjunta sea entregada a los medios de comunicación de manera
confidencial como una médida de contrainteligencia para ayudar
neutralizar los extremistas Panteras Negras y promover una división
entre ellos y el Comité Coordinador de Estudiantes no-violentos
(SNCC).”
Pero el método más utilizado para neutralizar los movmientos fue el
uso de los infiltrados y los “agentes de provocación”. Los “agentes de
provocación” fueron utilizados especificamente para promover o
ejecutar actividades ilegales y violentas que pudieran ser atribuidas
a miembros claves de organizaciones o al movimiento completo. Agentes
de provocación también estaban encargados de causar problemas y
conflictos que interrumpían el funcionamiento interno de los grupos y
asistía con la divulgación de desinformación. Miles de infiltrados y
agentes de provocación fueron utilizados contra la izquierda
estadounidense durante los años sesenta y setenta. Según un artículo
del New York Times, la FBI empleaba 316 infiltrados entre 1960 y 1976
dentro del Partido de Trabajadores Socialistas (SWP) y la Alianza
Jóven Socialista (YSA). Cuarenta y dos de esos infiltrados llegaron a
ocupar cargos importantes en esos partidos y así participaron en la
formación de las políticas de las organizaciones. Y tenían más de
setenta infiltrados dentro del partido de las Panteras Negras en los
años sesenta que fueron responsables por cantidades de actos violentos
y la muerte de grandes líderes y voceros como Fred Hampton, de solo 21
años, que fue asasinado brutalmente por la FBI en su apartmento en
Chicago durante la madrugada del 4 de diciembre del 1969 (el
infiltrado había hecho un mapa del apartamento de Fred Hampton para
que la FBI supiera exactamente donde encontrarlo y con el uso de la
desinformación, lograron convencer la opinión pública que Hampton era
un “criminal” de tendencia “violento”, asi justificando su asasinato).
Otra técnica que utilizaban los infiltrados era lo que llamaban
“mal-marcación” o la práctica de crear sospechas – a través de rumores
y la fabricación de evidencia – sobre miembros cuadros del movimiento
- fieles y de confianza plena –que normalmente ocupaban posiciones
claves, para dar la impresión de que eran infiltrados o informantes de
la FBI. El propósito de esta táctica era “aislar y eliminar” el
liderazgo de las organizaciones. Y lo utilizaban a pesar de saber que
pudiera resultar en la violencia extrema contra los indivíduos bajo
sospecha.
Estos métodos, que efectivamente lograron destruir movimientos
importantes de la izquierda estadounidense, son los que hoy en día
emplea la inteligencia de Estados Unidos contra los pueblos
revolucionarios. Hay que tomar lo que pasó a la izquierda
estadounidense como una lección amarga y aprender como neutralizar
estas estratégias de infiltración y provocación para asegurar el
futuro de la revolución. Esto requiere un verdadero y sincero trabajo
de investigación para no caer en la trampa de “marcar” o “sospechar”
de cualquier persona dentro de la revolución (algo que sirve para
dividir y debilitarnos).
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