Trabajo publicado en www.ilustrados.com
La mayor Comunidad de difusión del conocimiento
Autoras:
Lic. Haydeé Guibert Infante. deehay@uci.cu.
Lic. Graciela González Pérez. gracielagp@uci.cu
Lic. Yanet Ekaterine Martínez Guibert. Yanet1975@aol.com
Introducción:
Los valores pueden ser considerados como organizaciones de actitudes “El valor central, de una persona (económico, social o religioso) se canaliza a través de una serie de actitudes congruentes en la orientación sostenida por ese valor o sistema de valores”
(Beltrán, J. 1995:335)
En las condiciones del mundo moderno se hace imprescindible hablar de valores, ya que vivimos en un mundo que dice que el fin justifica los medios , donde se desatan guerras de rapiña basadas en mentiras monstruosas, donde se manipula a las mayorías distorsionando la información , donde se destruyen los ecosistemas y el medio ambiente para ganancia de unos pocos y que está en fin, saturado de males sociales cuya causa principal tiene su origen en la perdida de estos mismos valores humanos de que hablamos.
Es imperioso hablar de valores cuando el objetivo fundamental de nuestro trabajo es formar profesionales competentes capaces de vivir en una sociedad como la nuestra, y para eso debemos ser capaces de formar en ellos una ética que impida la perdida de nuestra esencia humana , no diré que podría ser un paso hacia la animalidad puesto que los animales respetan determinadas reglas en su conducta, matan solo cuando se sienten atacados y para alimentarse, luchan solo por su supervivencia y cuando deben encontrar una pareja para reproducirse, no dañan su habitat.
Pretendemos, por tanto crear un código de ética para los futuros profesionales informáticos que hoy estudian y se preparan en nuestra institución, siendo este el objetivo fundamental de esta investigación.
Desarrollo:
Los valores juegan un papel determinante en la concepción de la estrategia y política de desarrollo socialista; el contenido económico, político y cultural de la sociedad en transición socialista, exige la formación y consolidación de un sistema de valores acorde a su naturaleza social.
Mucho se ha teorizado acerca de los valores, los intentos por definirlos se remontan a tiempos remotos, a grandes rasgos podemos decir que los estoicos entendían a los valores humanos como toda contribución a la vida sobre la base de la razón (virtud, dignidad, honestidad, etc.) Otro momento importante lo aporta el pensamiento filosófico de los siglos XVII y XVIII, el cual desarrolla el concepto de valores humanos sobre la base de que el valor de todas las cosas es su precio dado por el propio hombre. Una etapa que da continuidad a la evolución del concepto la encontramos en el pensamiento clásico alemán de finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX, donde este concepto se eleva sobre la noción del bien vinculándola con significaciones económicas, pero siempre determinadas por la posición del hombre como punto de partida.
En la segunda mitad del siglo XIX, con la aparición del marxismo, el concepto de valores humanos se aborda sobre la base de la relación del factor subjetivo y el factor objetivo en la esencia humana, es decir, en la correlación entre la vida material y la vida espiritual de la sociedad. Muchos pedagogos y filósofos marxistas han partido de la relación entre el factor objetivo y el factor subjetivo para dar sus definiciones, entre ellos tenemos a Scholz, quien sustenta la tesis de que los valores “son una relación sujeto-objeto resultado de las valoraciones de un proceso de reflejo específico en la conciencia que expresa la importancia y la significación de la realidad para el hombre” (Bastar, 1989) Algunos textos de la literatura filosófica contemporánea profundizan en la esencia de los valores humanos destacando el presupuesto de la significación de la realidad objetiva para las necesidades humanas y precisando el carácter positivo de esta significación.
Una precisión importante la hace el filósofo cubano José Ramón Fabelo, quien señala: “Valor humano es la significación socialmente positiva que poseen los fenómenos y objetos de la realidad, no cualquier significación, sino aquella que juega un papel positivo en el desarrollo de la sociedad” (Fabelo, 1987: 35)
Es importante señalar que la significación socialmente positiva la pueden tener bienes materiales, servicios, fenómenos y determinadas ideas, conductas, procederes, convicciones y otros. Además, su contenido no es sólo ético, pues cada tipo de actividad y sus correspondientes relaciones sociales imprime su sello específico. Digamos, la actividad laboral y las relaciones laborales que ella implica sitúan la actitud ante el trabajo como un principio ético superior, pero está matizado por el contenido económico del mismo, aspectos jurídicos, políticos, estéticos, entre otros.
El término valor proviene del griego (axios) y significa lo que es valioso, estimable o digno de ser honrado. Pero esta es una palabra polisémica; en su dimensión ético-estratégica está relacionada con las preferencias, las elecciones. Una interesante definición ofrecen Garzón y Garcés ya que los vinculan con el polémico tema de la libertad humana: “Los valores constituyen el núcleo de la libertad humana en cuanto constituyen elecciones deliberadas o preferencias estratégicas por unos modos de actuación frente a otros” (Garzón, y Garcés, 1989); en su dimensión económica-empresarial se relaciona con una conducta emprendedora que asume riesgos y, en su dimensión psicológica, se vincula con la ausencia de miedo, arrojo. “Cualidad moral que mueve a acometer resueltamente grandes empresas y a afrontar sin miedo los peligros” (García, y Dolan, 2000). Desde una perspectiva económica, valor es también el alcance de la significación o importancia de una cosa (cosa: bienes, personas, ideas, actos, sentimientos, hechos) (Zander, 1965)
Existe una estrecha interrelación entre creencias, valores, normas, actitudes y resultados:
Las creencias se definen como estructuras de pensamiento, elaboradas y arraigadas a lo largo del aprendizaje, que sirven para explicarnos la realidad y preceden a la configuración de los valores (García, y Dolan, 2000. Sí crees que tratar a los empleados con educación y respeto es esencial para promover su compromiso, entonces debes asumir como valor la educación y el respeto en el trato a los empleados; sí reconoces que el trabajo en equipo consigue una mayor creatividad y sinergia productiva, entonces es preciso asumir el trabajo en equipo como un valor fundamental; para promover los valores de autonomía y responsabilidad debemos creer que cuando las personas son tratadas como responsables y capaces de ser autónomas y creativas es mucho más probable que acaben siéndolo; en la participación para el cambio, valor relevante en el mundo de hoy, debemos aceptar que las personas afectadas deben implicarse en las decisiones; sí crees que los problemas y errores detectados a cualquier nivel no deben barrerse debajo de la alfombra, sino que deben ser confrontados y analizados abiertamente y que esta es una fuente del aprendizaje mutuo e innovación, entonces fortalece el valor del aprendizaje mutuo a partir de los errores.
Las normas son reglas de conducta consensuadas; emergen de la interacción grupal, los valores sirven como criterios para evaluar y aceptar o rechazar las normas, por su parte, las actitudes son consecuencia de los valores, creencias y normas que las preceden; reflejan como nos sentimos con respecto a algo o alguien y predicen nuestra tendencia a actuar de una determinada manera, por ello, para modificar conductas, deben modificarse valores y creencias.
Existen diversas formas de clasificar los valores, desde los valores humanos, universalmente reconocidos, valores materiales, profesionales y en la actividad de dirección empresarial y más específico, en la dirección por valores, se habla de valores finales, divididos en personales (felicidad, salud, familia, éxito o realización, amistad amor, respeto, entre otros) y éticos-sociales (justicia social, paz, supervivencia ecológica, etc.) Y, los valores instrumentales, divididos en éticos-morales (honestidad, educación, responsabilidad, lealtad, solidaridad, confianza mutua, respeto, y otros) y de competencia (cultura, dinero, imaginación, inteligencia, belleza, iniciativa, flexibilidad, constancia, etc.)
En la gestión empresarial de avanzada se le concede gran importancia a los valores. Éstos poseen un poder, insuficientemente aprovechado, como fuerza integradora de individuos y grupos; son los valores los que alinean a la gente, los comprometen a todos a trabajar para alcanzar metas comunes; se considera que ellos describen lo que es más importante para los principales implicados, identifican los resultados que la mayoría espera, sirven de guía a nuestras actuaciones y determinan sí existirán éxitos o no.
Aunque en nuestro país no se ha implementado la dirección por valores, es innegable que los valores que hemos defendido están presentes, como parte de una cultura económica, política, jurídica y demás, en la gestión económica y práctica laboral cotidiana; así como, en los documentos rectores de la política económica y educacional, entre otros. Como es conocido, cultura, valores y sociedad son inseparables, por tanto, su contenido estará determinado, ante todo, por el tipo histórico concreto de sociedad a que nos refiramos: la Cuba que construye el socialismo no puede ser identificada con la Cuba de ayer, ni con otro país actual. También, nuestro enfoque pretende ser integral, no limitarlo al plano ético puro.
Sistema de valores de la nueva cultura laboral cubana:
El sistema de valores de la nueva cultura laboral cubana que a continuación se expone, constituyen valores universalmente reconocidos, aunque en contenido y significación presentan algunas particularidades propias de nuestra realidad social. Cada uno de ellos podría ser objeto de un análisis más amplio y profundo, pero en estos primeros, nos limitamos a caracterizarlos a partir de diferentes fuentes (Ver Diccionario del Nuevo Humanismo escrito por Mario Luís Rodríguez Cobos, Silo; Aguilar, Cándido, Investigación sobre formación de valores, CEFOVAL, 1998, ISP de Camaguey, entre otros) En ocasiones hacemos referencias al Nuevo Humanismo, este es definido como una corriente cultural, una filosofía de vida iniciada en Mendoza, Argentina, en la década del 60 por un grupo de personas preocupadas por los temas inherentes al ser humano y orientadas por Mario Luís Rodríguez Cobo, Silo; también es definido como una corriente de pensamiento y movimiento político-social que tiene como ideólogo mayor a Silo. (Ver www.filosofia.org/filomat/).
Los miembros voluntarios del Movimiento Humanista (se expanden por más de 70 países) crearon también organizaciones temáticas de carácter internacional como La Comunidad para el Desarrollo Humano que puso en marcha una campaña mundial de educación para la no-violencia; el Centro de las Culturas que realiza su trabajo con las culturas discriminadas en cada país bajo el lema “Ningún ser humano es ilegal”; la Red Internacional de Educación Humanista, que promueve la creación de una Universidad del Nuevo Humanismo; El Partido Humanista que traduce la ideología humanista en el ámbito de la política, entre otras.
Simplificando al máximo las propuestas más generales de este movimiento Silo dijo: …” podríamos decir que éste propicia primeramente la ubicación del ser humano como valor y preocupación central, de tal modo que nada esté por encima del ser humano, ni que un ser humano esté por encima de otro. En segundo lugar, afirma la igualdad de todas las personas y por tanto trabaja por la superación de la simple formalidad de iguales derechos ante la ley para avanzar hacia un mundo de iguales oportunidades para todos. En tercer lugar, reconoce la diversidad personal y cultural y por tanto afirma las características propias de cada pueblo condenando toda discriminación que se realice en razón de la diferencia económica, racial, étnica y cultural. En cuarto lugar, auspicia toda tendencia al desarrollo del conocimiento por encima de las limitaciones impuestas al pensamiento por prejuicios aceptados como verdades absolutas o inmutables. En quinto lugar, afirma la libertad de ideas y creencias y, por último, repudia toda forma de violencia entendiendo no solamente a la violencia física como único factor sino a la violencia económica, a la violencia racial, a la violencia religiosa, a la violencia moral y psicológica como casos cotidianos arraigados en todas las regiones del planeta…Participar en las áreas de lo cultural, lo social y lo político con la mayor energía y tenacidad de que seamos capaces, va más allá de ser una recomendación de nuestro movimiento para convertirse en una necesidad de esta época crítica que estamos viviendo. El argumento de que todo está en manos de un sistema infinitamente poderoso y violento, que el éxito pertenece a los corruptos y los incapaces, en lugar de ser motivo de aceptación para nuestra condición de seres humillados y sometidos, debe convertirse en un estímulo fundamental para cambiar el estado de las cosas públicas” (Discursos pronunciados en Punta de Vacas. Mendoza Argentina 04-05-99)
El humanismo, como corriente filosófica, tiene una larga historia a través de la cual, la lucha entre los partidos, escuelas y figuras del pensamiento filosófico han enriquecido cada valor humano. El Siloismo tiene un lugar importante en esta historia, aunque no coincidamos en sus métodos de lucha y carácter conciliador de su ideología. No obstante, sus caracterizaciones acerca de estos valores nos parecen interesantes, al objeto de nuestro trabajo.
Los valores que pudiéramos denominar tradicionales son definidos como sigue:
El socialismo representa una etapa superior del grado de socialización alcanzado por la humanidad y, por tanto, es esencialmente colectivista, de ahí que la formación para el colectivo, por el colectivo y en el colectivo sea un principio que parte de la relevancia de este valor, tanto por su contenido como por sus vínculos con valores humanos tales como: la sensibilidad, el altruismo, la solidaridad, fraternidad, justicia, igualdad, dignidad, modestia, honradez, honestidad, fidelidad, patriotismo, internacionalismo y otros.
Colectivismo: (De colectivo y éste del lat. Collectivum). Perteneciente o relativo a cualquier agrupación de individuos; principio moral rector; valor que refleja un nivel superior de identificación con los intereses sociales y grupales; disposición consciente y sistemática a la cooperación incondicional. El colectivismo parte de principios morales y sentimientos de solidaridad entre personas en el trabajo, en la vida común, en la lucha política, en la cultura.
