¿Tenemos 7 millones de golpistas? ¡Sí!

Por:  Raúl Bracho.

 

Respuesta definitiva.

Los que se oponen a Chávez, todos toditos, sin excepción, saldrían jubilosos a las calles si se diera un golpe de estado a Nicolás Maduro. La bilirrubina se les subiría y brindarían con saña en locura total, aquí y en Miami, que no lo dude nadie. Aplaudirían jubilosos masacres a Petare y al 23, bombardeos a los barrios y tanques disparándoles a quienes se atrevieran a bajar de los cerros. Con morbosa felicidad esperarían que se apresara y asesinaran a nuestros ministros, al pueblo, a nuestros líderes revolucionarios, sin duda alguna.

Allí incluyo a quienes se sientan en las mesas de diálogo o de paz.

7 Millones de golpistas  guarimberos, 7 millones desesperados porque regrese la cuarta república,  7 millones de enfermos mentales producto de la mass media imperial, definitivamente son 7 millones de opositores absolutamente envenados al punto de apoyar el rompimiento del hilo constitucional,  que nos invadan,  que como sea se salga del Maburro de mierda que  les causa pesadillas. Que aceptarían ensangrentar la patria y  aplaudirían la persecución de quienes se declaren chavistas con el más puro espíritu fascista, eso no lo ponga en duda nadie.

Cuando Chávez ganó sus últimas elecciones,  Fidel le escribió y le hizo una pregunta: le preguntó si Venezuela tenía 7 millones de oligarcas. Obviamente la respuesta debía ser que no. Los oligarcas se cuentan con los dedos de una mano, los burgueses y quienes manejan el capital son una minoría muy fácil de contar, son apellidos de los amos del valle, son quienes están desesperados detrás del poder desde que Hugo Chávez se los quitó en su victoria de 1.998.

Pero no tener 7 millones de oligarcas no es lo mismo a tener 7 millones de golpistas.

7 millones que son felices viendo las guarimbas así tengan que tragar gas del bueno en sus mismos apartamentos. 7 millones de seres llenos del odio más visceral posible, sépanlo.

Los opositores están bien claros, no los divida usted en demócratas y golpistas, todos son simplemente anti chavistas y dispuestos a salir de la revolución, como sea. Para ellos Nicolás es dictador, colombiano y castro comunista, no hay nada que estudiar o analizar.

Si se mantiene la democracia es solo porque no la pueden tumbar. No porque amen ninguna constitución, aun la actual reconozca la propiedad privada y no sea socialista.

Por ello escribo, porque esta dualidad que nos enfrenta a diario, es una batalla de definiciones necesarias. Si somos socialistas hay que dejar de ser capitalistas. Esa convivencia obtusa entre dos fuerzas contrarias no va a durar mucho ni nos llevará a convencer al otro, es la contradicción de clases que solo se resuelve con la victoria de una de ambas. O somos socialistas o seguimos siendo capitalistas.

Mientras tanto, la constitución misma que tenemos, aprobada en referéndum, da cabida al capital y los capitalistas, a los enemigos de clase y a quienes odian a muerte la revolución. ¿Cómo vamos a resolverlo?

Hoy estamos sentados en mesas con ellos.

La mesa de la paz es solo para evitar el golpe que ellos desataron, sino lo lograron fue por dos razones fundamentales: el anillo de protección internacional que dejo Chávez y la lealtad al pueblo y  la revolución de nuestra amada FANB.

¿Será posible llegar a acuerdos de convivencia con quien nos quiere muertos?

¿Será posible convivir con el capitalismo para construir el socialismo?

Pase lo que pase, el pueblo debe estar muy claro y muy alerta, si no nos dieron un golpe es porque no pudieron, no existe otro motivo, si están sentados en la mesa del diálogo es porque no nos pudieron derrotar, no porque vayan a creer en nuestras ideas o políticas, ellos van a seguir, incansables, CON TODOS SUS DISFRACES POSIBLES, PARA DERROCARNOS.

Quizá se acabe esta semana santa y todo se mantenga en calma, eso rogamos todas y todos.

Esperemos los pronunciamientos de Nicolás Maduro este martes, es un momento donde debe ser estratégico un golpe de timón que le diga al pueblo que la revolución no se detiene, que en paz, en tolerancia, el enemigo debe aceptar que se construya el socialismo o irse de aquí.

Somos 8 millones y somos mayoría, somos 8 millones y debemos vencer, somos el pueblo despierto que sabe ya que el socialismo de Chávez nos dio educación, salud y vivienda a muchos que no la teníamos, somos 8 millones que sabemos lo que está pasando y que debemos defender a muerte esta revolución.

Mientras no cambiemos a la constitución socialista, no podremos llamarnos socialistas.

El capitalismo se vence con la consciencia de una clase obrera  revolucionaria capaz de dar el salto a un país potencia sin requerir de los oligarcas burgueses, es el reto necesario y por ello hay que preparar al pueblo para vencer, si el socialismo avanza en las difíciles circunstancias políticas, avanzará el porcentaje de la población que lo apoya.

Hace falta que el pueblo asuma la  ofensiva.

¡Con Chávez todo, sin Chávez nada!

 

 

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