
FESTIVAL de Cine de Los Pueblos del Sur
De Distribuidora Amazonia Films
Luciana Mc Namara/ ENcontrARTE
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En la historia de la humanidad, siempre se ha conocido la existencia de un modelo impuesto para una interpretación única del mundo; variable, levemente, según la sociedad donde se haya nacido pero, al fin y al cabo insuperable. Todos sabemos que esta situación permanece vigente en la actualidad. Una epistemología hegemónica, universalista, eurocéntrica, excluyente y detentora del saber, que siempre es enunciada desde un sólo lugar y bajo parámetros “focalistas” de temporalidad, (es decir, en un tiempo y en un espacio definidos por los que se benefician del discurso de la “razón universal”), no sólo decreta la existencia de una clase oprimida, sino que también pretende aplastar a los menos favorecidos eliminando el derecho a las diferencias, en nombre de la “igualdad”.
¿Cómo podemos luchar en contra de esa organización impuesta en el mundo, y generada a partir de una experiencia ajena a la nuestra? ¿Cómo podemos vencer a la bestia cancerígena del capitalismo que poco a poco va deprimiendo a todo lo que toca?
La intención de demoler cualquier asomo de sublevación a lo establecido mediante sistemas ortodoxos de represión puede hoy en día ser desarmada, reconstruyendo sobre ellos la nueva historia de la humanidad desde un punto de vista diferente: desde las bases, desde su núcleo, entiéndase, como una historia de indicios, de huellas y de memorias individuales desde la perspectiva de la erróneamente calificada “clase oprimida”. Esto se logra sacando a relucir, el modo en que trabajan las mentes y su influencia en la comprensión del mundo; los recuerdos, las percepciones, los pensamientos, emociones y motivaciones que guían a su vez las acciones colectivas.
Una de las alternativas para subvertir el maltrecho orden hegemónico está en el discurso cinematográfico por ser este un medio de percepción masiva, versátil, agradable, de fácil comprensión y de caracter didáctico. Es por ello que en el II Festival de Cine de los Pueblos del Sur organizado por Amazonia Films en Venezuela, se dio apertura a la posibilidad de acoplar las producciones de varias partes del mundo con planteamientos interesantes y poco abordados, para unir las imágenes, las ideas y los sonidos de los “pueblos oprimidos” en una sola voz. Los Pueblos del Sur no son sólo los pueblos suramericanos. La palabra “Sur” aquí da cabida a ese conjunto de países que han sido marginados durante siglos y se han quedado silentes dentro del proceso de la humanidad hacia la globalización del pensamiento.
Las películas de los países participantes del encuentro “sureño”, se presentaron diariamente al público de manera gratuita en varias salas comunitarias, en la Cinemateca de Coro, en teatros y cines del estado anfitrión. Así se tejió una red de exhibiciones para tratar de difundir valiosos y variados temas, pocas veces abordados y prácticamente vetados, entre los que estaban: el planteamiento de la organización social para alcanzar los sueños colectivos; el abordaje sensible de la etapa de transición de la pubertad hacia la adolescencia; el “derecho” a la defensa de nuestros “derechos”; el conflicto de la discriminación sexual; la recuperación de los espacios territoriales, de la dignidad y de la cultura originaria; el respeto a la diversidad cultural, a la diferencia, al espacio del otro y a la autonomía; el cese de la explotación y de la violencia; la posibilidad inmediata de transformar la realidad de los pueblos del “sur”…, entre muchos otros temas.
También se exhibieron muestras fuera de concurso como la del Milano Doc Fest, el Festival Doc Buenos Aires, el Festival Nueva Mirada de Cine Infantil, la Muestra Itinerante de Cine del Caribe, y la Muestra Festival Internacional de Cine y Video de los Pueblos Indígenas. Otras actividades fueron las charlas, conferencias e impartición de talleres sobre cine. Uno de los más subrayados fue el Taller de Cine Animado en Plastilina dictado por el venezolano Armando Arce en la sede de la Cinemateca de Santa Ana de Coro.
Los reconocimientos a los trabajos cinematográficos se los llevaron La Nación Mapuche, de la Argentina Fausta Quattrini como Mejor Largometraje Documental; El Grano, del brasileño Petrus Cariry como Mejor Largometraje de Ficción; Etapontok Ro Etomo Mejor Cortometraje Documental de la venezolana Blanca Vanesa Nuñez; Saliva, Mejor Cortometraje de Ficción del brasileño Esmir Filho; y Vida María, Mejor Cortometraje de Animación del brasileño Márcio Ramos.
Vida María recibió también un reconocimiento de Unicef por permitir que el mundo de los niños participe y protagonice junto al “otro mundo”, el de los grandes manteniendo su presencia e integridad.
Se entregaron también menciones especiales como el de los premios TeleSUR al mejor documental sobre temas de América Latina, quien lo obtuvo Tambogrande: Mangos, Muerte, Minería, del peruano Ernesto Cabellos y Stephanie Boyd; y al documental El Milagro Musical de Caracas, del alemán Peter Pulhman.
La idea de unión a mi parecer se logró. Sin embargo, considero que bien harían falta ‘muchos’ encuentros “sureños”, tal vez un tanto más sencillos, con el fin de concretarse movimientos, nuevas corrientes, grupos de trabajo de cooperación internacional, intercambios de ideas, de planes y de proyectos mundiales alternativos para llegar a vivir mejor, con mayor justicia, y, porqué no, para que se concrete también el espacio de nuestro propio mercado, un mercado en el que se integre todo ese “Sur”.
Aunque todavía se percibe a pequeña escala, en este rincón del planeta, -específicamente en Coro del estado Falcón, del 26 de Junio al 1 de Julio-, sí se consolidó un espacio para intentar reafirmar la lucha juntos, en contra del avance de aquello que nos está lentamente eliminando, en contra del proceso de absorción de estrategias y lineamientos que producen y re-producen una visión del mundo acorde a los parámetros capitalistas, y en contra de la apatía, la indolencia e insensibilidad que indiscutiblemente nos conduce a nuestra propia “muerte”. Aquí se enclavaron las bases para futuros encuentros; y, espero sirva de aliento para que muchos más se sumen a la más hermosa de las tareas: ser finalmente nosotros mismos despojados del deseo de ser otro.
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