Colectivismo e individualismo se presentan como aspectos contrarios, pero no lo son, en cierto sentido. El individualismo (del lat. individuos: individuo, indivisible) es una posición moral que absolutiza la prioridad del interés personal, privado, con respecto al interés interpersonal, colectivo o social. El aspecto positivo de esta orientación consiste en la afirmación de la libertad individual; el aspecto negativo se manifiesta en el egoísmo y el menosprecio de los intereses de los otros. Sin embargo, el individualismo absolutiza lo biológico en el ser humano, en detrimento de lo espiritual, lo social; pasa por alto o subestima la diferencia entre los conceptos “individuo” y “personalidad”. La oposición entre el interés personal y el interés social no es insoluble ya que estos intereses coinciden en lo esencial, porque el interés social se realiza solamente a través de la actividad de los seres humanos concretos y no a través de entes sobrehumanos. En la filosofía, el individualismo desarrolla una línea que va desde Protágoras hasta el hedonismo y el epicureismo. Durante el Renacimiento, el idealismo desempeñó, en general, un papel progresista, expresando la aspiración de la liberación del ser humano de las cadenas feudales. El extremismo individualista encontró su eco en las doctrinas anarquistas de Stirner y Bakunin.
La interrelación colectivismo-individualismo fue analizada por el Che de forma muy clara: “Educarse en el sentido colectivo a que aspiraba el Che, significaba incrementar la capacidad de entrega sin subestimar la propia individual y la sana aspiración de reconocimiento y realización de los intereses de la persona como ser social” (Borrego, 2001:115) El Che señaló: “La Revolución no es una estandarizadora de la voluntad colectiva (…) sino todo lo contrario, es una liberadora de la capacidad individual del hombre” (Obras, t-2: 73) Y añade: “…el individualismo debe ser, en el día de mañana, el aprovechamiento cabal de todo el individuo en beneficio absoluto de una colectividad…” (Ob. Cit: 74) Alertaba contra la estrategia seguida por los monopolios para dividir, basada en “dejar hacer”, en contraponer el esfuerzo individual y el esfuerzo colectivo, el llamado a las partículas de egoísmo que existe en el hombre para que éste sobresalga sobre el colectivo, el toque a ese complejo de superioridad de los hombres para de manera sutil, piense que su mayor libertad está en esquivar el esfuerzo “esclavizador” del colectivo (Ob. Cit: 90) A esta posición contrapone: “…Creo que se debe constantemente pensar en función de masas y no en función de individuos”(Ob. Cit: 47) y añade: “…Cada agrupación humana es más importante que el individuo, y todo el grupo de un sector obrero es más importante que el sindicato de un centro de trabajo, y todos los obreros son más importante que uno…” ¨…la fuerza de uno no vale nada sí no está rodeada de la fuerza de todos” “…Lo más importante es la nación, es el pueblo de Cuba, y siempre hay que estar dispuesto a sacrificar algún beneficio individual en bien del beneficio colectivo” (Ob. Cit: 261) Luego dice: “…Más importante que una retribución buena, es el orgullo de servir al prójimo, que mucho más definitivo, mucho más perenne que todo el oro que se pueda acumular, es la gratitud de un pueblo” ( Borrego, 2001: 261)
La naturaleza socioeconómica del socialismo presupone que se trabaje en la formación de este valor por diferentes vías, desde las edades tempranas y en diferentes medios. El carácter social del trabajo, de hecho, favorece la inclinación natural hacia lo colectivo, lo social; pero durante muchos años la propiedad privada y las relaciones que ella determina, han limitado esta manifestación social del trabajo. La realización efectiva de la propiedad social socialista, al mismo tiempo que favorecerá el desarrollo de este valor, también lo presupone. Además, su formación, como parte de la cultura general y del trabajo en específico, no es solo un hecho económico, sino también sociopolítico.
La actividad laboral, por su carácter social y el nivel alcanzado por la división social del trabajo, sólo es realizable eficientemente sí funciona como actividad de grupo, lo cual implica capacidades tales como la cooperación, ayuda mutua, coordinación de acciones, comunicación, trazarse fines comunes y otras; todo ello se resume en una aptitud y actitud colectivista de trabajo.
Una conciencia colectivista presupone, entre otros valores, el desarrollo de la sensibilidad humana. La Sensibilidad ética es un valor esencial de las relaciones humanas que expresa un profundo humanismo; propensión natural a ser sensible con los demás; manifestación de ternura y delicadeza en las relaciones interpersonales, reconocimiento de la necesidad ajena, disposición a sacrificarse por los demás. Oposición al egoísmo, rechazo al maltrato, al abuso, la grosería. Es el reconocimiento de la necesidad ajena; se expresa en la cortesía con los demás, comprensión de sus problemas, dedicación a la ayuda. Sí no se posee sensibilidad no se puede ser revolucionario, comunista. Un insensible no puede ser solidario, cooperativo, internacionalista, colectivista. El Che venció sus limitaciones de salud, renunció a una vida profesional “cómoda” porque amaba al hombre y para ello se requiere identificación con los problemas de los demás. Entre las cualidades de un joven comunista él dijo: “…una gran sensibilidad ante los problema, gran sensibilidad frente a la injusticia…ser humano…solidario…sensible…” “…plantearse siempre los grandes problemas de la humanidad como problemas propios” (Che, Obras t-2: 174) Además de valorar la sensibilidad en su dimensión ética, también lo hizo en su aspecto estético y muy vinculado al problema de la calidad ya que ésta no es sólo una cuestión tecnológica sino también social vinculada al mejoramiento humano.
Muy relacionado con el colectivismo y como expresión de sensibilidad humana, encontramos el altruismo: (Del fr. Altruismo) Esmero y complacencia en el bien ajeno, aún a costa del propio, y por motivos puramente humanos. Se trata del servicio al bienestar de los otros, de la disposición al sacrificio de los intereses personales en aras del beneficio de los demás. Esta palabra fue introducida en el lenguaje científico y filosófico por A. Comte, utilizándola para constituir la doctrina moral del Positivismo. En la experiencia del altruismo, Comte vio, además, un criterio de experiencia capaz de oponerse al egoísmo cotidiano y también al egoísmo como factor de progreso, defendido por el Liberalismo. El altruismo, así como la solidaridad y reciprocidad, son propios de la ética humanista, porque estas actitudes contribuyen al progreso del género humano, a la solución favorable y justa de los conflictos interpersonales y sociales. El medio laboral ofrece oportunidades para que se manifiesten actitudes altruistas entre los trabajadores: aporte de horas extras, trabajo voluntario, ayuda mutua desinteresada y otras.
Solidaridad (del lat. solidus: sólido). Comprensión de la comunidad de sentimientos, intereses e ideales u objetivos comunes y acciones correspondientes. En la sociedad dividida en grupos antagónicos este sentimiento tiene características grupales o corporativas, une a las personas de determinada étnia, raza, profesión, clase o capa, nación, partido. Se presenta como fuerza motriz y principio moral de la acción conjunta de determinados movimientos sociales, políticos, religiosos, etc., para la solución de objetivos comunes y se materializa en la creación de las organizaciones e instituciones solidarias. En la actualidad se manifiesta cada vez más como un imperativo moral para la ayuda y apoyo colectivo de las víctimas de cataclismos naturales y sociales, víctimas de todo tipo de injusticias y violencias. Tal es la interpretación de la solidaridad en la conciencia humanista contemporánea que no separa unos de otros, sino que tiende a unir a todos los seres humanos motivando en ellos acciones solidarias. En el colectivo laboral se pone de manifiesto la solidaridad laboral como espíritu de cooperación y ayuda mutua, identificación con los problemas de los demás y un ejemplo de ello es la llamada “atención al hombre” cuando la misma se ajusta a ciertos principios, entre los cuales podemos citar: Esta es un problema de todos, no sólo de jefes y ejecutivos de organizaciones; debe ser sistemática, es decir, no como cuestión de ciertos días o etapas; debe ser diferenciada, individualizada ya que las necesidades son de esta manera; no limitarse a la entrega de cosas materiales ya que el afecto, el cariño, la estima y otras son importantes también; evitar el formalismo y que la misma fluya como un modo de ser, una cultura de la convivencia laboral.
Fraternidad (del gr. phratria y de éste el lat. fraternitas: fraternidad). Se trata del amor de hermanos que une a todos los miembros de la familia humana. El amor fraterno es la tendencia del ser humano a unirse solidariamente con los demás sobre la base de compartir una misma dignidad humana. Entre los antiguos griegos se entendía bajo el concepto phratria una subdivisión de la tribu que tenía sacrificios y ritos propios. Durante la Edad Media por fraternidad se entendió un tratamiento especial que se daban reyes y emperadores y también altos jerarcas eclesiásticos. En este sentido, el término se usa hasta ahora entre los religiosos. Durante la revolución francesa, la consigna de fraternidad junto a libertad e igualdad se convirtió en un principio de la organización social del régimen republicano. La soberanía que antes encarnaba el monarca pasó al pueblo que exigía tratamiento especial como la encarnación de la fraternidad con sus ritos correspondientes. Este término fue, con el tiempo, desplazándose hacia el uso más frecuente de solidaridad y en este achicamiento progresivo, que denota la tendencia individualista actual, se comienza a usar el de “reciprocidad” casi como condición mínima de la relación humana. No obstante, el Nuevo Humanismo considera a la fraternidad como expresión del amor universal que une a todos los seres humanos. En este sentido la fraternidad se extiende no solamente a los miembros de una tribu, una clase, casta u otro grupo social, sino a todos los seres humanos independientemente de su raza, condición social o religiosa. Los revolucionarios cubanos hemos aprendido de Martí y Fidel a creer en el hombre, en su nobleza y tendencia a lo bello y sobre esta base trabajamos en la formación del hombre nuevo y practicamos fraternalmente la solidaridad humana, dentro y fuera del país.
Justicia (Del lat. Iustitia) 1. Valor ético que regula la vida espiritual y social del ser humano; es la virtud social por excelencia. Es fundamento del derecho, razón y equidad. Expresa la igualdad de las personas delante de la ley moral. Designa una de las cuatro virtudes cardinales que da a cada cual lo que le corresponde o el conjunto de todas las virtudes que constituyen en bueno al que las tiene. Desde Aristóteles se distingue: justicia conmutativa, que regula la igualdad o proporción que debe haber entre las cosas cuando se dan o cambian unas por otras; justicia distributiva que arregla la proporción con que deben distribuirse las recompensas y los castigos; justicia legal que obliga al súbdito a prestar obediencia a las disposiciones del superior; justicia ordinaria, o sea, la jurisdicción común por contraposición a la de fuero y privilegio. En las distintas culturas, en varios períodos históricos, el contenido de la justicia varía, es diferente la interpretación hecha por distintos grupos sociales étnicos y religiosos de la misma sociedad. Muchos valores que se consideraban justos por los bárbaros: Celtas, Germánicos y Eslavos, eran declarados injustos por el imperio Romano y Bizantino. Varios valores de la Roma antigua fueron condenados como paganos por los romanos luego de la adopción del cristianismo. El Nuevo Humanismo considera justo a todo acto que permite al ser humano realizar íntegramente sus capacidades y formar su propia personalidad, sin perjuicio de los demás. A la vez, considera injusta cualquier acción que anula o restringe la libertad de opción y otros derechos esenciales del hombre.
La concepción del Che, acerca de la justicia social, es amplia pues abarca un conjunto de derechos, con igualdad de oportunidades, que abarcan la esfera política, económica, cultural y demás, sin distinción de razas, sexo, nacionalidad, edades, entre otros aspectos. Aunque retomaba aquello planteado por C. Marx sobre la sociedad en transición hacia el socialismo la cual ¨… presenta todavía en sus aspectos, en lo económico, en el moral y en el intelectual, el sello de la vieja sociedad de cuyas entrañas procede (Marx y Engels, La ideología alemana, edic. 1987) ¨ Es decir, nosotros estamos en una época en que la injusticia no es desterrada, no la podemos desterrar absolutamente, no podemos dar a cada cual según su necesidad…”(Che, obras, t-4 P. 549), refiriéndose a un aspecto muy importante de las relaciones de distribución.
La justicia, en el plano laboral, tiene un amplio campo para su práctica, el derecho a calificarse para ocupar un puesto de trabajo y acceder al mismo, así como, a una remuneración acorde al trabajo realizado; la posibilidad de participar en las decisiones y de ascenso, entre otras, están amparadas legalmente.
Justicia e igualdad se presuponen, aunque ambos tengan en su apreciación el sello ideológico, histórico y cultural; en muchos casos, la desigualdad es refrendada por la ley e impuesta por la ideología a la cultura. El PNUD define al desarrollo humano como un “…proceso continuo al cual todo ser humano y todos los países de nuestro planeta tienen derecho a acceder plenamente, y participar, en forma solidaria, de los logros económicos, sociales, culturales y políticos que propicien su bienestar y el disfrute de los bienes espirituales y materiales consustanciales a la dignidad humana” (CIEM, 1999) Uno de los pilares del desarrollo humano es la dimensión equidad, es decir, igual acceso a las oportunidades, en la misma se conjugan ideas de justicia e igualdad.
Igualdad (del lat. aequalitatem. Principio que reconoce a todos los ciudadanos capacidad para los mismos derechos, aunque los seres humanos no son iguales porque cada uno es una personalidad única, insustituible en su género, tanto como ser biológico o social. La igualdad social puede ser mal entendida y traducirse en igualitarismo, históricamente se han formado, dos concepciones fundamentales del igualitarismo: como igualdad de las posibilidades y como igualdad de los resultados. El Nuevo Humanismo admite la igualdad social de los ciudadanos ante la ley y de las naciones en cuanto a sus derechos internacionales como lo establece la carta de la ONU, pero no acepta el igualitarismo como doctrina social y política. A la vez, condena el enfoque neoconservador que trata de preservar los privilegios de la aristocracia del dinero y de un grupo minúsculo de estados eliminando a los grupos sociales más necesitados y a los países en desarrollo.
