Tiempo de abrevar en las esencias camarada Nicolás Maduro – Boinas rojas, mimetismo y aspavientos

MG

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Hace unos días un revolucionario me preguntaba cuantos éramos antes de la llegada de Chávez y de donde habían salido tantos como somos hoy. Tuve que responderle la verdad. Hasta la debacle del bipartidismo entre COPEI y AD copaban más del 85% del electorado y las preferencias. Así que la respuesta es sencilla: de esas lluvias vienen estos lodos. Del 7.3% de las elecciones de 1973 con José Vicente de candidato de la izquierda al promedio del 60% desde que llegó Chávez al menos el 43% del padrón electoral votaba por AD o COPEI y se babeaba por el gocho. Esto no tendría nada de particular, el ser humano no sólo tiene el derecho sino la obligación de cambiar. Lo que sorprende es que los más radicales de hoy estuvieran tan cómodamente instalados hasta el año 1999 en sus preferencias y sus trabajos. En lo particular, no recuerdo en la lucha de aquellos años a una cantidad grande de estos revolucionarios. Al contrario a algunos los recuerdo en sus en sus cargos, bien acomodados y ajenos a las luchas. Reitero…nada de particular… la lucha no tiene que ver con galones o historiales sino con entrega, fidelidad y honestidad con las ideas pero ¡mosca! con tanto radical de franela Nicolás..

Conocedor –algo al menos- de la naturaleza humana y su capacidad para el disfraz no puedo menos que sospechar un pelín de estos radicales a ultranza. José Ingenieros tiene un buen ensayo sobre  “LA SIMULACIÓN EN LA LUCHA POR LA VIDA”.  El mimetismo consiste en la capacidad para asumir la semejanza con la naturaleza u otros animales que están mejor preparados para la lucha por la vida. Hay, en este sentido, dos mimetismos: un mimetismo natural, involuntario, fruto de la selección natural, y un segundo mimetismo, consciente y voluntario. Es el mimetismo del que se vale el ser humano para adaptarse a la moda, a lo que le proporciona ventajas en la lucha por la vida.

En muchos casos la perfección en la imitación es tal que pareciera implicar la intención de engañar al observador. Wallace, un estudioso profundo del mimetismo y la simulación ha determinado al menos una condición en la especie mimante que lo descubre: la especie mimante se presenta bajo las mismas formas y en los mismos espacios que la especie mimetizada. ¿Será que hoy es buen negocio parecer revolucionario y por eso se descubren “revolucionarios”?, ¿será que alguna vez, de buena fe, lo fueron, pero luego se perdieron porque es mucho lo que puede el poder y el dinero?

Dice el filósofo alemán Federico Nietzsche que “las cosas son como las vemos”. Yo tengo mis reservas a este respecto pero coincido con Nietzsche en que al final las cosas son, al menos para quienes las vemos, como las vemos. Precisamente ahí radica la posibilidad del fraude del mimante. Cuanto mayor sea su sagacidad mayor será su posibilidad de fingir y engañar. El fraude mimético es empleado para captar la simpatía ajena o para abusar de su confianza. La lucha por la vida lleva a los hombres a la necesidad de engañarse unos a otros en la medida en que encuentran beneficio en ello. En muchos casos la sanción social hace que prevalezca el fraude al beneficiar al fraudulento mientras la sinceridad obra en desmedro de quien la practica. ¿Verdad que paga estar tranquilito bajo el disfraz y resulta muy costoso “echar la palabra contra quién sea”?

Son estas las personas que simulan valores en los cuales no creen. Gente que declama loas al pueblo , a la Revolución, a Chávez o ahora a Nicolás con el propósito de controlarlos. Son los que proclaman la soberanía del pueblo en tanto viven cómodamente de ella. Tartufos de nuevo cuño, no hay un solo gesto que no lleve impreso el sello del fraude. ¿No es fraudulento el representante de Jesús de Nazareth que mira a “su pueblo” con desdén desde una lujosa camioneta con chofer y guardaespaldas?, ¿no lo es el pastor que banquetea mientras las ovejas padecen hambre?, ¿no lo es el revolucionario que mira la viejita sentada en el semáforo con su miseria a cuestas mientras adquiere emisoras y negocios a nombre de “su” revolución?, ¿no lo es el revolucionario que ignora desde su oficina con aire acondicionado las miserias del pueblo por el cual dice luchar?

Hace apenas horas, en uno de esos barrios a los que cantó el panita Alí Primera, en esa letra “Yo vengo de donde usted no ha ido…yo he visto las cosas que no ha visto… pero en los cerros, donde se vive la miseria y se muere de dolor…”, un líder popular, recién salido de Robinson II, me decía al referirse a un personaje radicalísimo, “Uff, profe… la última vez que lo vi en persona fue cuando las elecciones a gobernador luego lo he visto, pero en camioneta grandota y con otra atrás para los guardaespaldas…ya no se embarra los zapatos, profe…” Con esa bondad tan de nuestro pueblo, concluyó diciendo… “¡Que Dios lo proteja!”

Allí sigue ese pueblo, creyendo, soñando, esperando, luchando…. Saldrá el 8 de diciembre, volverá a revolcar al enemigo, se levantará de nuevo al toque de diana, hará sus colas, se organizará para llevar a los que no puedan, un@s llevarán el termo de café y otr@s las arepas para pasar el día. ¡Ya les quitaremos las máscaras profe me dice el humilde camarada! Así será camarada, Nicolás lo está haciendo!

¡¡¡EN ESTA LUCHA: AMANDO VENCEREMOS!!!

¡Patria Socialista o muerte!

¡Amando venceremos!

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