Señor policía: ¡Toma mi cédula que yo también voy preso!

Raul Bracho2

Por:  Raúl Bracho.

 .

En algún año de mi adolescencia llegaba yo al lugar donde me reunía cada tarde con mis panas, allí estaba parado el “PEROLÓN”  camión de la  policía metropolitana que matraqueba por toda Caracas en aquellos años. Dentro del “PEROLÓN” se encontraban esposados  y detenidos  muchos de mis amigos ya en ese momento, sin que nada hubiera pasado, era simplemente una “REDADA”, de la arrechera que agarré solo se me ocurrió  PROPONER A LOS PANAS QUE ESTÁBAMOS LIBRES SACAR NUESTRAS CÉDULAS Y ENTREGARNOS. Sacamos de la  cartera nuestras cédulas y llegamos hasta el camión para  dársela al tombo y decirle: ¡Toma mi cédula que yo también voy preso!

MARIO SILVA, VLADIMIR ACOSTA, MARTÍN GUEDEZ, RICARDO DURAN, TOBY VALDERRAMA Y EL GRANO DE MAÍZ SON SACADOS DEL AIRE Y SUS TRABAJOS.

 

Hoy voy hacer lo mismo que me tocó hacer ante aquella injusticia cuartorepublicana, pues compañeros de letras y de teclas están siendo acusados de “TRAIDORES” a la revolución, sus programas de radio y televisión fueron suspendidos.

Aparentemente es por participar en la redacción de un documento del que solo tengo un borrador. Yo hoy me vuelvo a entregar ante una justicia abusadora, ante una “REDADA” a los intelectuales de la revolución, como protesta ante el abuso que se comete contra el pensamiento.


Publico aqui, sin permiso de nadie, para entregarlo al pueblo, el único que podrá ser juez en la REVOLUCIÓN de CHÁVEZ y que el pueblo decida. Entrego mi cédula: V-3.189.574,  Me declaro culpable de este escrito, redactado  por seres que conozco y en cuya convicción revolucionaria creo, como lo hacen sus lectores y el pueblo que los lee.

 

Me pongo a derecho junto a quienes hoy son silenciados. Sea quien sea el alto funcionario del gobierno que  ha pretendido alzarse  como juez de la revolución.

 

BORRADOR POR EL QUE ACUSAN A MIS PANAS DE TRAICIÓN:

 

¿Qué hacer?


 

Esta (2da) versión: Caracas, 5-4-2013

 

A esta pregunta, Lenin en 1918 contestó: “Soviets y electrificación”. Nuestra respuesta, en las actuales circunstancias, es similar:

 

“Comunas y Producción”

 

La pregunta “¿Qué hacer?” refleja que estamos ante una situación inusual y grave, que requiere una respuesta distinta a la que hemos usado, pues si persistimos podemos incluso agravar el problema. Evidentemente el problema es lo económico, pues en lo social y lo político hemos avanzado como nunca. Pero antes de tratar de responder a la pregunta, veamos con claridad qué es lo que la motiva. Luego debemos tratar de explicar sus causas, para proponer entonces las medidas para corregirlas con la respuesta apropiada, que afortunadamente, como veremos, y paradójicamente para algunos, consiste en profundizar la revolución socialista.

 

En este sentido, y a manera de diagnóstico de la situación actual, alertamos sobre una bomba atómica económica que prácticamente ya ha estallado, debido a las políticas económicas inadecuadas de nuestro equipo económico. Se necesita una reformulación de las mismas, para un urgente control de daños, por un lado,  y un relanzamiento de la economía, por el otro. Estamos a tiempo, y en vez de dejarnos llevar por el pánico y la inercia fatal, aprovechemos la situación como una gran oportunidad para afianzar el rumbo socialista sobre bases sólidas, aplicando la consigna de Revisión, Rectificación y Reimpulso (R³) que propuso el Comandante Chávez. La situación está caracterizada por lo siguiente:

 

1.  Inusualmente altos niveles de desabastecimiento interno, con un porcentaje de escasez general de más de 20% en las cifras del BCV, y que llega al 50% en varios rubros vitales, como harina pan, aceite y azúcar. El porcentaje es aún mayor en algunas encuestas privadas, y representa la cifra más elevada desde Mayo de 2008, justo antes de la recesión del 2009.

2.    A pesar de que las predicciones de inflación del gobierno eran de 16% para este año, las cifras de enero, de 3,3%, de Febrero, de 1,6%, y de Marzo, de 2,8%, hacen pensar, si se

hace una proyección simple, teniendo en cuenta variaciones estacionales, si las políticas y la situación no cambia, en una inflación para este año de entre 30% a 33%.

3.  Esta cifra de inflación, de por sí bastante elevada, puede llegar a niveles muy superiores si se tienen en cuenta los fenómenos de la devaluación, ya en marcha, y sin un final previsible; la contracción del producto para este año, que ya es obvia si no se cambian las políticas; la disminución de las importaciones por los problemas en el mercado de divisas; el financiamiento monetario de un incremento de deuda pública para poder hacer frente a gastos ordinarios; y los incrementos salariales en puerta. Si no se corrige el rumbo a tiempo, se cometen errores de incrementos desmesurados en los salarios, y hay una baja, perfectamente posible, en los precios petroleros, vemos signos claros de posible hiper- inflación, que puede fácilmente llegar a un 50% este año, con contracción de la economía y un posible estallido social. Todo esto es totalmente innecesario, y podemos evitarlo, incluso con una baja del precio petrolero.

4.  Hay signos claros ya de una contracción de la producción interna, el Producto Interno Bruto (PIB)1. Un claro “indicador temprano” de esto es la declinación del gasto público desde Octubre hasta enero, que se situó en 6,9%. De Octubre a Diciembre la declinación fue de 11,2%, aunque en Enero creció debido a las transferencias, que son puntuales, del situado constitucional a las regiones. La escasez de divisas para el sector privado, la disminución del gasto en el Fondo Chino desde Octubre, la falta de reposición en los fondos del FONDEN, y la baja en el ritmo de importaciones del Estado desde los países amigos, son claros signos en este sentido, y explican en parte el desabastecimiento. Nuestra percepción es que el PIB puede bajar en un 4% o más este año, si las cosas siguen así2. Esto, con las predicciones de inflación mencionadas, significa una “estanflación”, el peor de los escenarios para una economía3, sobre todo en presencia de precios altos del petróleo, con consecuencias graves para el poder de compra de las clases pobres y medias.

5.  Quejas generalizadas, por parte de amplios sectores de la clase media y baja, incluyendo importantes pensadores, articulistas y componentes del pueblo revolucionario, en relación a su disminución de nivel de vida debido al alto costo de la cesta básica y a la escasez de alimentos vitales. Algunos sectores revolucionarios culpan de esto a la reciente devaluación, sin darse cuenta de que esto es solo una señal de un problema mucho más amplio.

6.  Déficit alarmante del sector público consolidado en los últimos años, de alrededor de 11%-15% del PIB, incluyendo PDVSA, las empresas básicas, y las empresas nacionalizadas, excepto CANTV y Banco de Venezuela, a pesar de que el déficit del gobierno central, de entre 4% y 5% del PIB, puede dar la falsa apariencia de que la situación es manejable. Para dar una idea de la gravedad de esto, el caso de España, con un déficit de alrededor de 7%, ha desencadenado una situación de ajuste neoliberal histórico, con consecuencias notables en lo social y lo político. Y en el caso nuestro es peor, pues el déficit, muy por encima del de ese país, ocurre en presencia de precios petroleros por encima de 100 dólares por barril, una

cifra históricamente bastante alta. Todo esto apunta a una situación fiscal francamente insostenible, en particular para financiar los logros en materia de bienestar social que la revolución bolivariana ha alcanzado. Lamentablemente esta realidad se ha edificado sobre pies de barro en materia económica. Pero la solución no es la neoliberal, por supuesto, sino el reimpulso de la revolución, como veremos, y medidas de política económica adecuadas.