Es muy importante el problema de la relación entre el aporte del individuo y su remuneración, de las capacidades y necesidades, de la medida de redistribución de los ingresos. Los comunistas afirmamos la igualdad de las personas en cuanto a la propiedad sobre los medios de producción, negando la propiedad privada por ser la causa de la profundización de la alienación y explotación, pero apuntamos las diferencias entre la distribución en el socialismo y en el comunismo, estableciendo una relación entre el aporte y la remuneración en dependencia del trabajo realizado para la primera fase del comunismo y según las necesidades en la fase madura de esta sociedad. Pero, la igualdad es un valor de mayor alcance en la sociedad socialista, no se reduce al aspecto económico y mucho menos al problema de la distribución y aún otro más estrecho como es la remuneración del trabajo. La igualdad de oportunidades no es una condición abstracta, es posibilidad, realidad que se adapta a los seres humanos, pongamos como ejemplo los discapacitados, las diferencias de sexos, razas, edad, territorios y demás, todas ellas son protegidas.
No es posible hablar de desarrollo humano ajeno a la dignidad plena del hombre. Dignidad (Del lat. dignitatem: excelencia moral). Valor moral, reconocimiento del valor de todo el ser humano como personalidad por sí mismo y por la sociedad a la cual pertenece. La dignidad es una forma de autoconciencia y de control de la propia personalidad que permite al ser humano comprender la responsabilidad con respecto a sí mismo y la sociedad, y a esta última reconocer en la práctica los derechos de la personalidad y formular exigencias hacia ella. El humanismo enaltece a la persona humana y ayuda a luchar contra la humillación de los ciudadanos en la vida cotidiana y socio-política de la sociedad actual. Lo justo, el honor, el decoro, el respeto son aspectos esenciales en que se expresa la dignidad. El Che decía: “…No pedimos nada a nadie; no estamos mendigando empréstitos, ni solicitando la compra de nuestros azucares de rodillas, simplemente ofrecemos lo que tenemos, respetamos a los pueblos vecinos y a todos los pueblos del mundo y proclamamos nuestro derecho insobornable a ser considerados un país igual a cualquier otro de la tierra, en el concierto de los pueblos libres. Quienes así nos admitan serán nuestros amigos, no importa la ideología interior y lo que les anime, no importa su sistema social o económico. Quien no nos respete como nación, no puede aspirar a nuestra amistad, sea cual fueren los vínculos anteriores que nos ligaron y sea cual fuere la fuerza que pueden poner para ofender a nuestra patria” (Borrego, 2001: 32)
El trabajo ha hecho al hombre, ha creado la riqueza material y espiritual de la sociedad; el trabajo honrado dignifica al hombre y deberá constituir para éste un motivo de honor y asumirlo con una actitud creadora, pero otra es la historia, como ya analizamos: años de explotación han profundizado la enajenación del hombre y lastimado su dignidad.
Modestia: Expresión de pudor, moderación, sencillez en las relaciones interpersonales. Sentido de humildad que no humilla ni decrece al hombre sino que lo eleva. Comprensión del carácter y el sentido social de la actividad individual que se realiza por el hombre en tanto es un ser social. Oposición al envanecimiento humano que significa apropiarse del resultado social de una acción. Rechazo al culto desmedido de las virtudes humanas y, a obtener beneficios personales por resultados que obtiene el individuo como representante de un colectivo social. Enfrentamiento a cualquier intento de una persona a considerarse por encima de los demás.
El Che fue un modelo de modestia y sencillez, era su modo de ser, su modo de vida sencillo: auto, vivienda, oficina no lujosa; su forma de vestir; lenguaje coloquial, la menor distancia de poder, respeto a las opiniones de los demás, aún cuando no las compartía, capacidad para adaptarse a su interlocutor. La austeridad forma parte de su modo de actuación. Tenía un sentido muy alto de la humildad; enemigo declarado del envanecimiento humano; rechazaba el culto desmedido o injustificado de las virtudes humanas.
La modestia es un valor que nos permite apreciar el nivel de apropiación de otros valores humanos ya que es difícil ser inmodesto y al mismo tiempo, portador de cualidades positivas de la personalidad que reflejen valores tales como: altruismo, solidaridad, colectivismo, honradez y otros.
Honradez: muestra de honor y dignidad por el lugar que ocupa en la sociedad acorde a la importancia social que se le concede. Rectitud y justeza en su actuación; rechazo al robo, la corrupción, el soborno, la negligencia, el nepotismo, el engaño y demás.
Honestidad: despliegue de la honradez; manifestación del honor y la vergüenza; amigo de la verdad, rechazo al fraude, el globo, la traición, la hipocresía y la doble moral. En su expresión más pura, es sinceridad, verdad, es propia de personas francas, rectas, transparentes. El Che era incapaz de decir algo que no sintiera y además, que no se ajustara a la verdad y buscaba incesantemente la veracidad de sus puntos de vistas.
Es bueno recordar que las creencias son las que conducen a la formación de los valores, por esto, debemos partir de ¿en qué creemos? Con respecto al socialismo, lo primero es saber sí creemos en el socialismo y en qué tipo de socialismo creemos; sí aceptamos los rasgos y principios, antes expuestos, entonces podemos hablar de un patriotismo, una profesionalidad y un sentido del deber social, entre otras cualidades, de nuevo tipo. Los valores antes descriptos tienen un carácter muy general, por lo que proponemos un conjunto de valores, algo más específicos, que pueden aglutinar, según nuestra opinión, los aspectos más importantes, del funcionamiento de una organización empresarial socialista cubana, como son:
. El patriotismo: Defensa de la patria en diversos aspectos (entre otros, en su puesto de trabajo), porque la amamos y tenemos disposición plena para contribuir a su defensa y desarrollo, junto al pueblo como parte de la nación cubana, preservando la unidad en torno al pensamiento martiano y a la obra de la revolución.
¿Por qué es importante este valor?
Potencia la fidelidad, pertenencia, libertad, dignidad, y sensibilidad incondicional a la patria; contribuyendo a afianzar el compromiso con la esencia socialista de la revolución cubana; y participando en todas las tareas que se convocan; creando conocimiento y cultura como instrumento al servicio de las causas justas y nobles del mundo. Para actuar consecuentemente, con una cultura basada en este valor, deberemos: Actuar con un profundo sentido de pertenencia con la patria, identificados como dignos representantes de nuestra historia y mejores tradiciones, actuar como activos promotores de la vida educacional científica, económica, política y cultural de la sociedad; promover un ambiente laboral confiable concentrado en el hombre como su capital más preciado. Fortalecer la participación de las organizaciones en los procesos de toma de decisiones, divulgar los resultados preservando su patrimonio y defendiéndolo en todos los ámbitos, cuidar lo nacional.
Nunca deberemos:
Abandonar la sensibilidad humana que caracteriza a un revolucionario, subordinar los intereses nacionales a los personales, traicionar los principios de la revolución, actuar con deshonestidad y de manera irresponsable, evitando aprovechar nuestra posición para obtener cualquier tipo de ventaja que no nos corresponda; abusar de las atribuciones y confianza que nos sean conferidas o desviar recursos para fines de lucro personal.
El patriotismo expresa el amor al país y es fruto de una identidad cultural en la que se conjugan muchos aspectos. No se expresa sólo en el aspecto militar, en la confrontación bélica con el enemigo; se manifiesta, además, en el orgullo nacional por nuestros logros, en la lucha por la calidad, por el desarrollo de todas las ramas de la economía y los servicios. La formación patriótica del pueblo es una tarea de importancia decisiva, Che apuntaba: “…la victoria de Cuba no está en los cohetes soviéticos, ni en la solidaridad del mundo socialista, ni en la solidaridad de todo el mundo; la victoria de Cuba está en la unión, en el trabajo y en el espíritu de sacrificio de su pueblo” (Borrego, 2001: 120) La construcción del socialismo exige la formación de un nuevo ideal patriótico masivo “Porque eso de creer que el socialismo se va hacer sin el sacrificio de nadie, en medio de la reacción capitalista, eso es un cuento; eso es imposible, porque alguien se tiene que sacrificar, todo el mundo tiene que sacrificar algo…Ahora, los hombres de vanguardia, en todos los momentos deben ir sacrificándose, hasta que de pronto el sacrificio se transforme en un modo de ser”(Borrego, 2001: 338) Che establecía una relación muy directa entre la soberanía política y la independencia económica. El poder revolucionario o la soberanía política es el instrumento para la conquista económica pero, la soberanía política se consolida con la independencia económica. El revolucionario no desarrolla sus sentimientos patrióticos en detrimento de otros pueblos “En primer lugar, yo considero mi patria no solamente a la argentina, sino a toda América. (Ariet, 1989) La formación patriótica es parte inseparable de la educación integral del hombre nuevo, esta se lleva a cabo por distintas vías, en diferentes medios y con la participación de todos los factores.
La profesionalidad: Un desempeño efectivo incluye características de la fuerza de trabajo tales como, actitudes: comportamientos, valores, motivaciones y aptitudes: facultad de análisis, toma de decisiones, transmisión de información; habilidades motoras, sensoriales, psicológicas, cognoscitivas, experiencias; independencia, flexibilidad. La profesionalidad integra un conjunto identificable y evaluable de conocimientos actitudes, valores, habilidades, relacionadas entre sí que permiten desempeños satisfactorios en situaciones reales de trabajo.
¿Por qué es importante este valor?
Porque permite lograr y consolidar el dominio total de la actividad que se realiza, aplicando la teoría con creatividad y dando una respuesta científica a cada tarea o misión asignada. Se logrará más profesionalismo cuando no se improvise y cuanto más se planifique y organice el trabajo. Un profesional competente es capaz de fomentar el empleo racional de los recursos y la búsqueda de alternativas en la solución de problemas aplicando tecnologías que permiten hacer frente a un entorno competitivo; fomenta la responsabilidad profesional, asumiendo con dignidad las tareas emprendedoras. El país requiere de personas con actitud íntegra, congruentes en sus actitudes, las cuales promuevan el uso transparente de los recursos que se les han asignado, que se preocupen por los resultados no solo de su trabajo, sino también, de los que logra el colectivo, el país y, obra consecuentemente en este sentido. Ello requiere de compromiso, confiabilidad, responsabilidad, espíritu de servicio, competitividad, laboriosidad, excelencia y de un sentido del deber social y de pertenencia muy consolidados.
Nunca deberemos:
Cesar en el aprendizaje permanente, separar los deberes laborales de los sociales, engañar, defraudar, apropiarnos de lo ajeno, promover el mal uso de los recursos, evitar el chantaje en cualquiera de sus modalidades, los cotos de poder, el caciquismo y hacer uso inadecuado de los recursos que se nos han asignado para la realización de nuestra función; alentar el conformismo, el acomodamiento y demás.
Consagración: Es dedicación, empeño en la tarea, incondicionalidad ante las mismas, desvelo.
¿Por qué es importante este valor?
Porque bajo las presiones que en vive nuestro país y la situación internacional que las favorece solo seremos capaces de obtener lo que seamos capaces de producir con nuestros propios esfuerzos; el nivel de competitividad internacional exige que nos preparemos constantemente y tributemos mucho valor agregado. El clima laboral que propiciemos debe permitir una entrega incondicional al trabajo como expresión de una nueva cultura laboral cubana, el despliegue de una laboriosidad consciente y una responsabilidad laboral de nuevo tipo. Asimismo mostrar actitudes de tenacidad, vocación de servicio, mística de trabajo, perseverancia; creando sinergia y cooperación con otros servidores públicos, con el fin de servir a la sociedad y cumplir con el compromiso de lograr el bien común; porque propiciamos la entrega de cada cual según su capacidad y reconocemos y estimulamos según los resultados individuales y colectivos, facilitamos un enfoque cognoscitivo del desarrollo socio-económico y damos respuestas oportunas a las altas demandas.
Nunca deberemos:
Dejar de reconocer y estimular los resultados; dejar de usar los estímulos morales y colectivos; llenar de formalidades la emulación, desatender al hombre. Olvidar las responsabilidades inherentes a nuestra función, y los compromisos que como servidores públicos hemos contraído.
La colaboración es imprescindible en el trabajo de grupos, tanto para el cumplimiento de una tarea determinada como es el perfeccionamiento de la producción.
¿Por qué es importante este valor?
Porque permite la cooperación y ayuda mutua, identificándose con los problemas de los demás, facilita una comunicación positiva y fortalece el colectivismo. Hace más competente el capital humano; es expresión de sensibilidad laboral y de incondicionalidad en la entrega hacia el interés colectivo y de su sentido de pertenencia; fortalece la laboriosidad, facilita los nexos que hacen fluir el trabajo en grupo y hace que se fortalezca la responsabilidad laboral ante los resultados del trabajo, la disciplina técnica y laboral, ante el cuidado del medio ambiente en la necesidad de la búsqueda de soluciones nuevas ante los obstáculos. Contribuye al reconocimiento del valor de todo el ser humano (dignidad) como una personalidad por si mismo y por la sociedad a la cual pertenece y a la comprensión de la comunidad de sentimientos, intereses, ideales y objetivos comunes y acciones correspondientes.
