¿Somos esclavos de nuestras creencias?

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¿Somos esclavos de nuestras creencias?

Como sabemos, nuestras opiniones dependen de los periódicos que leemos, la TV que preferimos para informarnos y/o del medio social con el que interactuamos, al que pertenecemos o queremos pertenecer.

Es lo que se conoce con el nombre de percepción selectiva. Cada uno sólo ve de la realidad lo que previamente creía de ella. Como dice el adagio del subjetivismo o el relativismo, todo depende del color del cristal con que se mira. Lamentablemente todos padecemos de esa distorsión de la verdad. Durkheim advertía esta dificultad para llegar a la ‘verdad’ objetiva en su libro ‘Las Reglas del Método Sociológico’ publicado en 1919.

 

Glándula pituitaria 3

Algunas investigaciones recientes, efectuadas por científicos de EEUU, afirman que las personas no sólo bloquean las opiniones adversas, sino que el organismo les produce una sensación similar a la de un orgasmo, mediante una descarga de endorfina (producidas por la glándula pituitaria y el hipotálamo), por haber bloqueado lo que ponía en duda o no coincidía con sus creencias. Es decir, el organismo premia el bloqueo de lo que no confirma las creencias previas. Las personas quedan esclavos de ellas.

Por ello no se tienen en cuenta ni se aceptan informaciones objetivas: por ejemplo las estadísticas de los organismos internacionales. Tampoco se acepta la opinión de un centro de investigación supervisado por los que han sido galardonados con el Premio Nobel, ni la de un ex presidente o fundación especializada en temas electorales como ha ocurrido en el caso del sistema electoral venezolano. Si el resultado electoral no coincide con mis deseos, prefiero creerle a quienes digan que hubo fraude, aunque a todas luces, o razonamiento objetivo, sea evidente que se trata de una mentira

Al no interesarnos por las razones de los que opinan distinto, como hemos dicho, quedamos esclavos de lo que dicen los de nuestro grupo de referencia, el medio social o informativo que preferimos, sin importarnos analizar si es cierto.

 

Muchos, por preferir creer a los que les mienten, han tenido conductas agresivas. Sin advertirlo ni desearlo, terminaron siendo tan fundamentalistas que agredieron con insultos a los que piensan distinto. Es habitual oír en Venezuela, especialmente a los integrantes de los estratos medios, que hablan públicamente de sus creencias en forma soberbia, prepotente y apodíctica, enojándose con quienes parecen no compartir esas creencias. Le ocurrió a mi esposa, por quedarse callada, con la técnica de Ceneco que le hacía un mapeo cerebral. Como demostraba su ignorancia hablando hasta del Papa en forma prepotente, mi esposa se puso muy nerviosa. Luego le gritaba RELÁJESE. Resultado: el estudio no sirvió para nada. Otro ejemplo lo experimentamos en estos días con los que fueron a cacerolear a sus vecinos, sin advertir la agresión que implica ese acto (*). El que les pidió que cacerolearan, no les advirtió que no agredieran a sus vecinos.

Adherimos a la verdad sólo si coincide con nuestras creencias, sino preferimos la mentira y a quienes nos mienten. mp

 (*) Reproduzco el mensaje de dos científicos bolivarianos. Nosotros tuvimos la misma experiencxia hace unos años y nos mudamos de esa urbanización.

De: Olga P. Márquez <olgamq@gmail.com>

Fecha: 18 de abril de 2013 19:25
Asunto: URGENTE!!!. Acoso de vecinos a mi casa en Alto Chama

Estimados todos:
Es de parte de Olga y Jairo Márquez, Estamos muy preocupados porque estamos fuera del Pais y en la casa está nuestra hija Keyla con su familia (hay 3 niños menores). Todos los vecinos están caseroleando con mucha violencia y mandan a sus niños (lo cual es un delito contra ellos) a entrar a nuestro garage y caserolear gritando. Estamos temerosos de que algo suceda. Por favor, ustedes como vecinos amigos nuestros hagan algo avisando al Consejo Comunal o a la policia para que tome cartas en el asunto. Según me informa mi hija, nuestra familia no puede salir de la casa por temor a ser agredidos (nuestra hija, su esposo y tres menores)La casa esta en el Jardín 4 No 57 de Los Jardines de Alto Chama. Los niños no entienden lo que pasa y están muy asustados. Le hemos dado instrucciones a nuestra hija que no haga nada para responderle a esos disociados (que han sido nuestros vecinos por casi 40 años) y se confinen a la parte trasera de la casa. Por favor, hagan algo para evitar una tragedia.

Gracias

Olga y Jairo

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