7.  Financiamiento monetario, mediante créditos del BCV, de parte del déficit de PDVSA y FONDEN, en montos superiores a los 20 mil millones de dólares, a dólar oficial con la tasa anterior. De los últimos déficits consolidados, ya elevados, alrededor del 70% ha sido financiamiento monetario, por parte del BCV. Esto ha generado que la liquidez monetaria ha estado creciendo en un 65% interanual, cifra astronómicamente alta, que genera mucha inflación, sin duda alguna, según una de las leyes más claras documentadas en la ciencia económica. Esto es como querer resolver el problema de falta de recursos reales, por una pobre gestión de política económica, mediante la máquina de hacer billetes, algo no solamente anatema en todas las corrientes del pensamiento económico4 (incluyendo la marxista), sino éticamente cuestionable, postulando que el fin justifica los medios, cuando estos medios implican un alto impuesto inflacionario que golpea principalmente a las

mismas clases pobres, y medias, a quienes se pretende ayudar, e implican igualmente efectos perversos para la recuperación de largo plazo del aparato productivo interno, agrícola y manufacturero.

8.  Política fiscal pro-cíclica, que implica aumento de gasto cuando aumenta el ingreso, y baja del mismo cuando baja el ingreso. Esto último ha contraído innecesariamente la economía, al modo neoliberal más rancio (como en España en los actuales momentos), y lo primero ha recalentado a la economía de manera equivocada en los booms de ingreso5. Se ha desconocido así, erróneamente e innecesariamente en materia de política económica, el mandato constitucional del Fondo de Estabilización Macroeconómica, que es elementalmente necesario para una buena gestión fiscal. Esta clara oposición al marco constitucional tiene además consecuencias graves para el Estado de Derecho, por su precedente, y significa una desviación importante del legado del Comandante Chávez.

9.  Empeoramiento de la capacidad productiva manufacturera y agrícola en la estructura de la producción total. Los sectores “transables”, que deberían ser el motor de un desarrollo endógeno y autosostenido, han empeorado en términos relativos, en favor de los sectores no- transables, como la construcción, el comercio y los servicios financieros, mientras ha aumentado la dependencia productiva y fiscal sobre el petróleo.

10. Aumento desmesurado de la fuerza laboral en el sector público, tanto administración pública, como empresas del Estado, sin que esto se haya traducido en un aumento proporcional de la provisión de productos y/o servicios. Este agrandamiento, y baja notable en la productividad del Estado, en conjunto con la percepción de los crecientes niveles de desvío de recursos y otras formas de corrupción apunta a que, aunque no por intención, se ha agrandado y fortalecido el Estado centralizado-corporativo-representativo que heredamos de la cuarta república, en vez de haberse transformado para dar paso al Poder Popular, que es lo que está planteado ahora como solución urgente.

11. El compromiso de gasto que este crecimiento del sector público, ha evidenciado cada vez más la incapacidad creciente de hacer frente a los compromisos, no solo de gastos sociales, sino de gasto ordinario, llegando incluso al de carácter laboral. Son sabidos los atrasos en los convenios de contratación colectiva en el sector público, y las quejas crecientes en este sentido. Lo preocupante es la incapacidad de hacer frente a estos compromisos en un contexto en que los ingresos fiscales petroleros están a cifras históricas muy altas, con un precio por encima de los 100 $/b, y que, dada la dinámica de caminata aleatoria de esta variable, es perfectamente posible que baje.

12. Medida de apertura cambiaria insuficiente, inflexible, mal diseñada, y altamente discrecional. La política de control de cambios, aunque debió ser temporal en el 2003, mientras se recuperaba la producción petrolera después del paro petrolero, ha sido un desastre, por decir lo menos. En particular, el objetivo original de control de fuga de capitales no se ha controlado. Antes bien, se ha propiciado desde el gobierno, y ha aumentado de manera escandalosa6, por lo cual es falso lo que se ha dicho de viva voz como una verdad justificativa de la medida: que el control de cambios evita que gente inescrupulosa saque su riqueza del país. En segundo lugar, el pretendido subsidio a los bienes alimenticios básicos se ha esfumado, pues el sector privado asigna los precios de sus productos suponiendo los costos del mercado negro, y no los del mercado controlado de divisas, por lo cual el régimen no ha abaratado los precios, sino que los ha encarecido. En último lugar, las ganancias cambiarias, directa o indirectamente, han ido a parar al sector privado, sobre todo bancario, con corruptelas muy conocidas en el ínterin, perdiendo el gobierno por esta vía la ganancia que le da su posición petrolera en el sector externo, que pertenece al pueblo. Además de lo dicho, el diseño de la subasta del SICAD (mal llamada de Vickrey) establece incentivos equivocados, al premiar no a las empresas más productivas, que valoran más el dólar, sino a las que menos. Además, no se optimizan las ganancias cambiarias del gobierno, por errores de diseño, y no por objetivos de política económica.

13. Este escenario empeora la ya precaria situación de las empresas productivas, industriales y agrícolas, no solo capitalistas, sino también socialistas, por supuesto. Sumando la inflexibilidad a la importación privada de alimentos, con respuestas tardías, selectivas, impredecibles y rígidas en importación pública de los mismos, se ve claro porqué la oferta se ha contraído, mientras la demanda nominal sigue su ritmo de crecimiento, y la base monetaria “espúrea” (endeudamiento monetario no productivo, para consumo, gastos sociales) se expande.

14. Lamentable fracaso de la política de promoción de cooperativas y de empresas de producción social. Las honrosas excepciones, como Fama de América, han aprovechado la política de cooperativas, pero han prosperado frente a un clima macroeconómico adverso. Esto es realmente grave, pues es la bandera real del socialismo, que está en el suelo, entre el barro, sin poder izarse orgullosamente. Tampoco está izada la del modo de producción capitalista, realmente, sino que la única que flamea es la del fracaso económico productivo. No se trata de un problema de diseño de las cooperativas, pues ha habido esfuerzos muy acertados en este sentido. Tampoco se trata de un problema de falta de créditos, que han abundado. Se trata de lo mismo que ha ocurrido con la inefectividad de los créditos para las pequeñas y medianas empresas agrícolas, e industriales. El hecho de que el incremento masivo, con las mejores intenciones, de los créditos agrícolas, por ejemplo, no se haya traducido en un incremento notable de la producción, no se debe tanto a la falta de gerencia pública en este sentido, realmente. Se trata del mismo problema que ha afectado a las empresas capitalistas tradicionales, grandes y pequeñas: la falta de condiciones macroeconómicas para la inversión de mediano y largo plazo.

15. No hay que creer que las empresas socialistas se comportan de manera diferente a las capitalistas, como erróneamente cree alguna gente que apoya la revolución, cuando compiten en el mercado por sus cuotas de producción y sus precios. Se comportan exactamente igual. Y no puede ser de otra manera. Así, si las condiciones macroeconómicas son deficientes para las empresas capitalistas, lo son también para las socialistas. De hecho, esas condiciones afectan más a estas, pues están etapas iniciales, como los niños, que necesitan un entorno favorable y estable para desarrollarse7. ¿Cómo va a producir una empresa nacional caraotas, por ejemplo, si hay una importación errática, descoordinada, por parte del gobierno de ese rubro? ¿Cómo van a producir textiles las empresas nacionales, si el tipo de cambio del régimen cambiario favorece la importación? ¿Cómo van a prosperar las empresas si saben que de un momento a otro se decide cerrarlas, por expropiación, o por cierre debido a un diagnóstico parcial y apresurado (como ocurrió con los casos de las empresas de producción social que promovieron PDVSA y la CVG), sin tener en cuenta el análisis de las condiciones macroeconómicas y el desarrollo de las fuerzas productivas? La volatilidad de la economía, la insostenibilidad fiscal, la incertidumbre sobre las políticas económicas, la falta de reglas de operación claras, la inflación, las restricciones erráticas y

burocráticas de divisas, la inseguridad jurídica y personal afectan a todas las empresas, y con más razón a las cooperativas incipientes. Así que no se trata de que el socialismo no funcione en lo productivo.

16. De hecho, entre las empresas líderes mundiales en su ramo, están las cooperativas, o las empresas de producción social. Por ejemplo Mondragón, una empresa cooperativa española, es la más reputada en el mundo en una de sus ramas productivas, la producción de autobuses de lujo, Irizar. Por otro lado, Haier, una empresa china cuya propiedad pertenece en su gran mayoría a sus propios trabajadores, y en un porcentaje pequeño al Estado, es la líder

mundial en producción de electrodomésticos de alta calidad a bajos precios. El socialismo productivo (y el político, claro), es el futuro, sin duda alguna, como se argumentará más abajo. Lo que no funciona en el caso nuestro es la política económica que impide que las fuerzas productivas se desarrollen adecuadamente, y triunfe, en el terreno de juego, el modo de producción solidario por sobre el egoísta.