Nunca deberemos:
Alentar el celo profesional, la vanidad, el egoísmo ante los éxitos individuales, priorizar el interés individual en detrimento del colectivo, desconocer la necesidad de la libertad personal en el despliegue de las iniciativas y búsqueda de soluciones, alimentar ninguna manifestación de iniquidad e hipercriticismo.
La responsabilidad ante el trabajo es un valor que debemos ir fortaleciendo a través de diferentes mecanismos, métodos y formas organizativas y educativas por la importancia que el mismo reviste por ser expresión de la materialización de otras cualidades laborales, esta incluye:
-Responsabilidad ante los resultados del trabajo: Su cantidad y calidad; cumplimiento del plan asignado.
-Responsabilidad ante las normas de disciplina laboral y técnica: asistencia, puntualidad, aprovechamiento del tiempo de trabajo, ahorro, cuidado de los medios, observar normas de protección e higiene del trabajo, etc.
-Responsabilidad ambiental: oposición a la irresponsabilidad ambiental y de agresión al entorno natural y social. Rechazo al desequilibrio entre conocimiento y acciones prácticas sobre la conservación ambiental.
-Responsabilidad ante las relaciones de cooperación entre trabajadores y entre puestos de trabajo. Facilitar estos nexos, evitar que sus acciones afecten a otros; trasmitir ideas, experiencias, aconsejar; estar vigilante del flujo productivo; contribuir a la toma de decisiones.
-Responsabilidad ante la búsqueda de soluciones: superación constante, actitud creadora ante las dificultades, buscar y brindar aportes.
-Responsabilidad ante sus deberes sindicales: afiliación, participación en la emulación, cumplimiento de las tareas sindicales, especialmente aquellas propias del control obrero.
En la esfera laboral son igualmente importantes:
La laboriosidad: expresión de la necesidad de trabajar por amor al trabajo; de la vocación, actitud, satisfacción estética y la experiencia. Oposición a la pereza; afición por el trabajo creador; inclinación, admiración y respeto hacia el trabajo; consagración al trabajo Es una condición importante crear un clima laboral de entrega incondicional y el despliegue de una laboriosidad y responsabilidad laboral consciente.
Incondicionalidad ante el trabajo: subordinación y lealtad de lo individual al colectivo y lo social; significa, sencillamente, no poner condiciones; implica una gran entrega a la obra social, confianza en la dirección de la revolución y la conjugación de un conjunto de cualidades humanas en la personalidad. Che decía: “Yo no sé, yo dirijo o me dirigen donde me pongan. Eso depende de Fidel y del gobierno. Donde me necesite la revolución, allí estaré” (O. Borrego, 2001 P. 4) En el proceso de construcción socialista, muchas han sido las oportunidades de poner a prueba nuestro sentido de la incondicionalidad: en las misiones internacionalistas, en momentos que han demandado gran espíritu solidario, en las movilizaciones hacia diferentes tareas de la revolución, entre otras. Sin embargo, en la vida cotidiana, están presentes, frecuentemente y de forma anónima, actitudes que tienen como basamento la convicción de que este es nuestro deber.
El sentido de pertenencia: Identificación con su país, con los trabajadores, con su colectivo, manifestado en la preocupación constante por el mejor cuidado de los medios de producción y de toda la propiedad social. Orgullo de pertenecer a ese colectivo; interés por obtener los mejores resultados productivos y en la emulación; vigilante activo. La identificación con su familia, vecinos, compañeros de trabajo es un nivel importante en el ascenso a su convicción de sentirse ciudadano de su país y luego, actuar consecuentemente como tal. El cuidado de la propiedad social, la disposición de defender su país, de rendir el máximo en su puesto de trabajo, la sensibilidad ante las dificultades que atravesamos, o el disfrute de nuestros éxitos, entre otras, son expresiones de cuanto hemos desarrollado el sentido de pertenencia. Che apuntó: “…Estamos en una época en que se ha proclamado una revolución socialista, y el socialismo no es de palabras, sino que es el resultado de hechos económicos y de hechos de conciencia. Estamos tratando por todos los medios de superar esta situación, de hacer que la clase obrera sienta profundamente la revolución” (Borrego, 2001: 115)
Sentido del deber laboral: En este plano lo determinamos como un valor de la cultura del trabajo en el que se rechaza el acomodamiento indebido, el facilismo; oposición al incumplimiento y va muy unido a la dignidad revolucionaria. Orgullo profesional que lo conduce al máximo rendimiento y cuidado de su prestigio y le hace sentir realizado a través del resultado de su trabajo. El sentido del deber social es expresión del nivel de socialización del individuo y de los grupos sociales, es el descubrimiento de su pertenencia a un colectivo.
“En la sociedad socialista o en la construcción del socialismo el hombre trabaja porque es un deber social… Ese deber social es rendir un esfuerzo medio, de acuerdo a su calificación, y recibir, por lo tanto, un salario individualizado…al mismo tiempo todos los beneficios que la sociedad otorga” (Obras, t-4: 597) “Para Che, una de las formas de lograr la eficiencia deseada era cumpliendo con el deber social de cada productor, lo cual se resumía en: producir en la cantidad necesaria, con la variedad requerida, con la mayor calidad y el más bajo costo posible…” (Borrego, 2001: 89)
Fidelidad a los ideales de los trabajadores, lealtad a la clase obrera y demás trabajadores, incondicionalidad a los principios laborales, subordinación al interés colectivo y social.
Solidaridad laboral: espíritu de cooperación y ayuda mutua, identificación con los problemas de los demás; comunicación positiva; colectivismo.
Modestia: En el profesional o en el trabajador menos calificado es expresión de pudor, moderación, sencillez en las relaciones interpersonales. Sentido de humildad que no humilla ni decrece al hombre sino que lo eleva. Comprensión del carácter y el sentido social de la actividad individual que se realiza por el hombre en tanto es un ser social. Oposición al envanecimiento humano que significa apropiarse del resultado social de una acción. Rechazo al culto desmedido de las virtudes humanas y, a obtener beneficios personales por resultados que obtiene el individuo como representante de un colectivo social. Enfrentamiento a cualquier intento de una persona a considerarse por encima de los demás.
Justicia laboral: igualdad de deberes y derechos; igualdad plena, sin distinción de raza, sexo, edad, nacionalidad; derecho a superarse; igualdad de oportunidades.
Potencialidad creadora y transformadora: práctica de la tenacidad, la creatividad, el ingenio, la audacia y el desvelo por la solución de problemas con el uso de la investigación y la ciencia; desarrollo de un pensamiento científico; búsqueda de un mayor nivel de instrucción; oposición al empirismo, la espontaneidad, la improvisación.
Honradez laboral: muestra de honor y dignidad por el lugar que ocupa en la empresa y la sociedad acorde a la importancia social que se le concede. Rectitud y justeza en su desempeño; rechazo al robo, la corrupción, el soborno, la negligencia, el nepotismo.
Honestidad laboral: despliegue de la honradez; manifestación del honor y la vergüenza; expresión de sinceridad; amigo de la verdad, rechazo al fraude, la traición, la hipocresía y la doble moral.
Sensibilidad ética: propensión natural del trabajador a ser sensible con los demás trabajadores; manifestación de ternura y delicadeza en las relaciones interpersonales, reconocimiento de la necesidad ajena, disposición a sacrificarse por los demás. Oposición al egoísmo, rechazo al mal trato, al abuso; cortesía, oposición a la grosería.
Sensibilidad estética: Capacidad de percatarse de los detalles, finura en el acabado del producto o el servicio, de la belleza y organización del lugar de trabajo.
Dignidad: honor, lo justo, respeto, decoro, rechazo a lo indigno: robos, vicios, conductas impropias.
Valentía: coraje, intrepidez, arrojo; heroísmo, gallardía, relevancia, entereza.
Cortesía: Oposición a la grosería. Trato respetuoso, con buena forma, oportuno, adecuado al semejante.
Este conjunto de rasgos, principios y valores pueden considerarse logrados cuando pasan a formar parte de la cultura y de la vida cotidiana, mientras trazan direcciones, metas ideales por las cuales trabajamos y vamos alcanzando paulatinamente. Ernesto Ché Guevara, realizó importantes contribuciones a la naciente cultura laboral de nuestro país, tanto en el orden teórico como práctico. Sus ideas y ejemplos tienen hoy gran importancia, especialmente, en la estrategia de formación de una cultura laboral cubana y socialista.
Los Valores Y La Ética.
Lo anteriormente expresado nos lleva a pensar en la ética profesional y lo que ella significa. En el mundo de hoy el humanismo, la ética y la espiritualidad del profesional lejos de avanzar están en proceso de franca descomposición y si estos principios llegaran a desaparecer entonces el ser humano estaría a un paso de perder su humana condición, para convertirse en lobo del propio hombre.
La ética es una ciencia rama de la filosofía que se ocupa especialmente de los valores morales que diferencian el bien del mal, lo honesto de lo deshonesto, lo digno de lo indigno, y que mas allá de cualquier definición especializada no es mas que la capacidad de ubicarnos en el lugar de las otras personas, sentir sus problemas, y ayudarlos en sus soluciones en la medida de nuestras posibilidades, no hacer nada indigno o que pueda ser lesivo a la integridad de personas o instituciones relacionadas con nosotros, trabajar honestamente para el bien social, es en fin ser para y con los demás, lo que quisiéramos de los demás para y con nosotros. Cuando estos principios se aplican en el contexto laboral, se les llama ética profesional y deben pautar desde la conciencia social y la individual la conducta de cualquier especialista o trabajador.
Animados por lo anterior proyectamos como conclusiones de nuestro trabajo de investigación un código de ética para profesionales de la informática, comprometiéndonos como profesores a desarrollarlo en nuestros educandos.
Nos comprometemos a:
- Ser INCONDICIONALES, a nuestro país, a nuestro pueblo, a nuestra revolución, a nuestro centro laboral y a nuestra condición de profesionales de la informática en cualquier circunstancia, anteponiendo el bien común a nuestros intereses personales aun a riesgo de nuestra propia vida.
- Comportarnos como PATRIOTAS, en todo momento, ser fieles herederos de las tradiciones revolucionarias de nuestro pueblo, y mantener presentes las palabras de José Martí…”PATRIA ES ARA, NO PEDESTAL”…para defender y salvaguardar las conquistas de este proceso revolucionario que ha costado tanto sacrificio y esfuerzo.
- Ser COLECTIVISTAS, y solidarios, desterrando de nuestro medio cualquier manifestación de individualismo o egocentrismo, que interfiera con el desarrollo de nuestro trabajo, amoldar nuestra personalidad al trabajo en equipo, para hacerlo mas eficiente, ver a nuestro colectivo como una célula básica que trabaja por el bien común.
- Ser LABORIOSOS, consagrando al trabajo todo nuestro esfuerzo, aprovechando la jornada laboral y explotando al máximo nuestras potencialidades creativas y productivas.
- Ser HONESTOS y honrados a toda prueba, veraces, no buscando beneficios personales, ni permitir que nadie afecte a la institución con fines de lucro y/o actitudes deshonestas, Actuar con rectitud y justeza en nuestro desempeño; manifestando rechazo al robo, la corrupción, el soborno, la negligencia, el nepotismo, comprometiéndonos a no divulgar información clasificada a la que tengamos acceso por razones de nuestro trabajo.
- Ser ALTRUISTAS y humanistas, aplicarnos con esmero y complacencia al bien ajeno, aún a costa del propio, y por motivos puramente humanos, dedicando nuestras fuerzas al bienestar de los otros, estar dispuestos al sacrificio de nuestros intereses personales en aras del beneficio de los demás.
- Demostrar con nuestra actitud SENTIDO DE PERTENENCIA, Identificados con nuestro país, con los trabajadores, con nuestro colectivo, manifestando preocupación constante por el mejor cuidado de los medios tecnológicos asignados y de toda la propiedad social. Orgullosos de pertenecer a ese colectivo; e interesados en obtener los mejores resultados productivos y en la emulación; vigilantes activos.
- Ser RESPONSABLES con nuestro trabajo, buscando ser eficientes y cumplidores, desarrollar con seriedad nuestras tareas, participando en la búsqueda de soluciones, distinguiéndonos por la superación constante, la actitud creadora ante las dificultades, evitando con nuestro desempeño crímenes informáticos y fuga de información, manifestando nuestro afán por buscar y brindar aportes.
- Ser FIELES a los ideales de los trabajadores cubanos, y ejemplo de lealtad a la clase obrera y demás trabajadores, incondicionales a los principios laborales, subordinados al interés colectivo y social.
- Ser EJEMPLO DE PROFESIONALIDAD al lograr y consolidar el dominio total de la actividad que realizamos, aplicando la teoría con creatividad y dando una respuesta científica a cada tarea o misión asignada, planificando y organizando el trabajo, fomentando el empleo racional de los recursos y la búsqueda de alternativas en la solución de problemas, explotando la tecnología para hacer frente a un entorno competitivo; fomentando la responsabilidad profesional, siendo modelos de compromiso, confiabilidad, responsabilidad, espíritu de servicio, competitividad, laboriosidad, excelencia y de un sentido del deber social y de pertenencia muy consolidados, no utilizando nuestros conocimientos para dañar, acceder o alterar información clasificada y/o restringida con fines deshonestos.
Bibliografía: Álvarez de Zayas, R. M., 2000 Hacia un currículo desarrollador. Editorial academia.
Beltrán, J., 1985 Psicología Educacional UNED. Madrid, 3ra Edición.
