En 1990, al final de la Guerra Fría, la sección ideológica en la Ley McCarren-Walter fue retirada. Sin embargo, en 2001, el Congreso de Estados Unidos volvió a autorizar la exclusión ideológica como política oficial con la aprobación de la Ley Patriota. La Sección 411(a)(1)(A)(iii) de la Ley Patriota USA permite que el gobierno niega la entrada a Estados Unidos de cualquier individuo que “ha utilizado su posición de prestigio en cualquier país para endosar o promover actividades terroristas, o persuadir a otros para apoyar actividades terroristas o organizaciones terroristas, de cualquier manera que el Secretario de Estado ha determinado que socava los esfuerzos de Estados Unidos de reducir o eliminar actividades terroristas.” La Sección 411 ha sido utilizada desde entonces para revocar visas de prominentes académicos críticos de la política exterior estadounidense, como el intelectual musilmán Tariq Ramadan, quien fue invitado por la Universidad de Notre Dame para asumir una posición como profesor en dicha institución durante el año 2004. En ése caso, el gobierno de George W. Bush declaró que Ramadan, un conocido académico de Suiza de orígen palestina, había contribuido dinero a una organización sospecha de tener conexiones terroristas. Es de notar que Ramadan había visitado Estados Unidos más de 24 veces durante los tres años anteriores, dando conferencias en las universidades de Harvard, Princeton, Dartmouth y hasta en el Departamento de Estado.
Otros casos de conocidos intelectuales excluidos de Estados Unidos por razones ideológicos durante los últimos años incluyen a la profesora nicaragüense Dora María Tellez, quien había recibido una oferta para asumir una posición en la distinguida universidad Harvard y fue negada una visa para entrar al país. Tellez fue funcionaria pública durante el primer gobierno sandinista en Nicaragua en los años ochenta. También un grupo de 61 académicos cubanos fueron negados la entrada a Estados Unidos en Octubre 2004 para participar en una conferencia sobre estudios latinoamericanos en Las Vegas. Y más recién, a comienzos del 2009, el escritor colombiano Hernando Calvo Ospino se enteró que había sido incluido en la famosa lista “No-Fly” (no volar) de Estados Unidos, cuando se encontraba en un vuelo de Air France que iba de Paris a Nicaragua y que fue forzado hacer una escala de emergencia. El aeropuerto más cercano estaba en territorio estadounidense, pero la escala urgente fue negada debido a la presencia de Calvo Ospino, clasificado (sin su conocimiento) como una persona “excluida” de Estados Unidos bajo la Sección 411 de la Ley Patriota. Calvo Ospino, colombiano residenciado en Francia, es un conocido crítico de la política exterior de Estados Unidos en América Latina y ha denunciado contundentemente en sus libros los vínculos entre Washington y los grupos terroristas de los cubanos exiliados en Miami.
Bajo ésta ley, fueron detenidos y enjuicados criminalmente dos empresarios de Brooklyn, New York, por haber transmitido un canal de televisión del grupo libanés Hizbolá a través de su servicio de televisión por satélite. ¿Su crimen? La transmisión de material “anti-estadounidense” y contra “los valores de Estados Unidos”. Globovisión, canal privado de televisión en Venezuela que ocupa el espectro radioeléctrico público, transmite programación de diferentes canales de televisión en América Latina, como RCN de Colombia y Todo Noticias de Argentina, que son abiertamente hostiles y agresivos contra el gobierno venezolano, sin ninguna restricción. Y el propio canal Globovisión transmite material todos los días que incita a la violencia en el país, manipula los hechos y provoca desestablización, con plena libertad. Sin embargo, cuando las entidades del estado encargadas de imponer la ley reclaman a la televisora privada por sus múltiples violaciones, los dueños y periodistas del canal gritan que la libertad de expresión está siendo violada. Utilizan siempre a Estados Unidos como ejemplo de esa “libertad”, sin embargo, si existiera un canal que transmitiera material como Globovisión en EEUU hubiese sido clasurado hace muchos años bajo las leyes de ése país.
Varios abogados y grupos que defienden derechos humanos han protestado contra la ley de Exclusión Ideólgica en Estados Unidos, y hasta han llevado demandas legales contra el gobierno estadounidense por dicha ley. Pero los casos han sido decididos en los tribunales federales a favor del gobierno. Para el año 2009, dos de ellos estaban en el proceso de apelación, sin un futuro muy optimista.
Desde la exclusión de reconocidos socialistas y comunistas a comienzos del Siglo XX, y poco después la época del famoso “blacklisting” del Senador Joseph McCarthy, hasta hoy en día, Estados Unidos siempre ha mantenido una política de exclusión ideológica. La élite política y económica no quiere que el público en general tenga acceso a voces críticas ni pensamiento alternativa. Por eso también han mantenido el bloqueo contra Cuba durante cincuenta años.
Entonces, que el Sr. Mario Vargas Llosa y sus compañeros de la extrema derecha reaccionaria disfruten de la libertad que gozamos en un país verdaderamente democrática, como es Venezuela. Porque cuando vuelvan a Estados Unidos u otros países similares, no podrán ejercer ése derecho sagrado del libre pensamiento con tanta plenitud. Nunca podrían entrar a Estados Unidos – su modelo de democracia – si no estuvieran de acuerdo con las políticas de Washington, y menos podrían entrar con el objetivo de participar en una conferencia con organizaciones involucrados en actividades criminales, como golpes de estado, sabotajes económicos y acciones terroristas.
*Eva Golinger, estadounidense-venezolana, es Doctora en Derecho Internacional, escritora e investigadora, y autora de los libros El Código Chávez; Bush vs. Chávez: La Guerra de Washington Contra Venezuela; La Telaraña Imperial: Enciclopedia de Injerencia y Subversión; y La Mirada del Imperio Sobre el 4F: Los Documentos Desclasificados de Washington Sobre la Rebelión Militar del 4 de Febrero de 1992. Su contacto: evagolinger@gmail.com.

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