17. Es cierto que el desabastecimiento se debe en parte al acaparamiento de alimentos por parte de un sector privado enguerrillado contra el gobierno. Pero esta no es la principal causa, de acuerdo a nuestra apreciación, pues los Mercales y Pdvales han sufrido también la escasez, lo que apunta a un problema más fundamental, como venimos diciendo. Además, el poder para controlar la oferta que muchas empresas privadas, coordinadas entre sí por motivos políticos, se ha debido en mucho a una deficiente gestión económica que implica falta de oferta competitiva alternativa que rompa, en el terreno, las roscas en las redes de producción y comercialización, las cuales ha aumentado su capacidad de formar carteles monopólicos con poder de mercado y coordinación para el acaparamiento efectivo. El gobierno, con sus políticas económicas, las ha estimulado a organizarse políticamente contra él, usando armas económicas equivocadas para ello, paradójicamente. Finalmente, esto se debe en mucho a la falta de una efectiva política de apertura de canales de conversación para viabilizar soluciones mutuamente satisfactorias, que son perfectamente posibles, e imprescindibles, como diremos abajo.

 Este cuadro hace pensar a amplios sectores de la población, además de los economistas conscientes de las cifras de la economía nacional, que la situación es insostenible: altos gastos sociales, con ingresos públicos en merma, con baja en la efectividad del gasto debido al aumento del empleo estatal y a la corrupción, con un sector privado disminuido en número, y mayoritariamente enguerrillado con el gobierno, con disminución de la producción, con alta inflación y disminuido poder de compra por parte de amplios sectores populares y de clase media.

 Hasta ahora, las clases bajas que apoyan el proceso revolucionario han sido muy pacientes, dados sus niveles de conciencia política y su alto nivel de organización de base, ganadas en este proceso gracias principalmente al liderazgo político y moral del Comandante Chávez. Pero se huele en el ambiente la posibilidad de un estallido social, como efecto posterior de reverberación de las ondas de choque de la bomba atómica económica que ya explotó, como hemos descrito someramente. Hasta ahora se ha culpado al sector privado por el problema. Pero un análisis más profundo y autocrítico arroja un diagnóstico claro de errores en el diseño en las políticas económicas necesarias para apalancar y afianzar el proceso revolucionario que ha tenido tantos logros en lo social y lo político. Y, como consecuencia de eso, crecientes niveles de desilusión y desesperanza pueden convertirse en un caldo de cultivo para que una ofensiva opositora pueda hacer mella para generar una desestabilización política y perjudicar gravemente los avances que se han logrado gracias al arduo trabajo que el pueblo ha conseguido.

 Por lo dicho, el control de daños, y el relanzamiento de la base económica de la revolución son imperativos ya, por derecho propio, para construir sobre bases sólidas la pata económica de la revolución8. Además, si no se hace, un escenario de estallido social puede muy bien gestarse inmediatamente luego de que el compañero Nicolás asuma la Presidencia, si la situación persiste, o si se dan condiciones adicionales, como una baja del precio petrolero con una guerra mediática efectiva orquestada desde la derecha y el imperialismo. Estamos a tiempo y en condiciones de hacerlo. Pero hay que tomar medidas correctivas drásticas y rápidas, como las planteadas abajo.

 

Comunas y producción

 

Las medidas de corrección, que significarían, de hecho, la propuesta del Comandante Chávez de Revisión, Rectificación y Reimpulso, combinan la profundización de la revolución en lo político, con un enfoque económico sensato en lo Macroeconómico y en lo productivo.

 

I.   Comunas: expresión del Poder Popular en lo político y lo económico-social

 

Se propone usar la necesidad del impulso de las Comunas, con sus Consejos Comunales, para mejorar sustancialmente, al mismo tiempo, el problema de la gestión pública de los gastos económico-sociales, en particular, el relacionado con las misiones y los créditos productivos.

 

Por eso, se propone traspasar íntegramente la gestión política, económica y social de las misiones, en particular la realizada por  PDVSA a través del FONDEN, a los Consejos Comunales y las Comunas.

 

Es bien sabido, y está documentado econométricamente, que la gestión comunitaria mejora sustancialmente la gestión pública centralizada de los proyectos sociales. El Banco Mundial mismo, que no es ningún organismo de izquierda, ha documentado este hecho, y ha impulsado su desarrollo en países pobres, como lugares de la India y Bangladesh, por mencionar solo dos. Es claro que un Consejo Comunal está más consciente de quiénes son los vecinos que más necesitan una vivienda, y quiénes pueden trabajar con más efectividad en ello, y qué recursos se requieren, ahorrando en lo posible para otras necesidades, para mencionar solo un ejemplo9. Además de que abundan en nuestro proceso las experiencias de efectividad del gasto social planificado, gerenciado y controlado por la comunidad, en conjunto con el gobierno, otro ejemplo obligado, aunque no estrictamente económico, pero sí político, juzgado como el primer problema nacional en estos momentos en las encuestas, es el del control, inmejorable por vías tradicionales policíacas, de la inseguridad, que se deriva del empoderamiento comunal, como ha sido demostrado fehacientemente en Cuba y en Nicaragua con estos mecanismos.

 

Lo que se está proponiendo es ir más allá de lo que normalmente se denomina “comunidad” cuando se emprende una inversión social en alguna de las áreas de las misiones, por ejemplo. Se trata de dar todo el poder de decisión sobre todos los aspectos que atañen a “lo público” (lo político) en las comunidades, centralizando en un solo organismo de gobierno, de autogobierno, las decisiones, gerencia y control sobre la salud y sanidad, ambiente (incluyendo aguas y comités de aguas), vivienda, ordenamiento territorial (comités de tierras), vialidad y otras obras públicas, educación, ciencia y tecnología, información, comunicaciones, alimentación, atención de indigentes, créditos, empresas productivas solidarias, seguridad, etc. Esto haría incluso más efectivo, y más eficiente, el gasto social documentado econométricamente, y ejemplificado también por muchas experiencias en el proceso venezolano, y las de otros países.

 Además, esto le da el poder que no se le ha dado a los Consejos Comunales, y promueve naturalmente un Sistema Nacional del Poder Popular basado en ellos, como en la intención original de la Unión Soviética, como realmente ha debido ser. La consignas de Todo el Poder para el Pueblo, y Solo el Pueblo Salva al Pueblo, que apuntan a la realización efectiva del proceso revolucionario, y que implican simplemente una profundización de la democracia participativa, significan a la vez la desaparición progresiva, por sustitución virtuosa, del Estado vertical, centralizado, burocrático, corporativo, corrupto-corruptor que tenemos hoy en día, en el largo plazo, con la desaparición de las Alcaldías, Gobernaciones, y todos los poderes actuales, ejecutivo, legislativo, judicial, contralor. Solo de esa manera estos organismos pueden ser saneados, con el pueblo en el poder, con todo el poder. Lo que se propone hoy es solo un impulso en esa dirección, poniendo en práctica los lineamientos y objetivos del “Programa de la Patria 2013-2019” (Plan Patria), y evita los errores en ciernes de centralización política y la estatización de la economía en empresas quebradas del Estado, que minaron y derrumbaron muchos intentos socialistas como el de la Unión Soviética.

 

La propuesta eliminaría la tendencia actual de usar una organización centralizada para administrar las misiones, que engrosa de hecho el aparato corrupto-corruptor del Estado centralizado que heredamos de la cuarta república. Además, permite a PDVSA concentrarse en su función de productor de petróleo, y mejorar la eficiencia de su gestión productiva, ya que la urgencia de la necesidad de múltiples gestiones del gasto social ha implicado que se ha tenido que ampliar institucionalmente de una manera enorme en recursos humanos. Esto, y el uso de sus recursos propios para realizar estos gastos, ha mermado abismalmente su productividad en circunstancias en que sus nuevos desafíos, como el de la Faja del Orinoco, necesitan su atención para dar sostenibilidad a la base económica del gasto social. La situación ha implicado que muchas de las responsabilidades de inversión para desarrollo de la faja ha caído en manos de empresas transnacionales, perdiendo por esa vía soberanía productiva petrolera.