Gairin, J.; Antúnez, S.; Y Pérez, A.1998.Una introducción al estudio de las actitudes en educación. P.P.U, Barcelona, pp. 325-327.
Rokeach, M., 1973, The nature of human values. Free Press, New York.
Rubinstein, S.L., 1959.Fundamentos de Psicología. Academia de Ciencias de Moscú.
Muy buen trabajo, felicito a las autoras de este trabajo. Andaba buscando algo sobre humanismo y este ensayo me sirvió muchísimo.
Felicidades…. Cuba es grande.
Muy buen trabajo, felicito a las autoras de este trabajo. Andaba buscando algo sobre humanismo y este ensayo me sirvió muchísimo.
Felicidades…. Cuba es grande.
30
Jun
08Cuba y el Nuevo Humanismo: EDUCAR EN VALORES. NECESIDAD DE UN CÓDIGO DE ÉTICA PROFESIONAL PARA FUTUROS INGENIEROS INFORMÁTICOS
por Vulcano 1 Comentario
Categorías: Articulos
Tags: Cuba, INGENIEROS INFORMÁTICOS, Nuevo Humanismo
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Autoras:
Lic. Haydeé Guibert Infante. deehay@uci.cu.
Lic. Graciela González Pérez. gracielagp@uci.cu
Lic. Yanet Ekaterine Martínez Guibert. Yanet1975@aol.com
Introducción:
Los valores pueden ser considerados como organizaciones de actitudes “El valor central, de una persona (económico, social o religioso) se canaliza a través de una serie de actitudes congruentes en la orientación sostenida por ese valor o sistema de valores”
(Beltrán, J. 1995:335)
En las condiciones del mundo moderno se hace imprescindible hablar de valores, ya que vivimos en un mundo que dice que el fin justifica los medios , donde se desatan guerras de rapiña basadas en mentiras monstruosas, donde se manipula a las mayorías distorsionando la información , donde se destruyen los ecosistemas y el medio ambiente para ganancia de unos pocos y que está en fin, saturado de males sociales cuya causa principal tiene su origen en la perdida de estos mismos valores humanos de que hablamos.
Es imperioso hablar de valores cuando el objetivo fundamental de nuestro trabajo es formar profesionales competentes capaces de vivir en una sociedad como la nuestra, y para eso debemos ser capaces de formar en ellos una ética que impida la perdida de nuestra esencia humana , no diré que podría ser un paso hacia la animalidad puesto que los animales respetan determinadas reglas en su conducta, matan solo cuando se sienten atacados y para alimentarse, luchan solo por su supervivencia y cuando deben encontrar una pareja para reproducirse, no dañan su habitat.
Pretendemos, por tanto crear un código de ética para los futuros profesionales informáticos que hoy estudian y se preparan en nuestra institución, siendo este el objetivo fundamental de esta investigación.
Desarrollo:
Los valores juegan un papel determinante en la concepción de la estrategia y política de desarrollo socialista; el contenido económico, político y cultural de la sociedad en transición socialista, exige la formación y consolidación de un sistema de valores acorde a su naturaleza social.
Mucho se ha teorizado acerca de los valores, los intentos por definirlos se remontan a tiempos remotos, a grandes rasgos podemos decir que los estoicos entendían a los valores humanos como toda contribución a la vida sobre la base de la razón (virtud, dignidad, honestidad, etc.) Otro momento importante lo aporta el pensamiento filosófico de los siglos XVII y XVIII, el cual desarrolla el concepto de valores humanos sobre la base de que el valor de todas las cosas es su precio dado por el propio hombre. Una etapa que da continuidad a la evolución del concepto la encontramos en el pensamiento clásico alemán de finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX, donde este concepto se eleva sobre la noción del bien vinculándola con significaciones económicas, pero siempre determinadas por la posición del hombre como punto de partida.
En la segunda mitad del siglo XIX, con la aparición del marxismo, el concepto de valores humanos se aborda sobre la base de la relación del factor subjetivo y el factor objetivo en la esencia humana, es decir, en la correlación entre la vida material y la vida espiritual de la sociedad. Muchos pedagogos y filósofos marxistas han partido de la relación entre el factor objetivo y el factor subjetivo para dar sus definiciones, entre ellos tenemos a Scholz, quien sustenta la tesis de que los valores “son una relación sujeto-objeto resultado de las valoraciones de un proceso de reflejo específico en la conciencia que expresa la importancia y la significación de la realidad para el hombre” (Bastar, 1989) Algunos textos de la literatura filosófica contemporánea profundizan en la esencia de los valores humanos destacando el presupuesto de la significación de la realidad objetiva para las necesidades humanas y precisando el carácter positivo de esta significación.
Una precisión importante la hace el filósofo cubano José Ramón Fabelo, quien señala: “Valor humano es la significación socialmente positiva que poseen los fenómenos y objetos de la realidad, no cualquier significación, sino aquella que juega un papel positivo en el desarrollo de la sociedad” (Fabelo, 1987: 35)
Es importante señalar que la significación socialmente positiva la pueden tener bienes materiales, servicios, fenómenos y determinadas ideas, conductas, procederes, convicciones y otros. Además, su contenido no es sólo ético, pues cada tipo de actividad y sus correspondientes relaciones sociales imprime su sello específico. Digamos, la actividad laboral y las relaciones laborales que ella implica sitúan la actitud ante el trabajo como un principio ético superior, pero está matizado por el contenido económico del mismo, aspectos jurídicos, políticos, estéticos, entre otros.
El término valor proviene del griego (axios) y significa lo que es valioso, estimable o digno de ser honrado. Pero esta es una palabra polisémica; en su dimensión ético-estratégica está relacionada con las preferencias, las elecciones. Una interesante definición ofrecen Garzón y Garcés ya que los vinculan con el polémico tema de la libertad humana: “Los valores constituyen el núcleo de la libertad humana en cuanto constituyen elecciones deliberadas o preferencias estratégicas por unos modos de actuación frente a otros” (Garzón, y Garcés, 1989); en su dimensión económica-empresarial se relaciona con una conducta emprendedora que asume riesgos y, en su dimensión psicológica, se vincula con la ausencia de miedo, arrojo. “Cualidad moral que mueve a acometer resueltamente grandes empresas y a afrontar sin miedo los peligros” (García, y Dolan, 2000). Desde una perspectiva económica, valor es también el alcance de la significación o importancia de una cosa (cosa: bienes, personas, ideas, actos, sentimientos, hechos) (Zander, 1965)
Existe una estrecha interrelación entre creencias, valores, normas, actitudes y resultados:
Las creencias se definen como estructuras de pensamiento, elaboradas y arraigadas a lo largo del aprendizaje, que sirven para explicarnos la realidad y preceden a la configuración de los valores (García, y Dolan, 2000. Sí crees que tratar a los empleados con educación y respeto es esencial para promover su compromiso, entonces debes asumir como valor la educación y el respeto en el trato a los empleados; sí reconoces que el trabajo en equipo consigue una mayor creatividad y sinergia productiva, entonces es preciso asumir el trabajo en equipo como un valor fundamental; para promover los valores de autonomía y responsabilidad debemos creer que cuando las personas son tratadas como responsables y capaces de ser autónomas y creativas es mucho más probable que acaben siéndolo; en la participación para el cambio, valor relevante en el mundo de hoy, debemos aceptar que las personas afectadas deben implicarse en las decisiones; sí crees que los problemas y errores detectados a cualquier nivel no deben barrerse debajo de la alfombra, sino que deben ser confrontados y analizados abiertamente y que esta es una fuente del aprendizaje mutuo e innovación, entonces fortalece el valor del aprendizaje mutuo a partir de los errores.
Las normas son reglas de conducta consensuadas; emergen de la interacción grupal, los valores sirven como criterios para evaluar y aceptar o rechazar las normas, por su parte, las actitudes son consecuencia de los valores, creencias y normas que las preceden; reflejan como nos sentimos con respecto a algo o alguien y predicen nuestra tendencia a actuar de una determinada manera, por ello, para modificar conductas, deben modificarse valores y creencias.
Existen diversas formas de clasificar los valores, desde los valores humanos, universalmente reconocidos, valores materiales, profesionales y en la actividad de dirección empresarial y más específico, en la dirección por valores, se habla de valores finales, divididos en personales (felicidad, salud, familia, éxito o realización, amistad amor, respeto, entre otros) y éticos-sociales (justicia social, paz, supervivencia ecológica, etc.) Y, los valores instrumentales, divididos en éticos-morales (honestidad, educación, responsabilidad, lealtad, solidaridad, confianza mutua, respeto, y otros) y de competencia (cultura, dinero, imaginación, inteligencia, belleza, iniciativa, flexibilidad, constancia, etc.)
En la gestión empresarial de avanzada se le concede gran importancia a los valores. Éstos poseen un poder, insuficientemente aprovechado, como fuerza integradora de individuos y grupos; son los valores los que alinean a la gente, los comprometen a todos a trabajar para alcanzar metas comunes; se considera que ellos describen lo que es más importante para los principales implicados, identifican los resultados que la mayoría espera, sirven de guía a nuestras actuaciones y determinan sí existirán éxitos o no.
Aunque en nuestro país no se ha implementado la dirección por valores, es innegable que los valores que hemos defendido están presentes, como parte de una cultura económica, política, jurídica y demás, en la gestión económica y práctica laboral cotidiana; así como, en los documentos rectores de la política económica y educacional, entre otros. Como es conocido, cultura, valores y sociedad son inseparables, por tanto, su contenido estará determinado, ante todo, por el tipo histórico concreto de sociedad a que nos refiramos: la Cuba que construye el socialismo no puede ser identificada con la Cuba de ayer, ni con otro país actual. También, nuestro enfoque pretende ser integral, no limitarlo al plano ético puro.
Sistema de valores de la nueva cultura laboral cubana:
El sistema de valores de la nueva cultura laboral cubana que a continuación se expone, constituyen valores universalmente reconocidos, aunque en contenido y significación presentan algunas particularidades propias de nuestra realidad social. Cada uno de ellos podría ser objeto de un análisis más amplio y profundo, pero en estos primeros, nos limitamos a caracterizarlos a partir de diferentes fuentes (Ver Diccionario del Nuevo Humanismo escrito por Mario Luís Rodríguez Cobos, Silo; Aguilar, Cándido, Investigación sobre formación de valores, CEFOVAL, 1998, ISP de Camaguey, entre otros) En ocasiones hacemos referencias al Nuevo Humanismo, este es definido como una corriente cultural, una filosofía de vida iniciada en Mendoza, Argentina, en la década del 60 por un grupo de personas preocupadas por los temas inherentes al ser humano y orientadas por Mario Luís Rodríguez Cobo, Silo; también es definido como una corriente de pensamiento y movimiento político-social que tiene como ideólogo mayor a Silo. (Ver http://www.filosofia.org/filomat/).
Los miembros voluntarios del Movimiento Humanista (se expanden por más de 70 países) crearon también organizaciones temáticas de carácter internacional como La Comunidad para el Desarrollo Humano que puso en marcha una campaña mundial de educación para la no-violencia; el Centro de las Culturas que realiza su trabajo con las culturas discriminadas en cada país bajo el lema “Ningún ser humano es ilegal”; la Red Internacional de Educación Humanista, que promueve la creación de una Universidad del Nuevo Humanismo; El Partido Humanista que traduce la ideología humanista en el ámbito de la política, entre otras.
Simplificando al máximo las propuestas más generales de este movimiento Silo dijo: …” podríamos decir que éste propicia primeramente la ubicación del ser humano como valor y preocupación central, de tal modo que nada esté por encima del ser humano, ni que un ser humano esté por encima de otro. En segundo lugar, afirma la igualdad de todas las personas y por tanto trabaja por la superación de la simple formalidad de iguales derechos ante la ley para avanzar hacia un mundo de iguales oportunidades para todos. En tercer lugar, reconoce la diversidad personal y cultural y por tanto afirma las características propias de cada pueblo condenando toda discriminación que se realice en razón de la diferencia económica, racial, étnica y cultural. En cuarto lugar, auspicia toda tendencia al desarrollo del conocimiento por encima de las limitaciones impuestas al pensamiento por prejuicios aceptados como verdades absolutas o inmutables. En quinto lugar, afirma la libertad de ideas y creencias y, por último, repudia toda forma de violencia entendiendo no solamente a la violencia física como único factor sino a la violencia económica, a la violencia racial, a la violencia religiosa, a la violencia moral y psicológica como casos cotidianos arraigados en todas las regiones del planeta…Participar en las áreas de lo cultural, lo social y lo político con la mayor energía y tenacidad de que seamos capaces, va más allá de ser una recomendación de nuestro movimiento para convertirse en una necesidad de esta época crítica que estamos viviendo. El argumento de que todo está en manos de un sistema infinitamente poderoso y violento, que el éxito pertenece a los corruptos y los incapaces, en lugar de ser motivo de aceptación para nuestra condición de seres humillados y sometidos, debe convertirse en un estímulo fundamental para cambiar el estado de las cosas públicas” (Discursos pronunciados en Punta de Vacas. Mendoza Argentina 04-05-99)
El humanismo, como corriente filosófica, tiene una larga historia a través de la cual, la lucha entre los partidos, escuelas y figuras del pensamiento filosófico han enriquecido cada valor humano. El Siloismo tiene un lugar importante en esta historia, aunque no coincidamos en sus métodos de lucha y carácter conciliador de su ideología. No obstante, sus caracterizaciones acerca de estos valores nos parecen interesantes, al objeto de nuestro trabajo.
