Bandera Blanca

Por: Luis Ammann
.
La vigencia de los derechos humanos es una aspiración que está en el futuro, y desde allí, mueve nuestras acciones hacia ese destino. La educación es una de esas prerrogativas que tenemos los seres humanos por el sólo hecho de vivir en sociedad; junto a la vida, la salud y el trabajo, llena de sentido la vida social. Para los humanistas, educar es “habilitar a las nuevas generaciones en el ejercicio de una visión no ingenua de la realidad, de manera que su mirada tenga en cuenta al mundo no como una supuesta realidad objetiva en sí misma, sino como el objeto de transformación al cual aplica el ser humano su acción” [1]. Esta formulación es una de las mejores definiciones de lo que debe entenderse en cuanto a formación y es, también, una imagen del mundo que tiene al ser humano como protagonista activo de su transformación.
Ese modo de mirar el mundo como objeto de humanización, comienza con los palotes, con el dibujo de las letras, con la relación entre ellas, con la captación de un concepto que se monta sobre la realidad para domarla con la escritura y la lectura. Así llega la comprensión de los conceptos y la mirada crítica sobre el entorno que da contexto al fenómeno humano. La lectura y la escritura abren la puerta que permite acceder a la estatura humana.
En el mundo hay muchos métodos de alfabetización pero, de entre todos ellos, “Yo si puedo” es el que tiene la mayor aceptación internacional y se aplica en más de veinte países hasta el momento. Bolivia es, precisamente el país número 22 y los logros obtenidos en los últimos dos años son impresionantes.
El jueves 13 el presidente Evo Morales declaró a Oruro como el primer departamento libre de analfabetismo. Son numerosos los municipios que han alcanzado esa distinción y ya llegan a medio millón los bolivianos alfabetizados desde marzo de 2006 cuando comenzó el programa. Otros 630 mil, asisten a clases en casi 40 mil grupos creados en todo el territorio. Un dato no menor es que el 85 por ciento de los alfabetizados en Oruro son mujeres, indicador de la marginación de este sector que sólo ahora está siendo respetado en su individualidad.
En su discurso, Morales agradeció la cooperación “incondicional” de los gobiernos de Venezuela y Cuba que a través de 286 supervisores y 2.207 facilitadores ha permitido lograr estos objetivos, mientras se sigue trabajando para que, en diciembre de este año, se pueda izar la bandera blanca que significa Territorio Libre de Analfabetismo. En opinión del gobierno, Bolivia se sumará entonces a los otros dos países que han alcanzado la meta en América latina: Cuba y Venezuela.
Todo este trabajo de cooperación internacional se ha hecho en condiciones sociales y económicas que llevará tiempo modificar pero que se encaran con sentido estructural. En las comunidades más alejadas se han instalado, por ejemplo, paneles solares para “enfrentar la carencia de energía eléctrica.” Morales, en su discurso en Oruro señaló que ahora se inicia una segunda etapa del programa de alfabetización que será “Yo puedo seguir aprendiendo”. El presidente, el hombre bueno, depositario de la confianza de su pueblo, cumple acercándoles el futuro.
El señor Fortunato Mamani, un hombre mayor que se ha graduado, leyó una carta escrita por él. La dirigió al presidente Evo Morales, su presidente, agradeciéndole la oportunidad de vivir algo que nunca creyó alcanzar: “leer”. Mamani ha sido habilitado, ya tiene otra visión de la realidad y está mirando al mundo con otros ojos. Bolivia crece al crecer la dignidad de su pueblo.
0 Respuestas a “Bandera Blanca”