 

Esto es un asunto de suma urgencia, y de vergüenza para los revolucionarios, que atestiguan las consabidas y evidentes corruptelas en la gestión social y productiva interna de las misiones, en particular la alimentaria. El nuevo gobierno debe decir ya basta a esta situación, y buscar una solución virtuosa, afianzando la revolución en el mecanismo que es el que al fin y al cabo la va a salvar, para llegar al punto de no retorno, como lo plantea el Plan Patria.

 

No tenemos espacio para abundar en el fundamento teórico de esta propuesta. Pero es necesario mencionarlo brevemente. El principio es el mismo que el de las cooperativas y empresas solidarias. En el caso de las empresas productivas, cuando la propiedad pasa a ser común, su ganancia pasa a ser un bien público10 para los trabajadores: cuando alguien contribuye a su beneficio, todos ganan. Por esto es precisamente que la gestión mejora sustancialmente, pues, al eliminarse la lucha de clases, eliminarse la alienación explotadora de la plusvalía del trabajador, la alineación de intereses implica que los incentivos para los trabajadores los hace ser más productivos, más cuidadosos. Por si fuera poco, se puede demostrar, teórica y prácticamente, que la solidaridad entre los trabajadores aumenta: el egoísmo da paso al altruismo, que termina mejorando aún más la eficiencia productiva, y a los egoístas les conviene ser altruistas. Es el ejemplo básico que da la razón a Marx cuando decía que el cambio de estructura produce un cambio de cultura: la competencia produce egoísmo, la propiedad común produce altruismo.

 

En materia de gerencia política, el mismo principio opera, pues, cuando las comunidades toman posesión de la cosa pública (toman el poder político en su entorno), esta se transforma en un bien público para ellos. Cuando alguien evita tirar basura, no solo el individuo en cuestión se beneficia, sino que todos en la comunidad experimentan el bienestar que de ahí se deriva. Lo mismo para la seguridad, la educación (que es un bien público), el conocimiento, y todas las actividades que normalmente realiza el Estado, pues el mercado no las produce eficientemente. La democracia representativa implica una disociación de la propiedad, y la gestión, entre el elector y el elegido, pues su control de este por aquel es muy poco efectivo, y solo se da mediante elecciones anodinas, en períodos demasiado espaciados en el tiempo. Por supuesto, lo mismo que en el caso de las empresas solidarias, los miembros de la comunidad saben mejor que nadie qué necesitan, y con qué recursos propios cuentan (humanos, etc.). Por eso, la planificación, gestión, y control de gestión participativas son mucho mejores en este esquema, más eficientes. Es por esto que proponemos un traslado cuanto antes de toda la gerencia (desde planificación y diseño, hasta control, pasando por gestión) de los recursos que se destinan a las comunidades, a ellas mismas.

 

Muchas personas, incluyendo revolucionarios, critican a los Consejos Comunales y las Comunas, y dicen que si se les dan recursos, los convierten en carros y gastos de restaurantes, en corrupción, y hasta en conformación de mafias armadas. Pero es que no saben que esas organizaciones, en particular donde han ocurrido irregularidades, de hecho no tienen el poder. No se les ha permitido hacer suya la propiedad de lo público local. En su entorno, cada ministerio viene con un proyecto, con una misión, y se organiza, por su propio lado, su “pueblo”, y se retrata con él para demostrar el cumplimiento de su misión. Por un lado las misiones, descoordinadas a nivel comunitario, por otro lado la gestión de la alcaldía, por otro el de la gobernación, en materia de obras sociales; por otro lado la policía, la Guardia Nacional, para temas de seguridad. Por otro lado el Partido, en cosas electorales, y de priorización de proyectos. Un desorden descomunal (y descomunalizante!). ¿Cómo se le va a pedir a un Consejo Comunal que sea exitoso, si no se le da poder, si se le sigue usurpando el poder, y hasta se le divide en grupos aislados y descoordinados, y hasta enfrentados por cuotas de poder, y se le sigue tratando como incompetente para resolver sus propios problemas?

 

Es por esto que es crucial que ellos sean los que manejen los recursos que les corresponden. Lo de los desvíos, y corruptelas, es asumido por el control social. Se da naturalmente un proceso de depuración de liderazgos, de control de las decisiones y la gestión. Si se le da importancia al Consejo Comunal, todo el mundo en la comunidad va a tener que participar en las asambleas, para poder defender su derecho, pues la corrupción, por ejemplo, o las mafias de ladrones armados, implican que ellos no disfrutan de los recursos respectivos, o de la seguridad respectiva. No se trata de procesos idílicos en muchos casos, sino que implican conflictos horizontales muy fuertes. Pero es la clase de conflictos que el gobierno central se evita para controlar la corrupción, el desvío de recursos, la contraloría de la gestión, el surgimiento de propuestas comunes luego de debates, dilucidación de lo que realmente se necesita, con sus priorizaciones. El pueblo mismo se educa a sí mismo, sin que tengan que venir “iluminados ideológicos” individuales a enseñarles a ser éticos y revolucionarios. Es el surgimiento de la ética como producto de la interacción social, la cultura solidaria que se deriva, interactivamente, de la estructura política solidaria.

 

Claro que, mientras se conforman Sistemas Citadinos, Regionales, Nacional, del Poder Popular, edificado desde la base, deben asignarse desde arriba los recursos de situado, y de asignaciones presupuestarias nacionales y locales. Pero mientras tanto, con solo el poder político, las comunidades hacen realmente milagros, como está documentado incluso desde instituciones internacionales de derecha, como decíamos. En particular, deben ser las Comunas y CC quienes sirvan de medio para otorgar créditos para micro empresas, y las PYMES, en general. Los créditos agrícolas, otorgados en el campo con solo la presentación de la cédula, es totalmente contraindicado. La experiencia de los bancos populares en el mundo (caso de Junus es un ejemplo notorio), demuestran que es crucial que haya corresponsabilidad en el otorgamiento del crédito.

Esto es el secreto del éxito en esta materia, para no perder los créditos por falta de control, y además fortalece a los Consejos Comunales. Así tienen también conformarse las empresas de producción social, y hasta las cooperativas.

 De hecho, y en consonancia con lo dicho, la era de una nueva economía, solidaria, está a nuestras puertas, y muchos no nos hemos dado cuenta. Un ejemplo es el fenómeno del Software Libre, que produce y distribuye de manera solidaria, sin que medie el mercado, un bien público: el software, que es tecnología. Cada bien económico, sea privado o público, tiene como componente principal de valor, alrededor de un 97%, un bien público: la tecnología. La materia prima no tratada es lo que menos vale, de lejos. Por ejemplo, si una gorra cuesta 100 bolívares, el componente tecnológico tiene un valor de 97 bolívares, y el petróleo crudo, del que se saca la fibra textil, solo 3 bolívares.

 

El capitalismo se ha desarrollado a base de privatizar, por la vía política, mediante leyes y regulaciones, el componente principal, y motor, del desarrollo económico: la tecnología. Lo ha hecho mediantes leyes de patentes, licencias, y derechos de autor, bajo pretexto de que el mercado no produce los bienes públicos, porque no hay incentivos para hacerlo. Pero estamos a las puertas de un modelo productivo, solidario, que protege el carácter público de la tecnología, y es mucho más eficiente11 que la manera capitalista de hacerlo.

 

Si las organizaciones del poder popular, sea en lo político, o en lo económico, se organizan en redes, a la manera del movimiento de Software Libre, para compartir información, decisiones económicas, y hasta políticas, la productividad económica, y el nivel de vida, crecería y mejoraría de manera inmensa. No tenemos espacio aquí para abundar más, pero esto es precisamente lo que estaba diseñando como propuesta la Comisión de Transformación del Estado instituida por el Presidente Chávez en 2002, pero lamentablemente se descontinuó. Es el momento de retomar esto, con mucha fuerza. En este entorno, todo el sistema educativo, en particular las universidades, los institutos de investigación, jugarían un papel fundamental, con un rediseño, por supuesto, de su modo tradicional de enseñanza de aula. La Cultura Popular, sería, al fin y al cabo, el motor de la economía y del bienestar, pues la ciencia, los saberes ancestrales, y el arte son los componentes principales de la economía, como dijimos, y compartidos de manera solidaria, liberados de la privatización antinatural, potencian a grados, inverosímiles para el sistema capitalista, la oferta de bienes y servicios, produciendo una sociedad de la abundancia, y no de la escasez como la que tenemos   12.