Los valores que pudiéramos denominar tradicionales son definidos como sigue:
El socialismo representa una etapa superior del grado de socialización alcanzado por la humanidad y, por tanto, es esencialmente colectivista, de ahí que la formación para el colectivo, por el colectivo y en el colectivo sea un principio que parte de la relevancia de este valor, tanto por su contenido como por sus vínculos con valores humanos tales como: la sensibilidad, el altruismo, la solidaridad, fraternidad, justicia, igualdad, dignidad, modestia, honradez, honestidad, fidelidad, patriotismo, internacionalismo y otros.
Colectivismo: (De colectivo y éste del lat. Collectivum). Perteneciente o relativo a cualquier agrupación de individuos; principio moral rector; valor que refleja un nivel superior de identificación con los intereses sociales y grupales; disposición consciente y sistemática a la cooperación incondicional. El colectivismo parte de principios morales y sentimientos de solidaridad entre personas en el trabajo, en la vida común, en la lucha política, en la cultura.
Colectivismo e individualismo se presentan como aspectos contrarios, pero no lo son, en cierto sentido. El individualismo (del lat. individuos: individuo, indivisible) es una posición moral que absolutiza la prioridad del interés personal, privado, con respecto al interés interpersonal, colectivo o social. El aspecto positivo de esta orientación consiste en la afirmación de la libertad individual; el aspecto negativo se manifiesta en el egoísmo y el menosprecio de los intereses de los otros. Sin embargo, el individualismo absolutiza lo biológico en el ser humano, en detrimento de lo espiritual, lo social; pasa por alto o subestima la diferencia entre los conceptos “individuo” y “personalidad”. La oposición entre el interés personal y el interés social no es insoluble ya que estos intereses coinciden en lo esencial, porque el interés social se realiza solamente a través de la actividad de los seres humanos concretos y no a través de entes sobrehumanos. En la filosofía, el individualismo desarrolla una línea que va desde Protágoras hasta el hedonismo y el epicureismo. Durante el Renacimiento, el idealismo desempeñó, en general, un papel progresista, expresando la aspiración de la liberación del ser humano de las cadenas feudales. El extremismo individualista encontró su eco en las doctrinas anarquistas de Stirner y Bakunin.
La interrelación colectivismo-individualismo fue analizada por el Che de forma muy clara: “Educarse en el sentido colectivo a que aspiraba el Che, significaba incrementar la capacidad de entrega sin subestimar la propia individual y la sana aspiración de reconocimiento y realización de los intereses de la persona como ser social” (Borrego, 2001:115) El Che señaló: “La Revolución no es una estandarizadora de la voluntad colectiva (…) sino todo lo contrario, es una liberadora de la capacidad individual del hombre” (Obras, t-2: 73) Y añade: “…el individualismo debe ser, en el día de mañana, el aprovechamiento cabal de todo el individuo en beneficio absoluto de una colectividad…” (Ob. Cit: 74) Alertaba contra la estrategia seguida por los monopolios para dividir, basada en “dejar hacer”, en contraponer el esfuerzo individual y el esfuerzo colectivo, el llamado a las partículas de egoísmo que existe en el hombre para que éste sobresalga sobre el colectivo, el toque a ese complejo de superioridad de los hombres para de manera sutil, piense que su mayor libertad está en esquivar el esfuerzo “esclavizador” del colectivo (Ob. Cit: 90) A esta posición contrapone: “…Creo que se debe constantemente pensar en función de masas y no en función de individuos”(Ob. Cit: 47) y añade: “…Cada agrupación humana es más importante que el individuo, y todo el grupo de un sector obrero es más importante que el sindicato de un centro de trabajo, y todos los obreros son más importante que uno…” ¨…la fuerza de uno no vale nada sí no está rodeada de la fuerza de todos” “…Lo más importante es la nación, es el pueblo de Cuba, y siempre hay que estar dispuesto a sacrificar algún beneficio individual en bien del beneficio colectivo” (Ob. Cit: 261) Luego dice: “…Más importante que una retribución buena, es el orgullo de servir al prójimo, que mucho más definitivo, mucho más perenne que todo el oro que se pueda acumular, es la gratitud de un pueblo” ( Borrego, 2001: 261)
La naturaleza socioeconómica del socialismo presupone que se trabaje en la formación de este valor por diferentes vías, desde las edades tempranas y en diferentes medios. El carácter social del trabajo, de hecho, favorece la inclinación natural hacia lo colectivo, lo social; pero durante muchos años la propiedad privada y las relaciones que ella determina, han limitado esta manifestación social del trabajo. La realización efectiva de la propiedad social socialista, al mismo tiempo que favorecerá el desarrollo de este valor, también lo presupone. Además, su formación, como parte de la cultura general y del trabajo en específico, no es solo un hecho económico, sino también sociopolítico.
La actividad laboral, por su carácter social y el nivel alcanzado por la división social del trabajo, sólo es realizable eficientemente sí funciona como actividad de grupo, lo cual implica capacidades tales como la cooperación, ayuda mutua, coordinación de acciones, comunicación, trazarse fines comunes y otras; todo ello se resume en una aptitud y actitud colectivista de trabajo.
Una conciencia colectivista presupone, entre otros valores, el desarrollo de la sensibilidad humana. La Sensibilidad ética es un valor esencial de las relaciones humanas que expresa un profundo humanismo; propensión natural a ser sensible con los demás; manifestación de ternura y delicadeza en las relaciones interpersonales, reconocimiento de la necesidad ajena, disposición a sacrificarse por los demás. Oposición al egoísmo, rechazo al maltrato, al abuso, la grosería. Es el reconocimiento de la necesidad ajena; se expresa en la cortesía con los demás, comprensión de sus problemas, dedicación a la ayuda. Sí no se posee sensibilidad no se puede ser revolucionario, comunista. Un insensible no puede ser solidario, cooperativo, internacionalista, colectivista. El Che venció sus limitaciones de salud, renunció a una vida profesional “cómoda” porque amaba al hombre y para ello se requiere identificación con los problemas de los demás. Entre las cualidades de un joven comunista él dijo: “…una gran sensibilidad ante los problema, gran sensibilidad frente a la injusticia…ser humano…solidario…sensible…” “…plantearse siempre los grandes problemas de la humanidad como problemas propios” (Che, Obras t-2: 174) Además de valorar la sensibilidad en su dimensión ética, también lo hizo en su aspecto estético y muy vinculado al problema de la calidad ya que ésta no es sólo una cuestión tecnológica sino también social vinculada al mejoramiento humano.
Muy relacionado con el colectivismo y como expresión de sensibilidad humana, encontramos el altruismo: (Del fr. Altruismo) Esmero y complacencia en el bien ajeno, aún a costa del propio, y por motivos puramente humanos. Se trata del servicio al bienestar de los otros, de la disposición al sacrificio de los intereses personales en aras del beneficio de los demás. Esta palabra fue introducida en el lenguaje científico y filosófico por A. Comte, utilizándola para constituir la doctrina moral del Positivismo. En la experiencia del altruismo, Comte vio, además, un criterio de experiencia capaz de oponerse al egoísmo cotidiano y también al egoísmo como factor de progreso, defendido por el Liberalismo. El altruismo, así como la solidaridad y reciprocidad, son propios de la ética humanista, porque estas actitudes contribuyen al progreso del género humano, a la solución favorable y justa de los conflictos interpersonales y sociales. El medio laboral ofrece oportunidades para que se manifiesten actitudes altruistas entre los trabajadores: aporte de horas extras, trabajo voluntario, ayuda mutua desinteresada y otras.
Solidaridad (del lat. solidus: sólido). Comprensión de la comunidad de sentimientos, intereses e ideales u objetivos comunes y acciones correspondientes. En la sociedad dividida en grupos antagónicos este sentimiento tiene características grupales o corporativas, une a las personas de determinada étnia, raza, profesión, clase o capa, nación, partido. Se presenta como fuerza motriz y principio moral de la acción conjunta de determinados movimientos sociales, políticos, religiosos, etc., para la solución de objetivos comunes y se materializa en la creación de las organizaciones e instituciones solidarias. En la actualidad se manifiesta cada vez más como un imperativo moral para la ayuda y apoyo colectivo de las víctimas de cataclismos naturales y sociales, víctimas de todo tipo de injusticias y violencias. Tal es la interpretación de la solidaridad en la conciencia humanista contemporánea que no separa unos de otros, sino que tiende a unir a todos los seres humanos motivando en ellos acciones solidarias. En el colectivo laboral se pone de manifiesto la solidaridad laboral como espíritu de cooperación y ayuda mutua, identificación con los problemas de los demás y un ejemplo de ello es la llamada “atención al hombre” cuando la misma se ajusta a ciertos principios, entre los cuales podemos citar: Esta es un problema de todos, no sólo de jefes y ejecutivos de organizaciones; debe ser sistemática, es decir, no como cuestión de ciertos días o etapas; debe ser diferenciada, individualizada ya que las necesidades son de esta manera; no limitarse a la entrega de cosas materiales ya que el afecto, el cariño, la estima y otras son importantes también; evitar el formalismo y que la misma fluya como un modo de ser, una cultura de la convivencia laboral.
Fraternidad (del gr. phratria y de éste el lat. fraternitas: fraternidad). Se trata del amor de hermanos que une a todos los miembros de la familia humana. El amor fraterno es la tendencia del ser humano a unirse solidariamente con los demás sobre la base de compartir una misma dignidad humana. Entre los antiguos griegos se entendía bajo el concepto phratria una subdivisión de la tribu que tenía sacrificios y ritos propios. Durante la Edad Media por fraternidad se entendió un tratamiento especial que se daban reyes y emperadores y también altos jerarcas eclesiásticos. En este sentido, el término se usa hasta ahora entre los religiosos. Durante la revolución francesa, la consigna de fraternidad junto a libertad e igualdad se convirtió en un principio de la organización social del régimen republicano. La soberanía que antes encarnaba el monarca pasó al pueblo que exigía tratamiento especial como la encarnación de la fraternidad con sus ritos correspondientes. Este término fue, con el tiempo, desplazándose hacia el uso más frecuente de solidaridad y en este achicamiento progresivo, que denota la tendencia individualista actual, se comienza a usar el de “reciprocidad” casi como condición mínima de la relación humana. No obstante, el Nuevo Humanismo considera a la fraternidad como expresión del amor universal que une a todos los seres humanos. En este sentido la fraternidad se extiende no solamente a los miembros de una tribu, una clase, casta u otro grupo social, sino a todos los seres humanos independientemente de su raza, condición social o religiosa. Los revolucionarios cubanos hemos aprendido de Martí y Fidel a creer en el hombre, en su nobleza y tendencia a lo bello y sobre esta base trabajamos en la formación del hombre nuevo y practicamos fraternalmente la solidaridad humana, dentro y fuera del país.
Justicia (Del lat. Iustitia) 1. Valor ético que regula la vida espiritual y social del ser humano; es la virtud social por excelencia. Es fundamento del derecho, razón y equidad. Expresa la igualdad de las personas delante de la ley moral. Designa una de las cuatro virtudes cardinales que da a cada cual lo que le corresponde o el conjunto de todas las virtudes que constituyen en bueno al que las tiene. Desde Aristóteles se distingue: justicia conmutativa, que regula la igualdad o proporción que debe haber entre las cosas cuando se dan o cambian unas por otras; justicia distributiva que arregla la proporción con que deben distribuirse las recompensas y los castigos; justicia legal que obliga al súbdito a prestar obediencia a las disposiciones del superior; justicia ordinaria, o sea, la jurisdicción común por contraposición a la de fuero y privilegio. En las distintas culturas, en varios períodos históricos, el contenido de la justicia varía, es diferente la interpretación hecha por distintos grupos sociales étnicos y religiosos de la misma sociedad. Muchos valores que se consideraban justos por los bárbaros: Celtas, Germánicos y Eslavos, eran declarados injustos por el imperio Romano y Bizantino. Varios valores de la Roma antigua fueron condenados como paganos por los romanos luego de la adopción del cristianismo. El Nuevo Humanismo considera justo a todo acto que permite al ser humano realizar íntegramente sus capacidades y formar su propia personalidad, sin perjuicio de los demás. A la vez, considera injusta cualquier acción que anula o restringe la libertad de opción y otros derechos esenciales del hombre.
La concepción del Che, acerca de la justicia social, es amplia pues abarca un conjunto de derechos, con igualdad de oportunidades, que abarcan la esfera política, económica, cultural y demás, sin distinción de razas, sexo, nacionalidad, edades, entre otros aspectos. Aunque retomaba aquello planteado por C. Marx sobre la sociedad en transición hacia el socialismo la cual ¨… presenta todavía en sus aspectos, en lo económico, en el moral y en el intelectual, el sello de la vieja sociedad de cuyas entrañas procede (Marx y Engels, La ideología alemana, edic. 1987) ¨ Es decir, nosotros estamos en una época en que la injusticia no es desterrada, no la podemos desterrar absolutamente, no podemos dar a cada cual según su necesidad…”(Che, obras, t-4 P. 549), refiriéndose a un aspecto muy importante de las relaciones de distribución.
La justicia, en el plano laboral, tiene un amplio campo para su práctica, el derecho a calificarse para ocupar un puesto de trabajo y acceder al mismo, así como, a una remuneración acorde al trabajo realizado; la posibilidad de participar en las decisiones y de ascenso, entre otras, están amparadas legalmente.
