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Las niñas pobres no juegan con Barbies

6 septiembre, 2007

Las niñas pobres no juegan con Barbies…

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El acuerdo humanitario está en compás de espera, aunque sinceramente no podamos ser muy optimistas, recordando aquella vieja frase que decía “si uno no quiere, dos no pueden”…
Ingrid Storgen (Para Kaos en la Red) [06.09.2007 04:52]

 


 

 El gesto de buena voluntad demostrado por el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Comandante Hugo Chávez Frías, dejará al descubierto, una vez más, la desidia y la falta de voluntad política de su colega colombiano, Uribe Vélez y no hace falta ser adivino para notarlo.

Chávez viaja a Bogotá dentro del marco de inicio de las conversaciones programadas entre los dos mandatarios y dentro de un tiempo con los líderes de la guerrilla colombiana, para poner sobre el tapete la situación de los prisioneros políticos y comenzar una supuesta tarea por la liberación de quienes están presos por ambos lados: las cárceles del Estado y la insurgencia.

Como suele actuar “por las dudas”, el hijo dilecto de Bush, dejó aclarado que NO autorizará una zona de despeje, como exige la insurgencia, poniendo así un freno a todo tipo de acción en beneficio de los 45 retenidos por la guerrilla, entre los que se encuentran políticos, militares y policías y 3 espías gringos, quienes sobrevolaban zona de incidencia de la insurgencia, en un helicóptero que terminó estrellado contra el suelo, no casualmente…

Las tensiones entre la buena voluntad de Chávez y el mal gesto permanente del presidente colombiano, van creciendo, con lo cual se obstaculiza todo intento de solución al problema gravísimo que enfrentan tanto los retenidos, algunos de ellos hace diez años, como sus familiares.

El acuerdo humanitario está en compás de espera, aunque sinceramente no podamos ser muy optimistas, recordando aquella vieja frase que decía “si uno no quiere, dos no pueden”…

El motivo que realmente preocupa al mandatario bolivariano, es el intercambio humanitario, que también es asunto de interés para algunos gobiernos de Europa, no olvidemos que el presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, dio apoyo a la iniciativa de Chávez, mientras que Uribe, zorro viejo y amañado, trata de desviar el tema central del encuentro, orientándolo hacia otras cuestiones, como los asuntos de los peajes en la frontera, el intercambio comercial entre los dos países y el avance del oleoducto binacional.

Para el narco presidente, fiel a sus esquemas económicos, el tema central sería el dinero, nunca la situación humanitaria.

Chávez prepara ahora el encuentro con los familiares de los retenidos por la guerrilla y de los insurgentes, hacinados en las cárceles del estado narco-para-político.

La guerrilla, mientras tanto, acepta que las negociaciones para iniciar el intercambio se realicen en Caracas, tal como lo propuso Chávez, aunque fue muy terminante en cuanto a que el intercambio de retenidos en su poder y los guerrilleros presos por el Estado, debe realizarse en Colombia.

Mientras los tironeos continúan, otras cuestiones se cocinaban en el caldero de odios que alimentan el presidente y sus aliados.

Resulta paradójico que mientras Uribe dijo en Bucaramanga que ratificaría a Chávez la no autorización para el despeje que contribuiría para el intercambio, las fuerzas aliadas a su proyecto, léase los paramilitares, estaban causando asesinatos.

El 31 de agosto fue asesinado el joven Manuel Hormiga Monroy, de 19 años en el municipio de Saravena.

Manuel estaba afiliado a la empresa Cootransarare Ltda., y la muerte lo alcanzó mientras conducía un automóvil de alquiler.

No fue suficiente ese crimen, ya que el 2 de setiembre caen por las balas asesinas Luis Eberto Delgado Rodríguez, de 50 años, y Edinson Días Acevedo, de 25. Las muerte reinó en el municipio del Fortul, sitio altamente militarizado gracias a la contribución y a los recursos que brinda el Estado en esa región, que a la vez cuenta con apoyo militar, logístico y económico de los gringos, en protección de los intereses transnacionales que operan allí.

Durante todo el mes de agosto fueron incesantes los crímenes que produjeron las fuerzas militares y sus homónimas, las paramilitares. Podemos citar el hecho horrendo que llevó la vida de:

Alex Mauricio Asprilla Bonilla, de 22 años, asesinado el 8 de agosto por paramilitares en el barrio Alfonso López.

Su cuerpo torturado y despedazado fue colocado en bolsas plásticas y arrojado al mar.

También el 8 de agosto, día triste para los colombianos y colombianas que difícilmente podrán olvidarlo, otros tres jóvenes corrieron el mismo destino que el mencionado.

El 24 del mismo mes, Ingrid Yahaira Sinisterra, de 16 años, pasó a ser un galardón más para la historia del crimen paramilitar. Ingrid fue atada a un poste de luz y a la mañana siguiente también fueron arrojados al mar sus restos, con su vientre abierto y sus órganos quitados.

Dos niñas también fueron desaparecidas en el barrio Muro Yusti, todos dentro del marco de “Seguridady Estado Democrático”, que en este caso toma como objetivos paramilitares a mujeres y muchachos jóvenes.

En lo que va del año se produjo la desaparición de 25 personas, según datos de las autoridades locales, aunque sectores sociales declaran que es mucho mayor a la centena.

Es para tener en cuenta que sobre Buenaventura existen varios proyectos, como el complejo industrial portuario y el de Agua Dulce, y en el Delta del Río Dagua, aspiraciones que afectarán a los pobladores de las zonas donde se trazaron dichos esquemas futuros y donde se reforzó la presencia paramilitar como método además de criminal, “aleccionador”.

Así, entre matanzas y tironeos políticos, la historia del horror de Colombia sigue sumando páginas de luto.

Mientras tanto, en una buena medida tendiente a proteger a un sector del pueblo colombiano, 859 mil accesorios de la muñeca Barbie son retirados del mercado por estar contaminados con plomo.

Tan “contaminados” como los cuerpecitos de tantos niños y niñas que cayeron atravesados por balas, durante las feroces masacres cometidas contra ellos y sus familias y que nunca se atrevieron a proteger desde el Estado, tal vez concientes de que al ser adultos podrían reclamar lo que les corresponde.

Ello permite que no queden “cargos de conciencia” cuando alguno o alguna mueren en los brazos de sus padres sin poder tener ingreso a hospitales por carecer del dinero de la cuota del seguro social.

La protección hacia la infancia sin recursos es nula, sin acceso a la educación ni a la salud, mucho menos al plato de comida que les permita aniquilar la desnutrición tan flagelante y que tantas secuelas dejará para el futuro –los que lleguen a alcanzarlo-.

Estamos hablando de los más elementales derechos humanos.

No importa que mueran pobres, no importa que se los ahogue y contamine con glifosato, no importa que se los masacre, mucho menos que se los desplace de sus hogares.

Se trata de elegir a quienes serán los protegidos, nunca los indigentes, contra ellos todo el abandono, todo el olvido, todo el dolor temprano y el plomo en su fase más destructiva.

Aunque las niñas pobres, no jueguen con Barbies…

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