 

Finalmente, diremos que no por casualidad, los acuerdos imperialistas de comercio hacen especial esfuerzo en el tema de protección de propiedad intelectual. Lo bueno de todo esto es que el movimiento de SL ha estado ganando terreno, con sus propios productos, sin necesidad de “piratear” tecnología privada. No por casualidad los bancos a nivel mundial usan mayoritariamente Apache, una herramienta de SL, para el tráfico de redes de sus servidores de computación, incluyendo la Internet, que implican transacciones seguras de transferencias de fondos. Lo mismo puede decirse de Firefox, que es la herramienta de navegación más usada en el mundo. La gente no los usa solo porque sean baratos (gratis), sino porque son buenos. Un tercer ejemplo es Android, el software más usado en el mundo en teléfonos celulares. Su sistema operativo (su columna vertebral,diríamos), es Linux, el sistema operativo por excelencia del SL. Son solo tres ejemplos fehacientes de la nueva economía solidaria en ciernes, en que los bienes van a tener las tres B: Bueno, Bonito, y Barato. El poder popular puede alcanzar esto, confiemos sin duda alguna en ello, y pongamos al Estado con que contamos hoy, por la vía electoral, a servir a ese nuevo tipo de economía, y de poder político, que es el futuro, sin lugar a dudas, a pesar de la ardua guerra que en su contra hacen transnacionales como Microsoft, las farmacéuticas, los países imperialistas. Solo estos éxitos, sin ningún apoyo del Estado, frente a estos monstruosos enemigos, demuestran lo que estamos adelantando de la inmensa productividad de este modo de producción y distribución solidaria.

¿Cómo sería si el Estado asume su defensa y su impulso? No ver esto es ceguera política, y estamos en condiciones, y en la obligación urgente, de revisar nuestros errores en este sentido, y retomar el liderazgo mundial que en esta materia asumimos en el año 2002  13 .

 

 

II.  En lo económico-productivo

 

Las propuestas consisten en orden en la Macroeconomía, en lo fiscal y en lo cambiario-monetario, y reimpulsar la economía productiva endógena, con medios factibles e imprescindibles.

 

1.  En lo productivo:

 

Se propone el anuncio de una política de apertura hacia la burguesía nacional, y continuar y pulir la apertura selectiva a la inversión extranjera, sobre todo dentro de los acuerdos geo-estratéticos emprendidos por la revolución bolivariana, aprovechando los esquemas de transferencia de tecnología. Esta apertura implica jornadas de conversaciones abiertas, sinceras, comprometidas y creíbles, con todo el sector privado productivo, incluyendo también a las asociaciones cooperativas nuevas y tradicionales, para establecer reglas claras de juego, metas comunes concretas, y medidas que faciliten e incentiven el proceso productivo interno, que reviertan la tendencia a la desindustrialización y a la dependencia monoproductora y monoexportadora. De lo que se trata es de que las empresas produzcan, en condiciones adecuadas para ello, con reglas de juego claras; no de que aumente su dependencia del Estado rentista petrolero, como en el pasado, y como en algunos casos durante este gobierno.

 

Por supuesto que el Estado debe impulsar sectores productivos estratégicos, y las pequeñas y medianas empresas y las cooperativas y empresas de producción social. Pero el criterio del apoyo del Estado debe ser de estrategia productiva, de democratización del mercado y las redes de distribución, y de promoción del modo de producción socialista, y no usar esto para entrar a la estrategia de dividir al sector privado con fines político-electorales, pues esto tiene realmente el mismo significado teórico, extendido, de la práctica de algunos funcionarios públicos individuales con poder, o de mafias organizadas al efecto, de ganarse a algunas empresas, y no otras, para otorgarles crédito y proyectos a cambio de un porcentaje de la ganancia. En este documento no profundizamos en qué sectores estratégicos productivos debe centrarse la acción del gobierno, pues en este sentido se han hecho esfuerzos importantes y adecuados, aunque siempre se puede mejorar. El foco nuestro es en el entorno macroeconómico, que ha sido el principal responsable de la falla en la política de promoción de la producción industrial y agrícola.

 

Las empresas socialistas, pues, promovidas o no desde el Estado, deben jugar su papel, pero las condiciones del mercado son comunes básicamente a todas las empresas, incluyendo las privadas, como se dijo. Y el mercado, de acuerdo al desarrollo de las fuerzas productivas internas, en la dialéctica de lo concreto de su dinámica, favorecerá a las que hayan introducido mecanismos socialistas en su organización, en igualdad de condiciones. Quien sea socialista no debe dudar de esto, cuando la mayor parte de las empresas capitalistas exitosas hoy en día a nivel mundial, han introducido, de una forma u otra, en un grado mayor o menor, las relaciones socialistas de producción hacia su interior, mediante el otorgamiento de acciones a los trabajadores, disminuyendo la alienación explotadora de la plusvalía por parte del capital. Siguen con esto, en menor o mayor grado, el paradigma cooperativo-solidario, en que las acciones de los trabajadores son igualitarias.

Y esto lo hacen no porque son éticamente revolucionarias, sino simplemente porque eso las coloca en una situación de mejor eficiencia productiva, y les permite competir mejor en el mercado, pues los trabajadores en este contexto mejoran sustancialmente su desempeño, ya que su interés está alineado con el de la empresa.

 

La idea, pues, es no seguir poniendo al sector productivo capitalista nacional en contra del proyecto bolivariano, y mermar en el proceso la capacidad productiva industrial y agrícola, incidiendo negativamente sobre el desabastecimiento y la inflación. Ni siquiera se trata de neutralizarlo, sino de ponerlo a favor del proceso, en la práctica, generando condiciones para la producción y la ganancia privada usando el mecanismo del mercado14, regulado y controlado, por supuesto, en particular a los monopolios productivos y de redes de comercialización, generando condiciones para que las empresas productivas socialistas entren al juego del mercado, ganando paulatinamente espacios, pero en el terreno, y no mediante medidas estatales difíciles de controlar, y con efectos adversos y contraproducentes. Esto se enmarca perfectamente dentro de los lineamientos del Plan Patria, que dan un importante espacio para el mercado y para la iniciativa privada productiva.

 

En estas conversaciones deben anunciarse jornadas para hacer una “Revisión” (dentro de las R³) de las leyes y medidas que más han afectado negativamente el ambiente que necesita la inversión privada y cooperativa para producirse, como el tema de las invasiones, las expropiaciones inesperadas, las rigideces innecesarias del mercado de trabajo, el régimen cambiario, las condiciones macroeconómicas. La política de protección de trabajo desde el Estado ha obedecido en exceso a una concepción en que se tiene las empresas privadas como si fueran capitalistas explotadoras del trabajo, todas ellas, desconociendo que la dinámica dialéctica ha determinado que el trabajo se ha estado protegiendo y ganando espacios endógenamente. La revolución debe favorecer este tipo de protección endógena, y debe establecer normas estándares para respetar las reglas del juego del mercado, entre ellas el control de los monopolios y oligopolios, dadas nuestras condiciones productivas.

 

No hacerlo es no aprovechar las fuerzas productivas existentes, y perjudicar al fin y al cabo a los trabajadores por exceso de celo. Esto es precisamente lo que hizo Lenin a los inicios de la Unión Soviética con su Nueva Política Económica (NEP), que tuvo efectos muy positivos, aunque los errores de estatización centralizada del poder político y económico produjo la debacle que conocemos.

 

Finalmente, el compañero Nicolás ha hablado de la necesidad del perdón. Es cierto que ante las muchas iniciativas de apertura del Comandante Chávez, el sector privado respondió con agresiones políticas y económicas. Pero así como debemos perdonarnos a nosotros mismos los grandes errores en materia de política económica, y las faltas de ética a todos los niveles, debemos perdonar al sector privado sus errores, y llamarlos nuevamente. Hay que perdonar de manera sincera, comprendiendo al otro, poniéndose en sus zapados, y culpar no tanto a las personas, sino criticar sana y positivamente las estructuras organizativas y de pensamiento, pero siendo tolerantes de las realidades del otro. En particular, hay que ser marxistas en esto, y no criticar o descalificar a la persona, sino comprender que se obedece a una cultura y a una estructura social, histórica, determinada.