Justicia e igualdad se presuponen, aunque ambos tengan en su apreciación el sello ideológico, histórico y cultural; en muchos casos, la desigualdad es refrendada por la ley e impuesta por la ideología a la cultura. El PNUD define al desarrollo humano como un “…proceso continuo al cual todo ser humano y todos los países de nuestro planeta tienen derecho a acceder plenamente, y participar, en forma solidaria, de los logros económicos, sociales, culturales y políticos que propicien su bienestar y el disfrute de los bienes espirituales y materiales consustanciales a la dignidad humana” (CIEM, 1999) Uno de los pilares del desarrollo humano es la dimensión equidad, es decir, igual acceso a las oportunidades, en la misma se conjugan ideas de justicia e igualdad.
Igualdad (del lat. aequalitatem. Principio que reconoce a todos los ciudadanos capacidad para los mismos derechos, aunque los seres humanos no son iguales porque cada uno es una personalidad única, insustituible en su género, tanto como ser biológico o social. La igualdad social puede ser mal entendida y traducirse en igualitarismo, históricamente se han formado, dos concepciones fundamentales del igualitarismo: como igualdad de las posibilidades y como igualdad de los resultados. El Nuevo Humanismo admite la igualdad social de los ciudadanos ante la ley y de las naciones en cuanto a sus derechos internacionales como lo establece la carta de la ONU, pero no acepta el igualitarismo como doctrina social y política. A la vez, condena el enfoque neoconservador que trata de preservar los privilegios de la aristocracia del dinero y de un grupo minúsculo de estados eliminando a los grupos sociales más necesitados y a los países en desarrollo.
Es muy importante el problema de la relación entre el aporte del individuo y su remuneración, de las capacidades y necesidades, de la medida de redistribución de los ingresos. Los comunistas afirmamos la igualdad de las personas en cuanto a la propiedad sobre los medios de producción, negando la propiedad privada por ser la causa de la profundización de la alienación y explotación, pero apuntamos las diferencias entre la distribución en el socialismo y en el comunismo, estableciendo una relación entre el aporte y la remuneración en dependencia del trabajo realizado para la primera fase del comunismo y según las necesidades en la fase madura de esta sociedad. Pero, la igualdad es un valor de mayor alcance en la sociedad socialista, no se reduce al aspecto económico y mucho menos al problema de la distribución y aún otro más estrecho como es la remuneración del trabajo. La igualdad de oportunidades no es una condición abstracta, es posibilidad, realidad que se adapta a los seres humanos, pongamos como ejemplo los discapacitados, las diferencias de sexos, razas, edad, territorios y demás, todas ellas son protegidas.
No es posible hablar de desarrollo humano ajeno a la dignidad plena del hombre. Dignidad (Del lat. dignitatem: excelencia moral). Valor moral, reconocimiento del valor de todo el ser humano como personalidad por sí mismo y por la sociedad a la cual pertenece. La dignidad es una forma de autoconciencia y de control de la propia personalidad que permite al ser humano comprender la responsabilidad con respecto a sí mismo y la sociedad, y a esta última reconocer en la práctica los derechos de la personalidad y formular exigencias hacia ella. El humanismo enaltece a la persona humana y ayuda a luchar contra la humillación de los ciudadanos en la vida cotidiana y socio-política de la sociedad actual. Lo justo, el honor, el decoro, el respeto son aspectos esenciales en que se expresa la dignidad. El Che decía: “…No pedimos nada a nadie; no estamos mendigando empréstitos, ni solicitando la compra de nuestros azucares de rodillas, simplemente ofrecemos lo que tenemos, respetamos a los pueblos vecinos y a todos los pueblos del mundo y proclamamos nuestro derecho insobornable a ser considerados un país igual a cualquier otro de la tierra, en el concierto de los pueblos libres. Quienes así nos admitan serán nuestros amigos, no importa la ideología interior y lo que les anime, no importa su sistema social o económico. Quien no nos respete como nación, no puede aspirar a nuestra amistad, sea cual fueren los vínculos anteriores que nos ligaron y sea cual fuere la fuerza que pueden poner para ofender a nuestra patria” (Borrego, 2001: 32)
El trabajo ha hecho al hombre, ha creado la riqueza material y espiritual de la sociedad; el trabajo honrado dignifica al hombre y deberá constituir para éste un motivo de honor y asumirlo con una actitud creadora, pero otra es la historia, como ya analizamos: años de explotación han profundizado la enajenación del hombre y lastimado su dignidad.
Modestia: Expresión de pudor, moderación, sencillez en las relaciones interpersonales. Sentido de humildad que no humilla ni decrece al hombre sino que lo eleva. Comprensión del carácter y el sentido social de la actividad individual que se realiza por el hombre en tanto es un ser social. Oposición al envanecimiento humano que significa apropiarse del resultado social de una acción. Rechazo al culto desmedido de las virtudes humanas y, a obtener beneficios personales por resultados que obtiene el individuo como representante de un colectivo social. Enfrentamiento a cualquier intento de una persona a considerarse por encima de los demás.
El Che fue un modelo de modestia y sencillez, era su modo de ser, su modo de vida sencillo: auto, vivienda, oficina no lujosa; su forma de vestir; lenguaje coloquial, la menor distancia de poder, respeto a las opiniones de los demás, aún cuando no las compartía, capacidad para adaptarse a su interlocutor. La austeridad forma parte de su modo de actuación. Tenía un sentido muy alto de la humildad; enemigo declarado del envanecimiento humano; rechazaba el culto desmedido o injustificado de las virtudes humanas.
La modestia es un valor que nos permite apreciar el nivel de apropiación de otros valores humanos ya que es difícil ser inmodesto y al mismo tiempo, portador de cualidades positivas de la personalidad que reflejen valores tales como: altruismo, solidaridad, colectivismo, honradez y otros.
Honradez: muestra de honor y dignidad por el lugar que ocupa en la sociedad acorde a la importancia social que se le concede. Rectitud y justeza en su actuación; rechazo al robo, la corrupción, el soborno, la negligencia, el nepotismo, el engaño y demás.
Honestidad: despliegue de la honradez; manifestación del honor y la vergüenza; amigo de la verdad, rechazo al fraude, el globo, la traición, la hipocresía y la doble moral. En su expresión más pura, es sinceridad, verdad, es propia de personas francas, rectas, transparentes. El Che era incapaz de decir algo que no sintiera y además, que no se ajustara a la verdad y buscaba incesantemente la veracidad de sus puntos de vistas.
Es bueno recordar que las creencias son las que conducen a la formación de los valores, por esto, debemos partir de ¿en qué creemos? Con respecto al socialismo, lo primero es saber sí creemos en el socialismo y en qué tipo de socialismo creemos; sí aceptamos los rasgos y principios, antes expuestos, entonces podemos hablar de un patriotismo, una profesionalidad y un sentido del deber social, entre otras cualidades, de nuevo tipo. Los valores antes descriptos tienen un carácter muy general, por lo que proponemos un conjunto de valores, algo más específicos, que pueden aglutinar, según nuestra opinión, los aspectos más importantes, del funcionamiento de una organización empresarial socialista cubana, como son:
. El patriotismo: Defensa de la patria en diversos aspectos (entre otros, en su puesto de trabajo), porque la amamos y tenemos disposición plena para contribuir a su defensa y desarrollo, junto al pueblo como parte de la nación cubana, preservando la unidad en torno al pensamiento martiano y a la obra de la revolución.
¿Por qué es importante este valor?
Potencia la fidelidad, pertenencia, libertad, dignidad, y sensibilidad incondicional a la patria; contribuyendo a afianzar el compromiso con la esencia socialista de la revolución cubana; y participando en todas las tareas que se convocan; creando conocimiento y cultura como instrumento al servicio de las causas justas y nobles del mundo. Para actuar consecuentemente, con una cultura basada en este valor, deberemos: Actuar con un profundo sentido de pertenencia con la patria, identificados como dignos representantes de nuestra historia y mejores tradiciones, actuar como activos promotores de la vida educacional científica, económica, política y cultural de la sociedad; promover un ambiente laboral confiable concentrado en el hombre como su capital más preciado. Fortalecer la participación de las organizaciones en los procesos de toma de decisiones, divulgar los resultados preservando su patrimonio y defendiéndolo en todos los ámbitos, cuidar lo nacional.
Nunca deberemos:
Abandonar la sensibilidad humana que caracteriza a un revolucionario, subordinar los intereses nacionales a los personales, traicionar los principios de la revolución, actuar con deshonestidad y de manera irresponsable, evitando aprovechar nuestra posición para obtener cualquier tipo de ventaja que no nos corresponda; abusar de las atribuciones y confianza que nos sean conferidas o desviar recursos para fines de lucro personal.
El patriotismo expresa el amor al país y es fruto de una identidad cultural en la que se conjugan muchos aspectos. No se expresa sólo en el aspecto militar, en la confrontación bélica con el enemigo; se manifiesta, además, en el orgullo nacional por nuestros logros, en la lucha por la calidad, por el desarrollo de todas las ramas de la economía y los servicios. La formación patriótica del pueblo es una tarea de importancia decisiva, Che apuntaba: “…la victoria de Cuba no está en los cohetes soviéticos, ni en la solidaridad del mundo socialista, ni en la solidaridad de todo el mundo; la victoria de Cuba está en la unión, en el trabajo y en el espíritu de sacrificio de su pueblo” (Borrego, 2001: 120) La construcción del socialismo exige la formación de un nuevo ideal patriótico masivo “Porque eso de creer que el socialismo se va hacer sin el sacrificio de nadie, en medio de la reacción capitalista, eso es un cuento; eso es imposible, porque alguien se tiene que sacrificar, todo el mundo tiene que sacrificar algo…Ahora, los hombres de vanguardia, en todos los momentos deben ir sacrificándose, hasta que de pronto el sacrificio se transforme en un modo de ser”(Borrego, 2001: 338) Che establecía una relación muy directa entre la soberanía política y la independencia económica. El poder revolucionario o la soberanía política es el instrumento para la conquista económica pero, la soberanía política se consolida con la independencia económica. El revolucionario no desarrolla sus sentimientos patrióticos en detrimento de otros pueblos “En primer lugar, yo considero mi patria no solamente a la argentina, sino a toda América. (Ariet, 1989) La formación patriótica es parte inseparable de la educación integral del hombre nuevo, esta se lleva a cabo por distintas vías, en diferentes medios y con la participación de todos los factores.
La profesionalidad: Un desempeño efectivo incluye características de la fuerza de trabajo tales como, actitudes: comportamientos, valores, motivaciones y aptitudes: facultad de análisis, toma de decisiones, transmisión de información; habilidades motoras, sensoriales, psicológicas, cognoscitivas, experiencias; independencia, flexibilidad. La profesionalidad integra un conjunto identificable y evaluable de conocimientos actitudes, valores, habilidades, relacionadas entre sí que permiten desempeños satisfactorios en situaciones reales de trabajo.
¿Por qué es importante este valor?
Porque permite lograr y consolidar el dominio total de la actividad que se realiza, aplicando la teoría con creatividad y dando una respuesta científica a cada tarea o misión asignada. Se logrará más profesionalismo cuando no se improvise y cuanto más se planifique y organice el trabajo. Un profesional competente es capaz de fomentar el empleo racional de los recursos y la búsqueda de alternativas en la solución de problemas aplicando tecnologías que permiten hacer frente a un entorno competitivo; fomenta la responsabilidad profesional, asumiendo con dignidad las tareas emprendedoras. El país requiere de personas con actitud íntegra, congruentes en sus actitudes, las cuales promuevan el uso transparente de los recursos que se les han asignado, que se preocupen por los resultados no solo de su trabajo, sino también, de los que logra el colectivo, el país y, obra consecuentemente en este sentido. Ello requiere de compromiso, confiabilidad, responsabilidad, espíritu de servicio, competitividad, laboriosidad, excelencia y de un sentido del deber social y de pertenencia muy consolidados.
Nunca deberemos:
Cesar en el aprendizaje permanente, separar los deberes laborales de los sociales, engañar, defraudar, apropiarnos de lo ajeno, promover el mal uso de los recursos, evitar el chantaje en cualquiera de sus modalidades, los cotos de poder, el caciquismo y hacer uso inadecuado de los recursos que se nos han asignado para la realización de nuestra función; alentar el conformismo, el acomodamiento y demás.
Consagración: Es dedicación, empeño en la tarea, incondicionalidad ante las mismas, desvelo.
¿Por qué es importante este valor?
Porque bajo las presiones que en vive nuestro país y la situación internacional que las favorece solo seremos capaces de obtener lo que seamos capaces de producir con nuestros propios esfuerzos; el nivel de competitividad internacional exige que nos preparemos constantemente y tributemos mucho valor agregado. El clima laboral que propiciemos debe permitir una entrega incondicional al trabajo como expresión de una nueva cultura laboral cubana, el despliegue de una laboriosidad consciente y una responsabilidad laboral de nuevo tipo. Asimismo mostrar actitudes de tenacidad, vocación de servicio, mística de trabajo, perseverancia; creando sinergia y cooperación con otros servidores públicos, con el fin de servir a la sociedad y cumplir con el compromiso de lograr el bien común; porque propiciamos la entrega de cada cual según su capacidad y reconocemos y estimulamos según los resultados individuales y colectivos, facilitamos un enfoque cognoscitivo del desarrollo socio-económico y damos respuestas oportunas a las altas demandas.
Nunca deberemos:
Dejar de reconocer y estimular los resultados; dejar de usar los estímulos morales y colectivos; llenar de formalidades la emulación, desatender al hombre. Olvidar las responsabilidades inherentes a nuestra función, y los compromisos que como servidores públicos hemos contraído.
