Chile: Binominal: de la falsa democracia a la democracia incompleta

Efren Osorio | Pressenza
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Una vez más se ha presentado un proyecto para modificar el sistema binominal. Pero a diferencia de otras oportunidades, dado el momento político y la sensación térmica del gobierno entrante, todo parece indicar que este proyecto será o se acercará mucho al que definitivamente reemplace al binominal.

A primera lectura de lo poco que ha salido en prensa, y aun desconociendo el proyecto firmado, se ha informado que las principales características del proyecto son:

  • Aumento de diputados a elegir en cada distrito, algunos elegirán hasta 8 diputados mientras que los más pequeños elegirán tres. En todos los casos, suponemos, se usará el sistema d´Hont para la definición de los electos.
  • Los distritos serán modificados, fusionándose algunos de los actualmente existentes. Ejemplo: se fusionará el actual distrito de Santiago, con Ñuñoa y Providencia, además de Macul, San Joaquín y La Granja. En definitiva, los distritos serán de un tamaño bastante superior a los actualmente conocidos. Lo anterior implica que de los actuales 60 distritos se pasará a 28 (redistritaje) pero eligiendo más diputados: de los actuales 120 se pasará a un total de 155 diputados.
  • En el caso del Senado, se transforma cada región en una circunscripción lo que implica que se bajará de las actuales 19 a un total de 15 circunscripciones.  Las más pequeñas seguirán eligiendo dos senadores, es decir, se mantiene el binominal en Arica, Antofagasta, Los Ríos, Aysén y Magallanes, mientras que en las demás regiones el número variará desde 3 hasta un máximo de 7 senadores a elegir, dependiendo del número de electores, lo que implica que de los actuales 38 se pasará a tener un total 50 senadores.

Las anteriores son las principales características del proyecto que se han difundido en la prensa pues el proyecto completo aún no se conoce. Con estas características podemos realizar las siguientes aseveraciones:

  • El proyecto termina con el eterno empate forzado que tiene el binominal y que hace igualar el 66% de los votos al 34%. Es decir, el proyecto recupera aquel viejo principio: “la Democracia es el gobierno de las mayorías”.
  • Se disminuye positivamente la distorsión del peso de un votante que tiene el binominal. Actualmente 90.000 electores de la undécima región equivalen a 2.600.000 electores de Santiago Oriente, pues en ambos casos se eligen dos senadores. Es decir, se intenta recuperar ese otro principio democrático: En democracia el voto vale lo mismo sin importar quién sea el votante.
  • El redistritaje aumenta significativamente el tamaño de los distritos y circunscripciones, lo que indudablemente favorece a las coaliciones mayoritarias, en particular, aquellas que tienen acceso a mayores recursos privados. Esto pues, no es lo mismo ser candidato en un distrito con 100.000 electores que serlo en un distrito con 700.000 electores. En la medida que aumenta el tamaño de las divisiones electorales, el poder del dinero juega un rol más importante ya que la publicidad profesional de alto impacto se hace imprescindible. Tal situación perjudica a las agrupaciones alejadas de los intereses económicos y más cercanas a los sectores populares. Es decir, el proyecto fortalece el perverso proceso de captura de las coaliciones políticas por parte del poder del dinero.
  • En cuanto a la proporcionalidad e inclusividad, el sistema d´Hont por definición es un sistema proporcional pero su grado de proporcionalidad e inclusividad aumenta directamente con el N° de escaños a elegir en cada división electoral. Los distritos que eligen 8 diputados tendrán un umbral de elección en torno al 10%, mientras que aquellas circunscripciones que eligen 7 senadores, el umbral estará cercano al 12%. Pero todo parece indicar que tales distritos y circunscripciones serán una excepción y, peor aún, serán los distritos y circunscripciones más grandes donde, como ya señalamos, el poder del dinero pesará más en favor de las coaliciones tradicionales.
  • Por tanto, el hecho que se aumente el tamaño de las divisiones electorales y que éstas elijan, en el mejor de los casos, un máximo de 8 representantes, simplemente apunta a mejorar la competencia y representatividad entre las grandes coaliciones pero manteniendo la exclusión de las pequeñas, e incluso medianas. En el caso del senado, por el gran tamaño de las circunscripciones, los escaños quedarán casi exclusivamente en poder de las coaliciones tradicionales, generando una baja en la percepción de competencia, lo que sumado al voto voluntario harán disminuir la participación electoral.
  • En otros países, y en otros proyectos presentados por la concertación, el problema de la inclusión de las minorías se ha resuelto generando un mecanismo de entrada para aquellos partidos que no eligen ningún diputado pero que superan un cierto umbral, que varía desde el 3 al 7% de la votación nacional. Lamentablemente, lo que se conoce del proyecto, nada señala en esta dirección. Tal omisión sumada al gran aumento en el tamaño de los distritos y circunscripciones, no resuelve ni corrige aquel otro importante principio democrático, muy olvidado, que dice que “la Democracia es el gobierno de las mayorías con el respeto y la participación de las minorías”.

Por todo lo anterior, podemos concluir provisoriamente que el proyecto es un avance pues elimina el carácter de falsa democracia que tiene el binominal, recupera principios democráticos muy importantes definidos ya en la revolución francesa pero se queda corto en cuestiones mínimas que hacen a la inclusión y participación de las minorías o las coaliciones de tamaño medio.

En definitiva, el proyecto es más bien un sistema proporcional mayoritario que resuelve los líos de competencia y proporcionalidad entre las coaliciones tradicionales pero está demasiado alejado de ser un sistema proporcional inclusivo como lo calificó la Presidenta Bachelet.

Nuestra conclusión es que el proyecto avanza desde la falsa democracia del sistema binominal a una democracia incompleta pues es un proyecto demasiado excluyente con las minorías.

Belén del Pozo y Efren Osorio
Fundación Moebius

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