 

Jesús de Nazaret vino a curar a los enfermos y los desvalidos. Fue criticado porque frecuentaba publicanos15 y pecadores. La revolución, como lo decía el Comandante Chávez, vino para atender y empoderar a los menos favorecidos. Pero también debe ocuparse de los enfermos, que lo son no solo físicamente, sino también mentalmente. Es claro que el querer acumular riqueza sin límite es una enfermedad, producida en gran parte por el miedo y la esclavitud de la ostentación, en un contexto del imperio de un mercado inclemente, como parte de la ideología superestructural. Parte

importante del sector privado productivo también tiene mucho miedo por concepciones equivocadas sobre lo que la revolución bolivariana significa16. Todo esto hay que comprenderlo sinceramente, y propiciar las condiciones para que esa enfermedad pueda ser sanada, en particular, la parte del miedo que tiene que ver con lo que queremos hacer en el país desde el gobierno. Nosotros también hemos tenido miedo, esto hay que reconocerlo, pues la agresión a personas, y a grupos, aunque sea reactivo, también refleja ese sentimiento, que produce inseguridad de sí mismo. Eso podemos mejorarlo sentándonos a conversar, y derrumbar mitos y mentiras sobre lo que realmente quiere

cada quien. En esto nos daremos cuenta de que hay mucho lo que podemos hacer en común por el mutuo respeto y provecho, en favor del país como un todo inclusivo.

 

Pero lo primero que necesita la sanación, pues, no es agresión, ataque e incomprensión, sino comprensión, inclusión, tolerancia, paciencia, persistencia. Esto ha hecho mucha falta, y es el momento de hacerlo, no solo por interés, sino por convicción. Y es imprescindible que cambiemos la política mediática para no descalificar, ofender, burlarse o irrespetar a las personas que no opinan de la misma manera, sino entrar al debate de ideas, pues si no, se cae en las espirales de odio personal en que hemos caído, comiendo casquillo por cada ofensa, incluso personal, que recibimos de gente a la que llamamos enferma, sin comprenderla y sin ir más allá, cayendo con ello, básicamente, en la misma enfermedad de pagar con la misma moneda, ojo por ojo, diente por diente. Curar a un enfermo requiere un esfuerzo de paciencia, tolerancia y, sobre todo, amor, al que estamos obligados. Esa es la consigna principal de los revolucionarios.

 

2.  En lo fiscal.

 

Dentro de las conversaciones con el sector privado debe establecerse claramente que la recaudación interna de impuestos no petroleros está muy por debajo de los estándares de América Latina y el mundo. Mientras Colombia y Chile tienen una recaudación fiscal no petrolera de alrededor de 25% a 30% del PIB, nosotros tenemos una de unos 14% del PIB. De manera que tenemos que estar claros que esos países, tenidos por nosotros como el epítome del neoliberalismo en Latinoamérica, son más socialistas que nosotros en lo más importante, en términos del tamaño del Estado no- petrolero. Está claro que el sector privado debe renunciar a sus pretensiones de usar el ingreso petrolero del Estado para fines no sociales. Lo que ha hecho el gobierno del Comandante Chávez ha sido simplemente usar la renta petrolera para saldar algunas deudas sociales impostergables y explosivas. Pero no ha tocado al sector privado ni con el pétalo de una rosa en materia de recaudación fiscal, aparte de la mejora en la eficiencia recaudatoria, vista en el contexto latinoamericano y mundial. Esto, desde ese punto de vista, no ha sido revolución alguna. En eso hay que estar claros

 Para tener un gobierno sostenible, pues, hay que revisar las leyes y regulaciones sobre los ingresos fiscales no petroleros, y ponerlos a los niveles, por lo menos, y en forma progresiva, en un contexto político y macroeconómico que favorezca la inversión privada, de los países más atrasados en términos de revolución socialista, como lo son Colombia y Chile.

 

Por otro lado, es completamente irracional que el gobierno siga con la política fiscal pro-cíclica que ha mostrado en estos años, de manera peor que en la cuarta república, según lo muestran las cifras de la evolución de los ingresos y gastos del Estado. Es obvio que en períodos de vacas gordas hay que ahorrar, y en períodos de escasez hay que usar lo ahorrado para mantener estabilidad en el gasto. Eso lo saben hasta las hormigas, pero el equipo económico del gobierno revolucionario no lo ha entendido. En tiempos de más ingresos externos de la historia, no solo lo hemos gastado todo, sino que nos hemos endeudado. Por si fuera poco, cuando han bajado los ingresos, hemos bajado el gasto, contrayendo la economía, como lo está haciendo España en este momento. Esto tiene consecuencias terribles sobre la macroeconomía, como es bien sabido en la ciencia económica, en particular para la inversión privada y el mercado cambiario.

 

Por esto es absolutamente imprescindible poner en práctica el mandato constitucional para activar el Fondo de Estabilización Macroeconómica, sobre todo en una economía tan volátil como la nuestra, que depende del precio petrolero, que baja y sube sin ton ni concierto, lo cual implica que si los shocks externos se trasladan a la economía interna, sin un colchón amortiguador, las consecuencias de desestabilidad y caos son enormes en todos los sentidos: inflación, inversión, empleo, formalización, etc. Esto está muy claro en el pasado reciente en la cuarta república, luego de los años 70 cuando se abandonó el patrón oro, y los gobiernos no se adaptaron adecuadamente. Las consecuencias económicas y sociales fueron desastrosas, y produjeron la bomba atómica, en lo económico y político, que significó el fin de la cuarta república, que ya conocemos. En nuestro caso la bomba económica ya ocurrió, como estamos exponiendo, y necesitamos hacer un control de daños, y un relanzamiento para evitar consecuencias graves en lo socio-político.

 

El Estado no puede seguir subsidiando sin fin empresas del Estado que no son rentables y no estratégicas. Este asunto debe revisarse con urgencia, pues la experiencia histórica sobre los socialismos fracasados es muy clara en este sentido. Hay diseños institucionales muy conocidos y exitosos, para las empresas estatales estratégicas, que implican un control efectivo de “segundo mejor”, en ausencia de un desarrollo apropiado del poder popular para hacer gestión y contraloría. Es el esquema de incentivos por desempeños de la gerencia de la empresa y los trabajadores. Esto debe ponerse en marcha cuanto antes. En particular, los trabajadores de las empresas públicas de Guayana, si son copropietarios, deben asumir pérdidas si las empresas van mal y ganancias solo si van bien. Si no, no funcionan los esquemas de incentivos adecuados.

 

Finalmente, en lo fiscal, repetiremos lo que se ha mencionado: se debe renunciar al financiamiento del gasto público con créditos del Banco Central. La Ley en ese sentido debe volver a su redacción anterior. Seguir haciendo esto es una forma de seguir justificando que no se ha tenido éxito productivo, y no se cree en la capacidad propia de hacerlo, lo cual está muy equivocado.

 

3.  Precio de la gasolina

 

Un asunto de revisión urgente, luego de que se tomen las medidas de desactivación de la bomba social, y en que las cosas dejen su encrispamiento político y económico, es el de la necesaria subida del precio de la gasolina. La situación actual es completamente distorsionante en una economía de mercado como la nuestra, tanto en materia de decisiones de consumo de energía por parte de los hogares, como en materia de uso de insumos productivos y de transporte, y en materia de distribución del ingreso y la riqueza.

 

Debe hacerse un plan claro para no seguir subsidiando a las clases altas que acumulan riqueza en términos de automóviles, además de otros activos físicos. Una de las grandes distorsiones que esto crea son las tremendas colas en las ciudades venezolanas, y el contrabando imparable de gasolina para Colombia, Brasil y el Caribe. Esto es completamente insostenible, y una vergüenza nacional. En el plan debe haber medidas claras de aumento del transporte colectivo de manera sustancial: no solo trenes y metros. Autobuses como el metrobus debe ser el medio más extendido en las principales ciudades de Venezuela, por lo menos. Y esto es perfectamente posible, y practicado en países, como España, que en esto es mucho más socialista que nosotros, que pueden tomarse como ejemplo en esta materia.