La colaboración es imprescindible en el trabajo de grupos, tanto para el cumplimiento de una tarea determinada como es el perfeccionamiento de la producción.
¿Por qué es importante este valor?
Porque permite la cooperación y ayuda mutua, identificándose con los problemas de los demás, facilita una comunicación positiva y fortalece el colectivismo. Hace más competente el capital humano; es expresión de sensibilidad laboral y de incondicionalidad en la entrega hacia el interés colectivo y de su sentido de pertenencia; fortalece la laboriosidad, facilita los nexos que hacen fluir el trabajo en grupo y hace que se fortalezca la responsabilidad laboral ante los resultados del trabajo, la disciplina técnica y laboral, ante el cuidado del medio ambiente en la necesidad de la búsqueda de soluciones nuevas ante los obstáculos. Contribuye al reconocimiento del valor de todo el ser humano (dignidad) como una personalidad por si mismo y por la sociedad a la cual pertenece y a la comprensión de la comunidad de sentimientos, intereses, ideales y objetivos comunes y acciones correspondientes.
Nunca deberemos:
Alentar el celo profesional, la vanidad, el egoísmo ante los éxitos individuales, priorizar el interés individual en detrimento del colectivo, desconocer la necesidad de la libertad personal en el despliegue de las iniciativas y búsqueda de soluciones, alimentar ninguna manifestación de iniquidad e hipercriticismo.
La responsabilidad ante el trabajo es un valor que debemos ir fortaleciendo a través de diferentes mecanismos, métodos y formas organizativas y educativas por la importancia que el mismo reviste por ser expresión de la materialización de otras cualidades laborales, esta incluye:
-Responsabilidad ante los resultados del trabajo: Su cantidad y calidad; cumplimiento del plan asignado.
-Responsabilidad ante las normas de disciplina laboral y técnica: asistencia, puntualidad, aprovechamiento del tiempo de trabajo, ahorro, cuidado de los medios, observar normas de protección e higiene del trabajo, etc.
-Responsabilidad ambiental: oposición a la irresponsabilidad ambiental y de agresión al entorno natural y social. Rechazo al desequilibrio entre conocimiento y acciones prácticas sobre la conservación ambiental.
-Responsabilidad ante las relaciones de cooperación entre trabajadores y entre puestos de trabajo. Facilitar estos nexos, evitar que sus acciones afecten a otros; trasmitir ideas, experiencias, aconsejar; estar vigilante del flujo productivo; contribuir a la toma de decisiones.
-Responsabilidad ante la búsqueda de soluciones: superación constante, actitud creadora ante las dificultades, buscar y brindar aportes.
-Responsabilidad ante sus deberes sindicales: afiliación, participación en la emulación, cumplimiento de las tareas sindicales, especialmente aquellas propias del control obrero.
En la esfera laboral son igualmente importantes:
La laboriosidad: expresión de la necesidad de trabajar por amor al trabajo; de la vocación, actitud, satisfacción estética y la experiencia. Oposición a la pereza; afición por el trabajo creador; inclinación, admiración y respeto hacia el trabajo; consagración al trabajo Es una condición importante crear un clima laboral de entrega incondicional y el despliegue de una laboriosidad y responsabilidad laboral consciente.
Incondicionalidad ante el trabajo: subordinación y lealtad de lo individual al colectivo y lo social; significa, sencillamente, no poner condiciones; implica una gran entrega a la obra social, confianza en la dirección de la revolución y la conjugación de un conjunto de cualidades humanas en la personalidad. Che decía: “Yo no sé, yo dirijo o me dirigen donde me pongan. Eso depende de Fidel y del gobierno. Donde me necesite la revolución, allí estaré” (O. Borrego, 2001 P. 4) En el proceso de construcción socialista, muchas han sido las oportunidades de poner a prueba nuestro sentido de la incondicionalidad: en las misiones internacionalistas, en momentos que han demandado gran espíritu solidario, en las movilizaciones hacia diferentes tareas de la revolución, entre otras. Sin embargo, en la vida cotidiana, están presentes, frecuentemente y de forma anónima, actitudes que tienen como basamento la convicción de que este es nuestro deber.
El sentido de pertenencia: Identificación con su país, con los trabajadores, con su colectivo, manifestado en la preocupación constante por el mejor cuidado de los medios de producción y de toda la propiedad social. Orgullo de pertenecer a ese colectivo; interés por obtener los mejores resultados productivos y en la emulación; vigilante activo. La identificación con su familia, vecinos, compañeros de trabajo es un nivel importante en el ascenso a su convicción de sentirse ciudadano de su país y luego, actuar consecuentemente como tal. El cuidado de la propiedad social, la disposición de defender su país, de rendir el máximo en su puesto de trabajo, la sensibilidad ante las dificultades que atravesamos, o el disfrute de nuestros éxitos, entre otras, son expresiones de cuanto hemos desarrollado el sentido de pertenencia. Che apuntó: “…Estamos en una época en que se ha proclamado una revolución socialista, y el socialismo no es de palabras, sino que es el resultado de hechos económicos y de hechos de conciencia. Estamos tratando por todos los medios de superar esta situación, de hacer que la clase obrera sienta profundamente la revolución” (Borrego, 2001: 115)
Sentido del deber laboral: En este plano lo determinamos como un valor de la cultura del trabajo en el que se rechaza el acomodamiento indebido, el facilismo; oposición al incumplimiento y va muy unido a la dignidad revolucionaria. Orgullo profesional que lo conduce al máximo rendimiento y cuidado de su prestigio y le hace sentir realizado a través del resultado de su trabajo. El sentido del deber social es expresión del nivel de socialización del individuo y de los grupos sociales, es el descubrimiento de su pertenencia a un colectivo.
“En la sociedad socialista o en la construcción del socialismo el hombre trabaja porque es un deber social… Ese deber social es rendir un esfuerzo medio, de acuerdo a su calificación, y recibir, por lo tanto, un salario individualizado…al mismo tiempo todos los beneficios que la sociedad otorga” (Obras, t-4: 597) “Para Che, una de las formas de lograr la eficiencia deseada era cumpliendo con el deber social de cada productor, lo cual se resumía en: producir en la cantidad necesaria, con la variedad requerida, con la mayor calidad y el más bajo costo posible…” (Borrego, 2001: 89)
Fidelidad a los ideales de los trabajadores, lealtad a la clase obrera y demás trabajadores, incondicionalidad a los principios laborales, subordinación al interés colectivo y social.
Solidaridad laboral: espíritu de cooperación y ayuda mutua, identificación con los problemas de los demás; comunicación positiva; colectivismo.
Modestia: En el profesional o en el trabajador menos calificado es expresión de pudor, moderación, sencillez en las relaciones interpersonales. Sentido de humildad que no humilla ni decrece al hombre sino que lo eleva. Comprensión del carácter y el sentido social de la actividad individual que se realiza por el hombre en tanto es un ser social. Oposición al envanecimiento humano que significa apropiarse del resultado social de una acción. Rechazo al culto desmedido de las virtudes humanas y, a obtener beneficios personales por resultados que obtiene el individuo como representante de un colectivo social. Enfrentamiento a cualquier intento de una persona a considerarse por encima de los demás.
Justicia laboral: igualdad de deberes y derechos; igualdad plena, sin distinción de raza, sexo, edad, nacionalidad; derecho a superarse; igualdad de oportunidades.
Potencialidad creadora y transformadora: práctica de la tenacidad, la creatividad, el ingenio, la audacia y el desvelo por la solución de problemas con el uso de la investigación y la ciencia; desarrollo de un pensamiento científico; búsqueda de un mayor nivel de instrucción; oposición al empirismo, la espontaneidad, la improvisación.
Honradez laboral: muestra de honor y dignidad por el lugar que ocupa en la empresa y la sociedad acorde a la importancia social que se le concede. Rectitud y justeza en su desempeño; rechazo al robo, la corrupción, el soborno, la negligencia, el nepotismo.
Honestidad laboral: despliegue de la honradez; manifestación del honor y la vergüenza; expresión de sinceridad; amigo de la verdad, rechazo al fraude, la traición, la hipocresía y la doble moral.
Sensibilidad ética: propensión natural del trabajador a ser sensible con los demás trabajadores; manifestación de ternura y delicadeza en las relaciones interpersonales, reconocimiento de la necesidad ajena, disposición a sacrificarse por los demás. Oposición al egoísmo, rechazo al mal trato, al abuso; cortesía, oposición a la grosería.
Sensibilidad estética: Capacidad de percatarse de los detalles, finura en el acabado del producto o el servicio, de la belleza y organización del lugar de trabajo.
Dignidad: honor, lo justo, respeto, decoro, rechazo a lo indigno: robos, vicios, conductas impropias.
Valentía: coraje, intrepidez, arrojo; heroísmo, gallardía, relevancia, entereza.
Cortesía: Oposición a la grosería. Trato respetuoso, con buena forma, oportuno, adecuado al semejante.
Este conjunto de rasgos, principios y valores pueden considerarse logrados cuando pasan a formar parte de la cultura y de la vida cotidiana, mientras trazan direcciones, metas ideales por las cuales trabajamos y vamos alcanzando paulatinamente. Ernesto Ché Guevara, realizó importantes contribuciones a la naciente cultura laboral de nuestro país, tanto en el orden teórico como práctico. Sus ideas y ejemplos tienen hoy gran importancia, especialmente, en la estrategia de formación de una cultura laboral cubana y socialista.
Los Valores Y La Ética.
Lo anteriormente expresado nos lleva a pensar en la ética profesional y lo que ella significa. En el mundo de hoy el humanismo, la ética y la espiritualidad del profesional lejos de avanzar están en proceso de franca descomposición y si estos principios llegaran a desaparecer entonces el ser humano estaría a un paso de perder su humana condición, para convertirse en lobo del propio hombre.
La ética es una ciencia rama de la filosofía que se ocupa especialmente de los valores morales que diferencian el bien del mal, lo honesto de lo deshonesto, lo digno de lo indigno, y que mas allá de cualquier definición especializada no es mas que la capacidad de ubicarnos en el lugar de las otras personas, sentir sus problemas, y ayudarlos en sus soluciones en la medida de nuestras posibilidades, no hacer nada indigno o que pueda ser lesivo a la integridad de personas o instituciones relacionadas con nosotros, trabajar honestamente para el bien social, es en fin ser para y con los demás, lo que quisiéramos de los demás para y con nosotros. Cuando estos principios se aplican en el contexto laboral, se les llama ética profesional y deben pautar desde la conciencia social y la individual la conducta de cualquier especialista o trabajador.
Animados por lo anterior proyectamos como conclusiones de nuestro trabajo de investigación un código de ética para profesionales de la informática, comprometiéndonos como profesores a desarrollarlo en nuestros educandos.
Nos comprometemos a:
Ser INCONDICIONALES, a nuestro país, a nuestro pueblo, a nuestra revolución, a nuestro centro laboral y a nuestra condición de profesionales de la informática en cualquier circunstancia, anteponiendo el bien común a nuestros intereses personales aun a riesgo de nuestra propia vida.
Comportarnos como PATRIOTAS, en todo momento, ser fieles herederos de las tradiciones revolucionarias de nuestro pueblo, y mantener presentes las palabras de José Martí…”PATRIA ES ARA, NO PEDESTAL”…para defender y salvaguardar las conquistas de este proceso revolucionario que ha costado tanto sacrificio y esfuerzo.
Ser COLECTIVISTAS, y solidarios, desterrando de nuestro medio cualquier manifestación de individualismo o egocentrismo, que interfiera con el desarrollo de nuestro trabajo, amoldar nuestra personalidad al trabajo en equipo, para hacerlo mas eficiente, ver a nuestro colectivo como una célula básica que trabaja por el bien común.
Ser LABORIOSOS, consagrando al trabajo todo nuestro esfuerzo, aprovechando la jornada laboral y explotando al máximo nuestras potencialidades creativas y productivas.
Ser HONESTOS y honrados a toda prueba, veraces, no buscando beneficios personales, ni permitir que nadie afecte a la institución con fines de lucro y/o actitudes deshonestas, Actuar con rectitud y justeza en nuestro desempeño; manifestando rechazo al robo, la corrupción, el soborno, la negligencia, el nepotismo, comprometiéndonos a no divulgar información clasificada a la que tengamos acceso por razones de nuestro trabajo.
Ser ALTRUISTAS y humanistas, aplicarnos con esmero y complacencia al bien ajeno, aún a costa del propio, y por motivos puramente humanos, dedicando nuestras fuerzas al bienestar de los otros, estar dispuestos al sacrificio de nuestros intereses personales en aras del beneficio de los demás.
Demostrar con nuestra actitud SENTIDO DE PERTENENCIA, Identificados con nuestro país, con los trabajadores, con nuestro colectivo, manifestando preocupación constante por el mejor cuidado de los medios tecnológicos asignados y de toda la propiedad social. Orgullosos de pertenecer a ese colectivo; e interesados en obtener los mejores resultados productivos y en la emulación; vigilantes activos.
Ser RESPONSABLES con nuestro trabajo, buscando ser eficientes y cumplidores, desarrollar con seriedad nuestras tareas, participando en la búsqueda de soluciones, distinguiéndonos por la superación constante, la actitud creadora ante las dificultades, evitando con nuestro desempeño crímenes informáticos y fuga de información, manifestando nuestro afán por buscar y brindar aportes.
Ser FIELES a los ideales de los trabajadores cubanos, y ejemplo de lealtad a la clase obrera y demás trabajadores, incondicionales a los principios laborales, subordinados al interés colectivo y social.