 

Aunque el objetivo no es fiscal, el efecto en este sentido no es nada despreciable. El subsidio total, calculado a precios de la gasolina en los mercados internacionales, es del 6,1% del PIB, unos 24.000 millones de dólares, que es una cifra inmensamente alta, con un efecto no muy bueno. En el mismo sentido de lo dicho antes, la política de subsidio a los pobres por esta vía no es realmente efectiva. De nuevo, es cuestión de usar políticas específicas que focalizan apropiadamente el objetivo, y no medidas (o falta de ellas, como en este caso, por seguir una inercia inconducente basada en un falso tabú) que pierden sus efectos, al mismo tiempo que tienen efectos secundarios muy indeseables. Así, con los ingresos adicionales de un aumento apropiado de la gasolina, se puede tener más disponibilidad de recursos para el gasto en fines sociales y redistributivos más focalizado, y resguardando el subsidio al transporte público, suspendiendo, progresivamente, el subsidio al precio de la gasolina. Eso es urgente, necesario, y conveniente, sobre todo dadas las actuales circunstancias.

 


4.  En lo cambiario

 

Con una política fiscal como la planteada, sostenible y anticíclica, y en un entorno como el planteado para la inversión privada, es perfectamente posible, e imprescindible, dejar de lado el control de cambios, e ir a un sistema como el que se impuso en 2002-2003, antes del paro petrolero, que fue muy exitoso: un sistema de flotación limpia con bandas. No solo para sustituir al SITME, sino para todo el sector externo. Lo que se ha propuesto es totalmente insuficiente, como se dijo. Y dejar los dos sistemas funcionando es ineficiente e innecesario. De hecho, los costos de las empresas importadoras se calculan, en la práctica, al dólar libre, y las transacciones a través de Cadivi son ineficientes, dan campo abierto a la corrupción pública y privada, y son innecesarias. Este sistema ni siquiera frenó lo que se diseñó para frenar: la fuga de capitales. Antes bien, la propició.

 

Por supuesto que un cambio súbito del régimen de control de cambios a uno de flotación limpia en las actuales circunstancias, es un suicidio: habría fugas incontrolables de capital, evidentemente. Se necesita un listado de requisitos mínimos para poder hacerlo, que incluyen implementar las medidas fiscales propuestas, y el entorno favorable en lo productivo. Claro que el desarrollo productivo va a requerir un cambio en el esquema cambiario, pero puede haber un sistema de transición apropiado, que refleje la competitividad interna frente a la externa, y flexibilice el flujo de divisas. En particular, se propone derogar desde ya la ley de ilícitos cambiarios, y permitir la operación del mercado paralelo.

 

Suponiendo que se han hecho anuncios creíbles de medias fiscales y productivas, y monitoreando la situación económica resultante, cuanto antes mejor, debe anunciarse el cambio hacia el sistema de flotación limpia con bandas. Según hemos estimado, el tipo de cambio (único), se colocaría, en las condiciones descritas, en cifra que, según nuestros cálculos, implicaría una revaluación notable del bolívar, realmente, en promedio, tomando en cuenta las transacciones que se realizan hoy en el mercado libre, y las totales, y teniendo en cuenta el potencial de la nueva situación, en que los inversionistas y la población incrementarían notablemente su deseo de conservarse voluntariamente en bolívares (mantener su riqueza, y sus personas, en el país). Esto se demostró en el 2002, en que el esquema propuesto fue fuertemente robusto, y propició una repatriación de capitales, aguantando incluso la mayor parte del paro petrolero. Solo se cayó ante los rumores, inducidos políticamente, de una inminente cesación de pagos por parte de la banca, como una herramienta desesperada, ante el fallo del paro y el éxito del gobierno. No estamos en una situación como esa, y ahora el esquema se propone más robusto, por la adición del impuesto de Tobin en las bandas. El control de cambios, que ha debido ser una solución temporal, para volver y robustecer lo que se había logrado, se postergó innecesariamente, con consecuencias muy negativas.

 

Un detalle que preocupa a muchos revolucionarios, y con razón, es que no deben darse los mismos dólares a quienes quieren importar bienes de lujo, como perfumes Chanel, o carros Hummer, que a quienes quieren importar bienes de consumo masivo, como harina de trigo. Pero esto se puede corregir, perfectamente, imponiendo, dentro de la reforma fiscal, fuertes impuestos a los artículos de lujo importado. El ingreso proveniente de esta vía puede incluso usarse para subsidiar el consumo de bienes de primera necesidad. El asunto es que no debe mezclarse la política cambiaria con la política de distribución de ingreso, o de desarrollo productivo, o de política de comercio internacional. Cada una de estas áreas tiene sus políticas específicas, y pretender que la política cambiaria persiga exitosamente, mediante escalas de tasas de cambio diferente por grupos de rubros, todos los objetivos a la vez, es iluso, innecesario, y contraproducente. Usar cada política para cada objetivo limpia, por lo general, la situación, te da flexibilidad de acción y te permite focalizar esfuerzos, controlando efectos secundarios negativos.

 

Desde luego que el nuevo sistema cambiario implica que PDVSA debe volver al esquema anterior de proveer al BCV de los dólares para el mercado cambiario. FONDEN debe trabajar en bolívares, otorgados desde el Ministerio de Economía y Finanzas, para clarificar la acción de la política económica del Estado, tanto en sus gastos redistributivos como en su endeudamiento. Estos dólares son imprescindibles para el funcionamiento de la economía productiva privada, social y cooperativa, que representa en la actualidad alrededor del 70% de la economía productiva del país. Una medida de este tipo, en este contexto, va a bajar el nivel general precios (tasados la mayoría hoy a dólar libre), de hecho, paradójicamente, pues va a implicar una importante provisión de productos e insumos importados, aumentando la oferta interna, muy represada hasta ahora, y sobre todo, que provee de insumos ridículamente limitados por cálculos y procedimientos burocráticos totalmente innecesarios, que ponen, por ejemplo, a miles de ascensores a pararse por falta de un tornillo importado especial no incluido en las provisiones burocráticas.

 

Además, una sinceración de los precios del mercado externo propicia un clima claro y transparente en relación a la producción y la inversión privada interna. Así se sinceran los costos y la productividad interna, y se da competitividad a la producción manufacturera y agrícola frente a la importación. Se usan a favor de la revolución las fuerzas del mercado, y no en contra, como hasta ahora.

 

Por si fuera poco, esto implica un ingreso fiscal superior al que tenemos ahora, por el efecto del diferencial cambiario, que ha estado siendo ganado por los bancos y los especuladores del mercado controlado hasta ahora, sin razón alguna y con efectos perversos.

 

Finalmente, una medida de este tipo sincera la situación de la tenencia de activos, y propicia la repatriación de capitales, en vez de la fuga, como en este momento. Esto ocurrió en 2002, antes del paro petrolero, con el esquema propuesto, que sería esta vez reforzado con un impuesto de Tobin en las bandas de flotación, para hacerlo más robusto a shocks políticos, como explicamos en el documento justificativo de estas medias.

 

Conclusión

 

Para concluir, con estas medidas no solo se desactiva la posible explosión social, sino que se afianza la revolución por un camino claro y robusto en lo económico, muy a la manera de Brasil y Ecuador, aunque con nuestras particularidades y fortalezas políticas, como la de la revolución socialista que confía y depende, para su evolución y afianzamiento, del Poder Popular como fuerza fundamental de gestión y transformación social, económica, y política. Todo tendrá un desenlace feliz.

 

Referencias:

 

1.  Informes económicos del Banco Central de Venezuela, de PDVSA, del Bank of America.

Cálculos propios.

2.  Fronteras de la economía del desarrollo: El futuro en perspectiva, Editado por Gerald

Meier y Joseph Stiglitz, Banco Mundial, 2002.

3.    Revisión, Rectificación y Reimpulso. Manuscrito no publicado. 2008. Felipe Pérez Martí.


Nota:

 Estamos elaborando un modelo para hacer simulaciones sobre impactos fiscales, inflacionarios, y productivos de distintos porcentajes de incremento salarial de este año, en distintos escenarios de precios petroleros. Así podremos hacer una propuesta más sustentada en este sentido, para hacer nuestra propuesta comprehensiva sobre el ¿Qué hacer?.

Llamadas:

1     Las cifras reales no se saben todavía, y hay que manejarse con “indicadores adelantados”, o “tempranos”, como el gasto público, consumo de electricidad, cuyo impacto sobre el PIB se conoce por estudios econométricos de lo que ha ocurrido en el pasado.

2     Es de hacer notar que el Bank of America, que ha estado haciendo predicciones muy acertadas sobre nuestra economía en el pasado reciente, está estimando una baja del producto de un 3,6% para este año. Ese banco fue el que mejor acertó la variación del producto del año pasado, un crecimiento de más de 5%, y el único banco internacional que predijo una victoria del Comandante Chávez por más de 10%. Nosotros estimamos, por otras consideraciones que incluyen el tema político, que la contracción puede ser de más del 3,6%.

3    En realidad tendríamos que acuñar una palabra nueva,  contracflación, pues se trata, no de estancamiento, sino de contracción con inflación.

4    Esto se debe a la misma regulación que prohíbe terminantemente a los bancos privados, que crean dinero por su propia naturaleza, a darse créditos a sí mismos. En el caso del Estado es más grave aún, por si fuera poco, pues el costo lo pagan todos, no solo los clientes del banco, y las consecuencias indirectas para la economía son desastrosas, como muy bien se sabe por la teoría y por la experiencia. Tratar de resolver los problemas económicos reales, con “reales” ficticios, es como pretender apagar un fuego con gasolina (a menos que hubiera claras limitaciones de crédito al gobierno a la vez que el gasto es, como un todo, para inversión reproductiva, que no es el caso, en particular si tenemos en cuenta las limitaciones productivas del entorno macroeconómico, como estamos exponiendo).

5     En el documento citado abajo, sobre las R³, actualizado al 2013, se detalla cuantitativamente este análisis. Son más o menos conocidas las cifras de cuando crece el ingreso y crece el gasto. Pero solo mencionaremos aquí el caso contrario, que ocurrió en el 2009. El precio petrolero (y el ingreso) bajó de 127 $/b en Agosto del 2008, a 27 $/b en Febrero de 2009. El gasto se redujo en 20% en el primer semestre de 2009, lo que demuestra nuestro argumento. Por cierto, como consecuencia de ello, el PIB no petrolero bajó 1,7% en 2009 y 1,6% en 2010.

6     El componente principal de esta fuga han sido los bonos emitidos por el gobierno denominados en dólares con fines fiscales y a la vez para presionar a la baja el tipo de cambio del mercado negro de divisas, como se sabe. Pero las cifras, basadas en la balanza de pagos, del BCV, muestran que los activos brutos del país pasaron de 23,9 millardos de dólares en el cuarto trimestre de 1998, a 160,3 millardos en el cuarto trimestre de 2012, un aumento de 136 millardos de dólares, o un 470%.

7     Así como un niño que cambia de guarderías a cada rato, crece en un entorno de incertidumbre, de miedo, de conflictos familiares, crece enfermo, física y mentalmente, si es que llega a la edad adulta, las empresas, sean capitalistas, o socialistas, no se desarrollan si no encuentran un clima adecuado en lo macroeconómico, jurídico y de reglas de juego políticas y de política económica, incluyendo las de desarrollo de largo plazo. El equipo económico del gobierno debe saber lidiar con el mercado y sus reglas desde una posición revolucionaria, y es un grave error hacerse la vista gorda.  El sector privado y algunos economistas opuestos al gobierno lo han estado diciendo, pero no les hemos creído, pues nos hemos estado guiando por “quien lo dice”, y no por “qué es lo que dice”, que es la actitud adecuada que debemos tener siempre. En particular, lo que dicen quienes apoyan a este proceso no siempre es adecuado, como venimos viendo. Por eso necesitamos siempre un enfoque crítico y autocrítico, y no personalista, o de descalificación a priori de los argumentos del contrario, que es lo que proponemos aquí.

8    Puede interpretarse, de forma general, que la sociedad tiene tres patas: la social, la política, y la económica. Nuestra pata económica tiene dos soportes: el capitalista, y el revolucionario. Este debe irse desarrollando progresivamente, conviviendo con el primero de manera adecuada, para ir ganando fuerzas. Pero quien gerencia el gobierno revolucionario, debe saber gestionar esos dos soportes, lo que implica conocer muy bien las reglas de juego del primero, además del segundo, claro, para no perderlo por descalificación, debido a su ignorancia sobre el tema: no está permitido en este caso esconder la cabeza en un hueco, como el avestruz.

9    En un estudio publicado por el Banco mundial, por ejemplo, 7 de cada 10 proyectos tenían éxito cuando las comunidades beneficiarias directas tomaban parte activa en su diseño y ejecución, pero que solo 1 de cada 10 tenía éxito cuando era realizado por instituciones gubernamentales, desde arriba.

10     Estamos hablando de bienes públicos por naturaleza, no por propiedad, o por gestión del Estado. Ejemplos de bienes públicos por naturaleza son el de la información y el de la tecnología, que una vez producidos, si alguien los consume, no los elimina, sino que permanecen, y pueden ser consumidos por otras personas, a diferencia de los bienes privados, como la guayaba, que si alguien la consume, la acaba como bien. Son bienes mágicos, realmente. Y su magia es lo que fundamenta la revolución de la abundancia, en las áreas política, económica, social y cultural, como se está exponiendo.

11      Para dar solo un ejemplo, por cada mil lineas de codigo en un programa de software, el software propietario tiene, en promedio, algo más de 25 errores, mientras que el software libre tiene alrededor de un 0,36 errores. A esta conclusión llegó una comisión, conformada en parte por la universidad de Stanford, nombrada por el mismísimo George Bush Jr. , quien no es ningún izquierdista.

12     Solo imaginemos lo que ocurre si dos personas hacen intercambio de bienes entre ellas: una produce guayabas y la otra naranjas, que son bienes privados. Al intercambiar, cada quien queda con una unidad. Pero si intercambian información, que es un bien público, cada quien queda con dos bienes, pues al darlo no lo pierden. Simplificadamente, si un productor de guayabas quiere obtener 30 millones de bienes privados, tiene que producir 30 millones de guayabas, una para cada venezolano. Pero el modo de producción solidario con bienes púbicos funcionaría así: un productor de información obtiene 30 millones de informaciones, solidariamente, a cambio de un solo esfuerzo productivo -que ni siquiera pierde en el proceso-! El único requisito que necesitamos ya lo tenemos: el bajísimo costo de transporte de la información, y la tecnología, que los convierte realmente en bienes públicos puros: la Internet, y sus redes conexas (telefonía celular y otros medios alternativos, entre ellos el tradicional boca a boca, interconectados).

13      Ecuador, por cierto, está apuntando en esta dirección, en materia de información, que también es un bien público: armar redes sociales que no sean empresas privadas, como Facebook, o Twitter, que se convierten, en la práctica, en instrumentos de espionaje a favor del imperialismo, como ha denunciado Julian Assange, en fundador de Wiki-leaks, no por casualidad muy perseguido y acosado por el imperialismo, pues impulsa la información, el conocimiento libre a nivel mundial.

14    Hay que aclarar que mercado y capitalismo no son sinónimos. El primero tiene más de tres mil años en existencia, mientras que el segundo unos trescientos años, y consiste en expropiación de la plusvalía del trabajador por parte del dueño de la empresa, que lo explota de esta manera. El mecanismo de mercado puede usarse, perfectamente, para transacciones incluso entre empresas que son enteramente socialistas hacia su interior.

Y también es perfectamente válido como mecanismo hacia una transición hacia el socialismo. No abundaremos más sobre el tema aquí, pero es claro que no hay que tener ojeriza contra el mecanismo del mercado, sobre todo en nuestras circunstancias actuales.

15     Los lacayos del imperio de entonces, judíos enriquecidos a costa de cobrar impuestos a sus compatriotas, en particular los pobres,  para entregárselos al imperio romano.

16    Hay que aclararles que aquí no se persigue un comunismo como el que hubo en la Unión Soviética, por ejemplo, y que el objetivo no es nacionalizar a todas las empresas, sino que el mercado, y la empresa privada, tiene su importante papel que jugar.

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